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Sánchez tiene ya un primer borrador de 50 hojas de su oferta de pacto

El líder socialista comenzará las reuniones, si recibe el encargo del Rey, con Albert Rivera

Pedro Sánchez y César Luena, durante el comité federal del sábado. Foto: Uly Martin / Vídeo: ATLAS

Pedro Sánchez sabe que se dispone a intentar la cuadratura del círculo, y que no dispone además de mucho tiempo para lograrlo. Trabaja ya con la hipótesis de que Mariano Rajoy volverá a declinar la oferta del Rey de formar Gobierno, y que el siguiente en recibir el encargo será él. No será hasta entonces cuando comiencen oficialmente las negociaciones con otras fuerzas políticas, pero eso no quiere decir que la dirección socialista permanezca de brazos cruzados: trabajan ya en un borrador de propuestas de medio centenar de hojas.

El secretario general del PSOE ha encargado a un equipo de sus colaboradores cercanos que se pongan a rastrear los programas electorales de todas aquellas formaciones con las que aspira construir su acuerdo de Gobierno progresista y reformista. Quiere recopilar todos los puntos comunes de esas fuerzas con la propuesta que presentaron los socialistas el pasado 20-D.

El trabajo, según fuentes de la dirección, va más avanzado de lo que se reconoce oficialmente, pero prefieren mantenerlo aún en un plano discreto para respetar los plazos y los procedimientos: siguen defendiendo que debería ser Rajoy el primero en intentar construir una alianza de Gobierno. O eso, o retirase ya definitivamente.

En cualquier caso, Sánchez maneja ya un borrador de cerca de cincuenta páginas que recoge todas aquellas materias con las que cree que se podría forjar un acuerdo de izquierda a derecha, que incluyera a Podemos y a Ciudadanos, pero también a Izquierda Unida, al Partido Nacionalista Vasco y hasta a Coalición Canaria.

Los socialistas dividen el documento en cuatro grandes apartados, con los que creen que sería posible tejer alianzas de uno a otro lado del hemiciclo. En primer lugar, una agenda económica que consolide la senda del crecimiento pero sea capaz de desmontar las medidas adoptadas por el Gobierno del PP que han incrementado la desigualdad y debilitado los derechos de los trabajadores.

A continuación, un proyecto de políticas sociales que recuperen y blinden los derechos básicos, como la sanidad, la educación o la dependencia, que han sufrido una merma considerable en los últimos cuatro años.

Como tercer apartado, Sánchez buscará el acuerdo en una agenda de regeneración democrática e institucional, que incluiría abordar de una vez la reforma de la Constitución.
Finalmente, el texto recoge el compromiso con la construcción de la Unión Europa e incluye propuestas para definir e incrementar el papel español en el debate de las instituciones y las políticas de Bruselas.

No va a ser fácil el acuerdo, pero Sánchez confía en que cuente con suficiente tiempo para intentarlo. Así se lo expondrá al Monarca si finalmente recibe el encargo de preparar su investidura. Tres o cuatro semanas se maneja como un tiempo más que prudente para constatar si el pacto es posible.

Cuenta el líder socialista para este objetivo con la ayuda de Ciudadanos. Albert Rivera también quiere transmitir al Rey la necesidad de que se disponga del tiempo suficiente para que las negociaciones den algún resultado.

En cualquier caso, la decisión de fijar la fecha del debate de investidura está constitucionalmente en manos del presidente del Congreso, aunque Patxi López ya ha dado a entender que tiene la voluntad de facilitar las cosas con unos plazos flexibles.


Y a la vez, la consulta


Si la tarea de Sánchez no se presentara ya complicada, todavía se le ha puesto más cuesta arriba con su voluntad, anunciada por sorpresa en el comité federal del pasado sábado, de someter a los militantes socialistas los términos del pacto, si finalmente se alcanza uno.

Para ello, el equipo del líder socialista estudia ya los pasos dados por sus correligionarios en dos países concretos: Alemania y Francia.

Los socialistas alemanes del SPD distribuyeron el texto de su acuerdo con el partido de Angela Merkel, para formar la gran coalición, entre los 400.000 militantes. Iniciaron además una campaña de afiliación ciudadana con el compromiso expreso de reconocer a los recién incorporados su derecho a poder expresarse sobre los términos del pacto.

El resultado, señalan desde la dirección del PSOE, fue un incremento notable del censo del partido alemán, lo que sirvió para reforzar la legitimidad de la consulta.

El voto fue por correo. No hubo voto presencial en las agrupaciones y las sedes. Aun así, lograron que participara el 80% de los militantes, y de ellos, una amplia mayoría del 76% respaldó la alianza en el Gobierno con los partidos conservadores.

La propuesta de Sánchez, en principio, aceptada unánimemente por el comité federal, no se contempla en los estatutos del partido, aunque desde la dirección recuerdan que uno de los compromisos del secretario general cuando resultó elegido para ese cargo fue precisamente ampliar la participación de las bases en las decisiones del PSOE.

Francia será el otro modelo. En 2004, el entonces líder del Partido Socialista, François Hollande, decidió someter a referéndum entre los militantes el “sí” al nuevo Tratado Constitucional europeo. Fue una apuesta arriesgada, que se saldó con éxito. Votó el 79% de la militancia, cerca de 100.000, y dio su respaldo a la nueva Constitución europea con una mayoría del 55%.

 

Las citas que prepara Sánchez

ANABEL DÍEZ

En el PSOE no hay dudas de que Sánchez empezará a desarrollar su agenda horas después de recibir el encargo del Rey, si así se produce. Su primer interlocutor querría que fuera el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera. Un acuerdo con Podemos sería deseado por otros muchos dirigentes de su partido como se apreció en las intervenciones en el comité federal.

Las ocho “transformaciones” o reformas progresistas que Sánchez va a proponer (socioeconómicas, de regeneración democrática y la apertura de la reforma de la Constitución) tendrían encaje en los programas de Podemos, PNV, Unidad Popular y Coalición Canaria. Serían de amplio espectro y no solo se inscribirían en la izquierda tradicional. “Hay muchos puntos programáticos en común con Podemos, Ciudadanos, PNV, y otros”, señaló ayer en la Cadena Ser, Meritxell Batet, responsable del programa electoral del PSOE.

Las dificultades para ahormar esa mayoría son de gran calado, pero Pedro Sánchez lo va a intentar. El resultado incierto lo reconoció el líder socialista la pasada semana a algunos de los dirigentes territoriales del PSOE, con los que se reunió individualmente.

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