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Un empresario cuenta al juez cómo contrató con Jordi Pujol hijo

Dos de los cuatro directivos citados niegan que hicieran negocios con la Generalitat

El expresidente catalán Jordi Pujol y su mujer, Marta Ferrusola.

Dos de los cuatro empresarios citados como testigos en la Audiencia Nacional, con motivo de la investigación del supuesto blanqueo de capitales orquestado por la familia Pujol, han negado este martes que contratasen con la Generalitat de Cataluña. Aunque, durante su comparecencia ante el juez José de la Mata, el promotor inmobiliario Manuel José Nadal ha relatado que hizo negocios legales con Jordi Pujol Ferrusola después de que este se lo propusiera. Según su relato, el hijo del expresidente catalán le propuso dos inversiones de obra privada en Plaza Europa (L'Hospitalet de Llobregat) y en Ibiza. La primera nunca llegó a materializarse, pero Nadal asegura que en la segunda gastó entre 30 y 40 millones de euros.

De hecho, la obra de Ibiza era la más jugosa: la construcción de 226 viviendas de lujo en el puerto deportivo. En esta operación Jordi Pujol Ferrusola percibió una comisión de 450.000 euros y se retiró del proyecto antes de que fracasara por razones técnicas. Eso sí, el empresario ha recalcado que estos pagos fueron "legales" y quedaron reflejados en un contrato firmado con el hijo mayor del expresidente de la Generalitat.

Antes de Nadal ha declarado Sebastián Vives Sancha, presidente en Life Global Group. Y, a continuación, le ha tocado a José Ramón Ruiz, director de Finanzas de FCC, que ha sufrido un desmayo durante su comparecencia, que se reanudará el jueves; y Francisco Javier Vizcaíno, directivo de Tramvía Metropolitá, la compañía que explota el tranvía de Barcelona. Estas dos últimas firmas sí han sellado contratos con la Generalitat.

Las citas de este martes preceden a las comparecencias del miércoles de Jordi Pujol y su mujer, Marta Ferrusola. El jueves, además, acudirá el primogénito de la pareja, Jordi Pujol Ferrusola, a la Audiencia Nacional, después de haber pedido declarar de forma voluntaria. Eso sí, antes de escuchar a estos, el magistrado ha querido recoger el testimonio de los cuatro empresarios, con el objetivo de dilucidar las relaciones entre el clan familiar y las compañías que operan en Cataluña.

De la Mata considera que el conjunto de la familia ha "orquestado durante años una estrategia compartida y coordinada para desarrollar distintos negocios económicos, generar réditos, ocultarlos y distribuirlos entre todos de acuerdo con criterios establecidos para conseguir el lavado de los activos conseguidos". En este entramado, según la investigación, el primogénito ejercía de intermediario. Así, entre otros empresarios, el catalán Josep Rubau admitió ante la policía que, en los años noventa, pagó 250.000 pesetas al hijo mayor del expresidente de la Generalitat por hacer de "intermediario" en un alquiler y que este le propuso otros negocios. Rubau ya fue condenado por pagar sobornos a un ex alto cargo de la Generalitat a cambio de la adjudicación de obra pública.

La Audiencia Nacional sigue la pista a la fortuna oculta por los Pujol durante tres décadas en Andorra. El instructor ha asumido la causa tras aceptar la investigación iniciada por un juzgado de Barcelona. Pujol atribuye el dinero de las cuentas de Andorra a una herencia de su padre, Florenci Pujol. Según la versión de la familia, cuando este murió en 1980, dejó un capital a su nuera y a sus siete nietos por miedo a que la incierta carrera política de su hijo condujera al resto de la familia a la ruina.

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