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¿Y ahora qué? Claves para entender lo que pasará en los próximos días

El Congreso tenía prevista la investidura para la primera semana de febrero

Los plazos para la investidura aún no corren, el reloj sigue parado. El presidente del Congreso, Patxi López, tenía previsto fijar el martes en la Junta de Portavoces y la Mesa del Congreso, que están convocadas para el martes 26 de enero la fecha del pleno de investidura.

El plan era que el pleno se celebrara la semana del 1 de febrero, dando por hecho que la ronda de conversaciones del Rey daría resultado y propondría un candidato. Solo el día de la primera votación de investidura correrá el plazo de dos meses para convocar elecciones si no hay candidato.

Ahora, el Rey abrirá otra ronda de conversaciones con los parlamentarios y puede tomarse el tiempo que quiera. Cuando haya un candidato con opciones y que quiera presentarse lo comunicará al presidente del Congreso. Nada impide que proponga a Rajoy si este logra apoyos suficientes o que lo encargue a cualquier otro. Incluso aunque no fuera diputado, porque los únicos requisitos para presidir el Gobierno son los de ser mayor de edad y español.

Si la primera votación fuera el 29 de enero o el 2 de febrero, ese plazo de dos meses se cumpliría el 29 de marzo o el 2 de abril. Si en esa fecha no hay presidente, las elecciones se celebrarían a los 54 días, es decir, uno de los dos últimos domingos de mayo. En ese caso no podría haber Gobierno hasta el mes de junio, más tarde si se retrasa la formación de Gobierno.

En ese periodo de dos meses pueden repetirse las votaciones necesarias cuantas veces se quiera o ninguna si no hay ningún candidato con capacidad de aglutinar una mayoría suficiente. En teoría, si un candidato es rechazado una vez podría volverse a presentar si el rey lo propone tras lograr algún acuerdo con otros grupos.

La socialista Susana Díaz fue elegida en la tercera votación presidenta de la Junta de Andalucía, tras ser rechazada por mayoría absoluta y mayoría simple.

Obviamente, el Rey puede hacer cuantas consultas entienda necesarias en ese plazo.

El Gobierno barajó en algún momento la posibilidad de que se acortara ese plazo de dos meses, pero el Congreso considera que la ley es taxativa y no se puede agilizar el procedimiento. Si se hiciera se estaría impidiendo que algún candidato buscara en algún momento un acuerdo, más aún después del movimiento de Rajoy al echarse a un lado.

Un ejemplo claro es el de Cataluña donde Artur Mas se sometió a dos votaciones de investidura y justo el mismo día en que se cumplía el plazo de dos meses se cerró el acuerdo para elegir a Carles Puigdemont.

En este tiempo, el Gobierno en funciones tendrá limitadas sus competencias y el Congreso podrá tramitar iniciativas, pero las de reformas legales es casi imposible que se aprueben.