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OPINIÓN

La marmota ‘Phil’ en La Zarzuela

El Rey abrió la madriguera para que salieran de su letargo invernal los posibles candidatos a la investidura

Todos los años, el día 2 de febrero (punto medio entre el solsticio de invierno y el equinoccio de primavera), en la localidad de Punxsutawney, en el Estado norteamericano de Pensilvania, se celebra el ritual de sacar a la marmota Phil de su madriguera, tras su letargo invernal. Si Phil ve su sombra, se asusta y vuelve a entrar en su refugio, enviando el mensaje de que habrá seis semanas más de invierno. Si, por el contrario, se queda fuera, se interpreta que pronto llegará el buen tiempo.

Phil no vio su sombra (había niebla) y no se asustó, lo que fue interpretado como que pronto acabará un invierno que, aunque llegó tarde, ha castigado con dureza la costa este de Estados Unidos. En el Palacio de la Zarzuela de Madrid, el Rey abrió el martes la madriguera para que salieran de su letargo invernal (44 días sin hacer absolutamente nada para formar Gobierno) los posibles candidatos a la investidura, Mariano Rajoy y Pedro Sánchez. Dos marmotas (con perdón) que respondieron de forma muy distinta.

El líder del PP tan solo asomó la cabeza y no se sabe si vio su sombra o la de los cincuenta de Valencia (o la pura sombra del fracaso), y volvió a su madriguera. Por el contrario, el secretario general del PSOE salió de su letargo, dio unos pasos, miró a derecha e izquierda (también atrás por si alguien le ponía la zancadilla) y se quedó disfrutando del momento. Sánchez envió la señal, como Phil, de que pronto llegará el buen tiempo.

Con una marmota en la madriguera y otra a cielo abierto, se inician los contactos para que un candidato busque una mayoría para gobernar. Felipe VI trasladó al presidente del Congreso, con exquisita neutralidad, la propuesta de que Pedro Sánchez se presente a una votación de investidura, después de que éste mostrara su predisposición a intentarlo.

Se inicia este miércoles una nueva etapa en la que el secretario general del PSOE no lo tiene fácil. Ha dado un paso al frente queriendo mostrar un liderazgo que algunos han puesto en tela de juicio y ha cumplido con el deber de un político responsable: intentar formar Gobierno. Lo contrario que el presidente del Gobierno en funciones, que ha renunciado por segunda vez a intentarlo, en un nuevo movimiento tacticista del que espera que el rival fracase para tomar el testigo.

Sánchez tiene ahora tres o cuatro semanas para presentar en el Parlamento una propuesta de Gobierno que active el reloj de dos meses de límite para que se consiga una investidura o, por el contrario, se convoquen nuevas elecciones.

Las negociaciones serán duras. El PSOE hablará con Podemos y Ciudadanos sabiendo que, en principio, son incompatibles. La actitud de uno y otro quedó clara este martes: mientras Iglesias volvía a sacar su perfil agresivo y prepotente, Rivera se mantenía en su habitual posición dialogante y abierta. Negociar significa renunciar a algo, acercar posiciones y llevar a un acuerdo. Hay que intentarlo.

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