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OPINIÓN

Cábalas

En este mapa electoral, hay tres fuerzas con un cierto grado de coherencia ideológica: PP, PSOE y C’s

Busco en el diccionario de la RAE el significado exacto de cábala. Acepción primera: conjetura, suposición. Hay dos más ligadas a la tradición filosófica judía. Después: “Cálculo supersticioso para adivinar algo”. Por último: “Intriga, maquinación”. Si les parece, utilicemos estos términos para averiguar las posibilidades de que se forme Gobierno. Es decir, hagamos cábalas.

Partamos de un premisa: para formar un Gobierno con un cierto grado de eficacia y solidez hay que tener en cuenta dos ejes, la aritmética parlamentaria y la coherencia ideológica. Si una de las dos falla, sea cual sea, el resultado será un ejecutivo débil e ineficiente. Habrá Gobierno, pero no habrá buena acción de gobierno y, por tanto, se generará descontento y se perjudicará al conjunto del país. A la larga, también los partidos saldrán desprestigiados. Sentada esta premisa: ¿qué posibilidades hay? Veamos.

Nos encontramos con cuatro fuerzas, en mayor o menor medida, decisivas: PP, PSOE, Podemos y C’s. En total suman 322 diputados de un total de 350. Siguiendo el orden enumerado, se corresponden con las ideologías conservadora, socialdemócrata, populista de izquierdas y liberal, las más representativas del Parlamento Europeo, a excepción del populismo de derechas inexistente en España.

En este mapa electoral, hay tres fuerzas con un cierto grado de coherencia ideológica: PP, PSOE y C’s. Sus grupos parlamentarios suelen votan conjuntamente en el Parlamento Europeo, no así el grupo en el que se encuadra Podemos. Por tanto, aplicando la aritmética y la coherencia, sólo suman una mayoría absoluta PP y PSOE (213), la llamada gran coalición. Por el contrario, PSOE y Podemos, ni suman ni son coherentes entre sí. Para sumar deberían aliarse con C’s (incompatible sustancialmente con Podemos) y con pequeños grupos nacionalistas, más los dos diputados de IU. Con seguridad, gobiernos débiles e ineficaces.

Por tanto, por más vueltas que le demos al asunto, el campo de posibilidades está acotado. O se opta por un gobierno del PP o del PSOE con la abstención previamente acordada del otro, o se forma una improbable gran coalición o, tercero, para aumentar la fuerza y coherencia del futuro gobierno, se establece un pacto, parlamentario o de gobierno, entre PP, PSOE y C’s. Buscar otra salida es marear la perdiz. Porque, en último lugar, queda la solución de ir a unas nuevas elecciones que, con la que está cayendo a nivel económico internacional y con la secesión de Cataluña al acecho, no interesa ni a España en su conjunto, ni a los mismos partidos, inseguros hoy de sus futuros resultados electorales.

Por tanto, creo que de alguna manera se investirá a un Presidente del Gobierno. Pero esto son cábalas, conjeturas, suposiciones, cálculos formulados en medio de muchas intrigas y maquinaciones.