El terremoto provoca daños en Melilla por valor de 12 millones de euros

La ciudad intenta volver a la normalidad, mientras continúan las replicas

Un equipo de bomberos supervisa la iglesia castrense de Melilla. EFE ATLAS

Los vecinos han reconquistado este martes la avenida de Juan Carlos I, una de las principales arterias comerciales de Melilla. Pero sus pasos se han acompasado a los precintos policiales, al trabajo de los bomberos en las fachadas de los edificios y a las calles cortadas al tráfico que aún perviven en el centro de la ciudad, tras el terremoto de magnitud 6,3 en la escala Richter que sacudió el municipio el pasado lunes. "Todo está bajo completa normalidad. Hemos tenido suerte", ha sentenciado el presidente autonómico, Juan José Imbroda, minutos antes de que la Delegación del Gobierno anunciase la primera valoración de los daños causados por el seísmo: 11,9 millones de euros.

Las autoridades locales trasladarán ahora esa cifra al Ejecutivo central, con el objetivo de que se apruebe el próximo viernes una partida especial de ayuda en el Consejo de Ministros. Ese importe servirá para rehabilitar los inmuebles afectados: unos 40 en total. Aunque, eso sí, solo han desalojado definitivamente a sus inquilinos de media docena. Precisamente, en muchos de ellos han trabajado ya en la mañana de este martes los técnicos desplegados para evaluar los efectos del seísmo, que ha dañado también el Palacio de la Asamblea, sede del Gobierno municipal. La ciudad estudia derribar uno de sus torreones, que ha quedado agrietado tras los temblores. Y los funcionarios que trabajan allí se han distribuido por otros edificios de la administración "para evitar que esta se paralice". "Antes o después conseguiremos rehabilitarlo todo", ha sentenciado el consejero de Seguridad Ciudadana, Isidoro González.

Entre tanto ajetreo e intervenciones —se han producido más de 500 de los bomberos, según ha calculado Imbroda—, los melillenses tratan de volver a la cotidianidad. Alí, un taxista treintañero, regresó al trabajo el mismo lunes. "El día del terremoto, yo me desperté por el ruido. Temblaba toda la casa y pensaba que se iba a venir abajo", relata, antes de añadir que inmediatamente salió de su domicilio con su hija y su mujer. Después se reunió con el resto de su familia en una explanada. Lejos de los edificios.

Los centros educativos han reabierto este martes tras cerrar el lunes por precaución. Los universitarios también han regresado a las clases. Y los vecinos intentan dejar atrás un terremoto que causó 26 heridos leves y, en plena madrugada, sacó a los vecinos a la calle. Aunque a muchos les ha costado conciliar el sueño durante esta noche. De hecho, decenas de familias han acampado al aire libre para evitar volver a sus casas por miedo a nuevos seísmos.

Pero los temblores han continuado. Aunque cada vez más espaciados y de menor intensidad, según han recalcado los servicios de emergencias. Desde que se registrara el primero a las 5.22 del lunes, según los datos recabados por EP, el Instituto Geográfico Nacional ha contabilizado más de 250 réplicas y los servicios de emergencias han recibido cerca de 1.500 llamadas. "Pero esta noche solo tres réplicas han superado la intensidad 3 en la escala de Richter", ha explicado el 112. La Universidad de Granada ha propuesto al Gobierno local abrir en la ciudad una base del Instituto Geofísico andaluz, según ha concluido Imbroda.

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