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Rajoy no se someterá a la investidura y deja que Iglesias y Sánchez intenten un Gobierno

Rajoy: “No he renunciado a mi investidura, sino que ahora no tengo votos”

El presidente renuncia a ser investido tras la oferta de Gobierno de Podemos al PSOE

Mariano Rajoy, este viernes, durante la rueda de prensa en La Moncloa. Atlas /Bernardo Pérez

Mariano Rajoy agradeció este viernes “el gesto y el ofrecimiento” del Rey de designarle a él para acudir el primero a un pleno de investidura para ser presidente del Gobierno, pero declinó “la deferencia”. Constata que no tiene ahora los votos necesarios para superar esa votación y que son muchos más los diputados que le rechazarían. Rajoy admitió que no quiere que el tiempo constitucional previsto para convocar en dos meses otras elecciones desde el primer pleno empiece a correr, pero ni retira su candidatura ni está dispuesto a abandonar el liderazgo en el PP para que le supla otro candidato de su partido. Cree que eso sería antidemocrático. Retomará las negociaciones la próxima semana y volverá a ofrecer a Pedro Sánchez y Albert Rivera un Gobierno de consenso para reformas básicas

Rajoy, presidente del Gobierno en funciones, acudió este viernes a La Zarzuela para mantener un despacho de 90 minutos con el rey Felipe VI y allí escuchó las palabras del Monarca en las que le proponía para acudir el primero al Congreso a someterse a una sesión de investidura. Rajoy declinó esa oferta y no porque esté pensando en su retirada, al menos por ahora.

Rajoy explicó más tarde ya en La Moncloa, donde compareció, que mantiene la idea y conserva la fuerza para acudir como candidato a la presidencia del Gobierno, pero matizó que no tiene ahora “los apoyos para sustentarla”.

El jefe de Gobierno precisó además que nunca había especificado hasta ahora cuándo y cómo formalizaría su candidatura. El líder del PP había anticipado el jueves por la noche que “evidentemente” la iba a presentar ante la lluvia de rumores, incluso en su partido, de que podía dejar pasar el primer turno entre los líderes convocados por el Rey.

El jefe actual del Gobierno justificó más tarde su nueva posición en la oferta que el líder de Podemos, Pablo Iglesias, le formuló directamente por la mañana al secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, para formar un Gabinete juntos con la cooperación también de IU tras ser recibido por el Felipe VI.

Rajoy mantiene que esa alianza cambia el escenario político de juego en estos momentos. Cree, por un lado, que no solo él y el PP no suman los votos suficientes y necesarios para superar ese primer pleno de investidura, sino que la alianza pregonada por Iglesias con Sánchez y Alberto Garzón, más otros añadidos, superaría en teoría el límite fijado en 176 diputados para contar con una mayoría absoluta de la Cámara baja. Rajoy dijo que ese pacto podría alcanzar 180 escaños frente a los 123 que el PP tiene de partida.

La comparecencia de Rajoy, en tres frases

“El Rey me ha ofrecido presentarme a la sesión de investidura. Le he agradecido el gesto, pero le he dicho que hoy no estoy en condiciones porque no solo no tengo aún una mayoría de votos a favor, sino que tengo una mayoría absoluta en contra”.

“Le he dicho al Rey que seguiría trabajando para lograr una mayoría suficiente”.

“No renuncio a nada. No le he dicho no a mi investidura. Creo que debemos dar tiempo y margen al diálogo por el interés general de España. Mantengo mi candidatura a la presidencia del Gobierno”.

Pero Rajoy ni renuncia a sus planes originales de tramitar su candidatura en algún momento de la negociación ni detalla cuáles pueden ser sus próximos movimientos. Cuando la prensa le inquirió para que concretase su oferta genérica de pacto para una amplia mayoría parlamentaria (250 escaños de PP, PSOE y Ciudadanos) volvió a enumerar los puntos conocidos en los que ve una coincidencia básica sobre la unidad de España, la soberanía nacional, la igualdad de todos los españoles, el modelo y los compromisos europeos, la lucha antiterrorismo y “la capacidad para entenderse y la voluntad de hacerlo”. Luego apostilló que esos partidos tienen todos programas, pero concluyó que serían fácilmente negociables. Y remachó con otra batida de grandes prioridades muy generales como crecer, crear empleo y consolidar el modelo del Estado del bienestar y los servicios públicos y sociales. Sostiene que ese acuerdo moderado enviaría un buen mensaje dentro y fuera de España.

Rajoy no quiso arremeter excesivamente contra Sánchez, ni contra su liderazgo más o menos cuestionado en el PSOE, ni especuló con la presión que puedan ejercer los llamados barones o las figuras históricas que se presumen en contra de gobernar con Podemos y los independentistas. Quiere guardar las formas y evitar las intromisiones en la vida interna de otro partido para curarse en salud sobre lo que puedan intentar otros contra el PP. Mantiene que Sánchez es y debe ser su interlocutor, aunque este viernes le volvió a reprochar que no quiere tener una conversación con él cuando habla con todo el mundo. Eso sí, le lanzó un dardo envenenado en la reconstrucción de una frase del líder de Podemos: “No entraré en la oferta de Iglesias ni en las sonrisas del destino”.

A lo que no está dispuesto Rajoy es a “prestarse” a las estrategias de otros partidos en un primer pleno del Congreso: “A los españoles les digo hoy que no tengo los votos y, por tanto, no tiene ningún sentido que vaya allí a los únicos efectos de que empiece a correr el plazo de dos meses que da la Constitución” antes de repetir las elecciones.

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