Una decisión gestada en secreto hasta el último momento

El líder de Podemos fraguó con su equipo la propuesta de entrar en un Gobierno con el PSOE

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, ha fraguado en los últimos días con máxima discreción su propuesta de formar un "Gobierno del cambio" con el PSOE y con Izquierda Unida en el que él sería vicepresidente. La decisión se ha gestado en su círculo de absoluta confianza, entre los que se encuentran el número dos del partido, Íñigo Errejón; su jefa de gabinete, Irene Montero; la responsable del programa, Carolina Bescansa; el general Julio Rodríguez, la juez Victoria Rosell y Xavier Domènech, líder de la alianza catalana En Comú Podem, todos ellos diputados salvo el exjefe de Estado Mayor de la Defensa. Ni los principales afectados —es decir, el líder de los socialistas, Pedro Sánchez, y el candidato de IU-Unidad Popular, Alberto Garzón— estaban informados.

Iglesias ha explicado que le correspondía primero al Rey conocer su decisión, por una cuestión de lealtad institucional y para evitar rumores sobre contactos y reuniones que, según aseguran tanto la dirección de Podemos como la del PSOE, todavía no se han producido. No obstante, esta semana ha habido algunas señales, y solo hacia el final la decisión se trasladó al resto del equipo de dirigentes y diputados de Podemos.

En primer lugar, Iglesias redujo su presencia pública desde el día de la constitución del Congreso de los Diputados. Pasó a un segundo plano para diseñar su estrategia con vistas a la ronda de audiencias de Felipe VI que se ha producido esta semana. Mientras tanto, Podemos y sus alianzas territoriales apuraron hasta el último momento la presentación de su petición de grupo parlamentario. Hasta minutos antes del plazo fijado, el pasado martes a las ocho de la tarde, la formación no registró su grupo. Renunció finalmente a mantener el pulso hasta el final de la prórroga concedida por la Mesa del Congreso de los Diputados sobre la concesión de grupos distintos a cada candidatura de confluencia.

Comenzó así una fase de distensión. El PSOE y Podemos salvaron uno de los obstáculos y allanaron el camino a la hipótesis de un pacto de las fuerzas progresistas. En Marea, la lista gallega, se mostró después abierta a apoyar a Sánchez, al igual que hizo su lado el portavoz de Compromís, Joan Baldoví. Todos rebajaron su exigencia del referéndum, salvo Domènech, portavoz de la candidatura catalana impulsada por la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, el único que mantiene abiertamente ese pulso. En cualquier caso, todos pidieron a los socialistas que tomaran la iniciativa para sentarse ya a negociar, como también sugirió la vicepresidenta de la Comunidad Valenciana, Mònica Oltra, en un artículo que el pasado lunes publicó EL PAÍS. Los próximos días estarán previsiblemente marcados por nuevas escenificaciones de esta nueva fase.

Más información