La lección del Holocausto

Las dos últimas leyes de Educación incluyen el estudio obligatorio del mayor crimen nazi, pero su enseñanza depende del ritmo de clase y las preferencias del profesor

Ningún estudiante debería terminar la Educación Básica en España sin conocer el Holocausto judío. Tanto la antigua Ley Orgánica de Educación (LOE) como la nueva LOMCE (Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa) incluyen una disposición que lo recoge expresamente. Así, los alumnos deberán ser conscientes de lo que supone el antisemitismo y los campos de exterminio nazi como el de Auschwitz, que fue liberado por las tropas soviéticas hace ayer 71 años. Está previsto de forma específica en el currículo general de Bachillerato que aplican las comunidades autónomas, pero su enseñanza depende, en muchos casos, de los ritmos de clase o de las preferencias del profesor.

“En el caso de que se estudie, se trata en 4º de ESO o en 1º de Bachillerato. Y a nivel práctico generalmente siempre se explica de forma muy superficial; es un tema terciario, residual. No tenemos tiempo para inculcar lo que supuso si en un curso abarcamos del siglo XVIII hasta el 11 de septiembre de 2001. Eso supone darlo en media clase”, ejemplifica Luis Horrillo, vicepresidente de la Asociación Española del Profesorado de Historia y Geografía.

Desde la Federación de Comunidades Judías de España añaden que su divulgación varía por centros.“Depende de la inquietud del profesor. Al que no le interesa no lo da... y no pasa nada”, señala María Royo, portavoz de la federación. Royo recuerda que existía una partida presupuestaria, que se esfumó con la crisis, para formar a profesores en este terrible episodio histórico.

Enrique Mesa, profesor de Filosofía del Instituto de Educación Secundaria El Espinillo (Madrid) encargó a sus alumnos leer en Filosofía de 1º de Bachillerato el libro Si esto es un hombre, de Primo Levi. “Les hago una introducción histórica, y después preguntan”, detalla Mesa. “No entienden del todo el contexto porque les pilla lejos histórica y geográficamente. Para educar en valores, veo más interesante que aprendan temas generales, como el racismo, en el que se incluya el Holocausto como hecho concreto”. Lo importante, prosigue Mesa, es “que entiendan que las situaciones de racismo cotidianas puede acabar en un Holocausto”.

Otro instituto, el Arturo Soria de Madrid, recibió hace cinco años a un grupo de alumnos de Israel que estaba de viaje de estudios. Entonces dirigía el centro Rosario de Paz, catedrática de Filosofía, con 40 años de docencia. Los chicos compartieron talleres, comida kósher y conmemoraron juntos el día del Holocausto. De Paz lo enseñaba en asignaturas como Historia de las Religiones, hoy fuera del currículo de la LOMCE. Y hacía uso de películas históricas como El violinista sobre el tejado, La Lista de Schindler o El pianista. “Los alumnos deben aprender que, aunque ocurriera en otra Europa, también pasaron judíos por aquí y se mató a gitanos. Y que España fue refugio de nazis”, recuerda De Paz.

Pablo González, estudiante de Historia en la Universidad de Sevilla, matiza que en 1º de Bachillerato, en la asignatura de Historia Universal Contemporánea, no fue tratado el Holocausto en profundidad. “Apenas vimos los campos de concentración, ni está en los libros, ni entraba en los exámenes”, dice González. Este cree que se habla más de la cuestión israelo-palestina cuando el pueblo judío llega a estos territorios tras la II Guerra Mundial. “Es un conflicto que se mantiene”, considera.

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