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El juez Castro abre la vía para juzgar a Matas por las obras del Palma Arena

Los trabajos del velódromo, adjudicados por 48 millones, se dispararon a más de 100 millones

El juez instructor del caso Palma Arena, José Castro, ha abierto este viernes la vía para juzgar al expresidente de Baleares Jaume Matas por la adjudicación irregular del velódromo palmesano, cuyas obras, presupuestadas inicialmente en 48 millones, se dispararon a más de 100. El magistrado aprecia que Matas y el exdirector general de Deportes de Baleares José Luis Pepote Ballester cometieron supuestos delitos de fraude a la Administración, prevaricación y falsedad en documento oficial.

El caso Palma Arena es la matriz de la que derivan hasta 28 causas de corrupción en Baleares; la más conocida es el caso Nóos, que afecta a la infanta Cristina y a su esposo, Iñaki Urdangarin, además de a Matas. La pieza relativa a la adjudicación de las obras del velódromo construido para los mundiales de ciclismo en pista de 2007 es la causa número 8. Ahora se abre el plazo de 10 días para que las acusaciones redacten sus escritos de calificación y soliciten la apertura del juicio oral y para que las defensas de Matas y Ballester pidan el archivo de la causa.

En su auto, el juez Castro relata cómo Matas adjudicó las obras del velódromo sin ningún tipo de análisis económico previo y al margen de los mecanismos legales de contratación de las Administraciones. Para ello otorgó fondos a la fundación pública Illesport, dirigida por Ballester, y que servía a Matas para llevar a cabo sus proyectos sin someterse a ningún tipo de control y fiscalización públicos. La fundación Illesport levantó hasta 15 actas por reuniones de su patronato, formado por Matas y otros altos cargos del Gobierno balear, para tratar sobre el velódromo. Sin embargo, ninguna de estas reuniones certificadas llegaron siquiera a celebrarse.

Tras conseguir que la Unión Ciclista Internacional otorgara el mundial de pista a Palma, las obras fueron adjudicadas a dedo al arquitecto alemán Ralph Schürmann, supuestamente experto en este tipo de instalaciones deportivas. El arquitecto dio un presupuesto verbal de 46,4 millones, que sirvió de base para la primera transferencia de fondos desde el Gobierno balear a la fundación Illesport.

Matas movió sus hilos para que el arquitecto alemán se asociara en el proyecto con el estudio de los arquitectos locales Jaume y Luis García Ruiz-Guasp, que habían trabajado ya para el Gobierno de Baleares y para el Partido Popular. Estos serían al final los redactores del proyecto, ya que Schürmann no podía hacerlo al no estar colegiado en España.

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