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El PSOE busca socios entre los aliados de Podemos para la investidura

Si la negociación avanza con esas fuerzas Sánchez pedirá a Iglesias que explique por qué su partido se autoexcluye

Un programa intensamente reformista es el instrumento que el PSOE utilizará para tratar de unir a partidos muy diferentes pero también para que afloren las contradicciones de quienes no quieren ni intentar calibrar si hay puntos en común. Esta es la posición con la que los socialistas comienzan a negociar con Ciudadanos, pero también con IU y Compromís, partidos de izquierda que no han vetado a ninguna fuerza como sí ha hecho Podemos con Ciudadanos. En el caso de que la negociación avanzara con esas fuerzas políticas, el PSOE considera que Podemos debería explicar por qué se autoexcluye.

Todo empieza hoy. Esta es la expresión que se escucha en la sede federal del PSOE de Madrid, para enfatizar la relevancia que el candidato a la presidencia, Pedro Sánchez, otorga al comienzo de las negociaciones con otras fuerzas sobre un programa de Gobierno, o de legislatura y, en todo caso, para su investidura.

Los socialistas saben que el programa electoral puede servir de excusa para quien no quiera acordar y se encastille en alguna medida imposible de aparcar, señalan los interlocutores consultados. Pero también el programa y su negociación pueden ser la palanca para que Podemos tenga que explicar por qué Compromís e IU sí trabajan y discuten sobre un proyecto y ellos se niegan. “¿No son de izquierdas y progresistas esas fuerzas políticas?”. Esta pregunta se formulará en alto si pasan los días, las negociaciones avanzan con algunos niveles de acuerdos y Podemos sigue sin reconsiderar su posición y sin sentarse a negociar.

Los interlocutores en este primer día serán Ciudadanos, después Izquierda Unida y, si las agendas lo permiten, también Compromís; por separado. Por obligación o devoción, el candidato socialista y todo su equipo entonan el discurso de la altura de miras y de la imperiosa necesidad de ceder y evitar vetos y exclusiones.

La investidura de Sánchez no será posible sin el concurso de Ciudadanos o de Podemos, ya sea con votos afirmativos o con abstenciones. Y, de partida, la situación no es halagüeña. Las cuentas se hacen continuamente, pero en los próximos 20 días todas las energías se van a poner en apostar por un programa. La contrariedad de Sánchez el pasado jueves fue ostensible al no esperar de ninguna manera que el líder de Podemos anunciara que no iba a sentarse a negociar si Sánchez no le elegía a él como interlocutor exclusivo. Eso sí, Pablo Iglesias pidió a Sánchez que eligiera entre “las derechas” o Podemos, Izquierda Unida y Compromís.

No decide por Garzón

No va a elegir, pero sí va a poner de manifiesto que el líder de Podemos no decide por el partido de Cayo Lara y Alberto Garzón, ni tampoco en el de Joan Baldoví y Mònica Oltra, portavoz y líder del partido de izquierda valenciano. Ni uno ni otro ponen diques insalvables ni condiciones excluyentes sino que quieren negociar. Los partidos recibirán esta mañana el programa base y podrán comprobar que muchas de las propuestas se asemejan a las que tanto socialistas como otras fuerzas postulan en su programa electoral. Entre ellas, las iniciativas que ya han ido registrando en el Congreso después de las elecciones del 20 de diciembre; también el PSOE.

Los socialistas las incluyen, además de una selección de medidas que figuran en su programa, articuladas en torno a siete ejes. La recuperación económica y, dentro de ella, una transición energética y un impulso a la economía verde; planes específicos para la creación de empleo y un nuevo Estatuto de los Trabajadores son parte de las bases de negociación. Dentro de la lucha contra la desigualdad, el PSOE incluye un plan de emergencia social en el que está un ingreso mínimo vital, políticas antidesahucios y contra la pobreza energética. También apuesta por un pacto educativo, además de por la cultura, la innovación y la investigación; nuevos derechos y libertades; un refuerzo del papel de España en el mundo y la apertura de la reforma constitucional, componen los bloques. Y todo es negociable, aseguran en el PSOE.

 

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