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Rajoy frena su candidatura a la espera de un fracaso socialista

El presidente en funciones admite que no cuenta con el respaldo de los partidos, pero mantiene su candidatura e insiste en perseguir un acuerdo con el PSOE y Ciudadanos

Mariano Rajoy estuvo ayer apenas 45 minutos con el Rey, le repitió su argumentario de que debería encabezar un “Gobierno moderado, sensato y razonable” con el apoyo del PSOE y Ciudadanos y se marchó a La Moncloa sin recibir ningún encargo de Felipe VI. Le pareció “muy razonable”. No renuncia aún a ser presidente, pero constata que solo tiene detrás los 123 diputados que obtuvo el PP el 20-D y aparca su candidatura hasta comprobar si Pedro Sánchez fracasa.

“Hoy no tenemos los apoyos pero vamos a esperar los acontecimientos. Mi opción y la de mi partido siguen adelante y no renunciamos a presentarnos a la investidura, pero no tengo todavía los apoyos porque el PSOE se niega al diálogo y no puedo garantizar la constitución de un Gobierno estable para España”. No fue una frase más de relleno, ni una declaración más de impotencia ni una manifestación realista sobre el estado de la situación política. Fue casi un epitafio. El de Rajoy y su carrera política en todo tipo de cargos durante 34 años. Pero Rajoy se resiste a firmar y entregar su retirada sin luchar.

El presidente en funciones y líder del PP acudió ayer a La Zarzuela para corroborar ante el Rey la misma posición que ya le expresó el pasado 22 de enero, tras la primera ronda de contactos políticos, y la que fijó también el 21 de diciembre ante la cúpula de su partido. Cree que él debería ser el primer candidato a la presidencia del Gobierno porque ganó las elecciones, sacó 1,7 millones de votos y casi siete puntos de ventaja al siguiente rival y, sobre todo, porque defiende la formación de un Ejecutivo “moderado, sensato y razonable” frente al “radicalismo” de la otra opción.

El líder popular no comprende aún cómo frente a esa coalición —PP, PSOE, Ciudadanos— que sumaría más de 250 escaños para poner en marcha las “grandes reformas estructurales que España necesita para muchos años”, el secretario general del PSOE se niega a dialogar siquiera con él y se empeña en buscar un Gobierno “heterogéneo y contradictorio” con Podemos y los independentistas “que llamar progresista sería llevar demasiado lejos la licencia poética”.

Sin descolgar el teléfono

Rajoy no se ha movido nada desde el 20-D. Ni en su oferta de Gobierno al PSOE y Ciudadanos ni apenas en sus contactos con los demás líderes. Comprobó rápido y claro el rechazo contundente de Pedro Sánchez y renunció a avanzar en la construcción de esa alternativa con Albert Rivera. Intuye que esa alianza y los votos de los 40 diputados de Ciudadanos sería posible si Sánchez cediese en algún momento. Pero eso no ha sucedido ni tiene visos de ocurrir. Y Rajoy apenas ha descolgado el teléfono.

Cuando se le preguntó, ya en privado, si tiene pensado abrir de inmediato una ronda de contactos con Rivera y llamar, incluso, otra vez a Sánchez para tomar la iniciativa, Rajoy prefirió no contestar. Dio a entender con sus gestos que ese intento no tendría mucho recorrido ante la oposición frontal del dirigente socialista.

Rajoy acusó a Sánchez de intentar “confundir” a los españoles al mostrarse ahora dispuesto a dialogar incluso con el PP cuando ha afirmado en múltiples ocasiones en estas semanas que no hablaría nunca con ese partido y que no permitiría ni por activa ni por pasiva que siguiera en el poder. El presidente popular aclaró luego, sin embargo, que cuando mantenga esa conversación pendiente con Sánchez volverá a plantearle que el PP ha ganado las elecciones y que debe por tanto presidir el nuevo Ejecutivo.

Rajoy admitió este martes en público que su partido y su candidatura están “en la misma situación que estaban el 20 de diciembre”.

Sus mensajes y ofertas también fueron los mismos que entonces. Rajoy remarcó así, de nuevo, que en los asuntos fundamentales, es decir, la creación de empleo, la consolidación del Estado de bienestar, la unidad de España y la lucha contra el terrorismo, hay una gran coincidencia con el PSOE y con Ciudadanos.

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