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Rajoy: “Me veo con todas las fuerzas; presentaré mi candidatura”

El presidente en funciones ataca la falta de "talla" de Sánchez y su negativa a hablar

Mariano Rajoy se ve “con todas las fuerzas” para, “evidentemente”, presentar su candidatura a presidir de nuevo el Gobierno. El líder del PP apuntó anoche que no está “paralizado” ni bloqueado en estas negociaciones para arrancar la XI legislatura, como le acusa entre otros el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, al que reprochó su “falta de talla”. Rajoy lamentó el “espectáculo poco edificante” que cree que da Sánchez al no querer hablar con él en este periodo y frenar el arranque del Ejecutivo que deberían pactar PP, PSOE y Ciudadanos. El dirigente del PP apostó por resolver esta situación en 15 días.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, este jueves. Ballesteros EFE

Rajoy transita estos días en tierra de nadie, con la agenda vacía, apenas sin citas, con la negociación para su hipotética investidura bloqueada. Pero sin pasar a la acción. No quiere dar pasos en falso.

El presidente del Gobierno en funciones pretendía llegar este viernes a la cita en La Zarzuela con el Rey para explorar sus opciones sin decantarse demasiado. Ofreciéndose para ser candidato y digerir el duro primer pleno de su investidura, pero sin pedirlo formalmente. Endosando esa responsabilidad al Monarca tras sumar antes los votos que pueda acarrear Pedro Sánchez.

El líder del PP está administrando sus tiempos con temple, a su gusto, aún a costa de poner de los nervios a gran parte de su partido y de su Gobierno. Este jueves admitió en la broma que le gastó una emisora catalana que tiene la agenda muy libre y que no hay nada resuelto. Rajoy apenas ha movido tampoco su discurso desde los primeros días de la resaca electoral del 20-D. Entonces asumió que había ganado las elecciones pero que no podría gobernar ya más como hasta ahora. Olvidó los cuatro años de la mayoría absoluta, el plasma y los decretos leyes; se tragó el sapo de la acusación de indecente que le lanzó Sánchez en el debate electoral cara a cara y se aprestó a hacer de la necesidad virtud.

Rajoy recordó su currículo dialogante, cuando mantenía almuerzos amistosos con José Luis Rodríguez Zapatero y Alfredo Pérez Rubalcaba, y pensó que podría reconstruir algo similar con Sánchez. Le llamó el primero a La Moncloa para ofrecerle un paquete de reformas que jamás imaginó en su programa y que pensó de su gusto. La cita resultó horrible. Rajoy sintió el rechazo de Sánchez desde la escalerilla. No le detalló nada. Pensó que con los días esa actitud se iría suavizando. No ha sido así. Ahora no sabe cómo retomar esa negociación. Dicen que tiene un plan b: no se conoce.

El presidente en funciones no solo no tiene dudas de que si Sánchez suma los diputados suficientes con otras formaciones va a intentar liderar un Gobierno alternativo, sino que, cada día que pasa, ve más opciones de que eso suceda y especula con cuál debe ser entonces su comportamiento.

Las opciones de Sánchez

¿Debe ser el primero y ofrecerse al Rey en la audiencia prevista esta tarde para que le proponga al presidente del Congreso? ¿Debe ceder ese turno a Sánchez? ¿Debe someterse a 12 horas de debate de investidura, aguantar los improperios y críticas y recibir al final una apabullante votación negativa? ¿Se marcharía entonces a La Moncloa para retomar otra ronda de contactos como si nada? ¿Aguantará el PP esa humillación y esa presión? ¿Lo hará el PSOE?

Rajoy solo ratificó este jueves por la noche, en una entrega de medallas en el Museo del Prado, que presentará su candidatura, volvió a denunciar que es Sánchez el que no quiere hablar con él, le pidió que “se relaje de cuando en cuando” y apeló a los grandes pensadores españoles para exhortar por un “espíritu de concordia, diálogo e inclusión”.

Pocos han hablado en el PP o el Gobierno con Rajoy de los dilemas pendientes. Los máximos miembros de la cúpula del PP consultados casi en su totalidad por EL PAÍS no pueden ofrecer una respuesta clara y determinante. Los más partidarios ofrecen sus interpretaciones y deseos: irá a la investidura, ofrecerá un programa de consenso y, si es rechazado, se presentará otra vez a las elecciones a finales de mayo. Otros colaboradores, más realistas, no descartan que en ese camino pueda apearse Rajoy en alguna estación.

El portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando, fue el encargado este jueves de avanzar oficialmente que Rajoy se presentará “porque es su obligación” como líder del partido más votado y que espera que el Rey le encargue esa responsabilidad el primero “porque es la expresión” de lo que decidieron los españoles en las urnas. El ministro del Interior, Jorge Fernández, añadió que Rajoy “no tira la toalla” y alberga la esperanza de formar un gran Gobierno con PSOE y Ciudadanos. El titular de justicia, Rafael Catalá, precisó que es competencia del Monarca decidir a quién promueve para la primera sesión de investidura y no descartó que pudiera ser Sánchez si reunía más votos.

El propio Felipe VI, tras recibir este jueves a Joan Baldoví, de Compromís, considera que para la investidura se debería seguir el orden de votos y escaños y que, por tanto, debería ser Rajoy el primero, aunque también podría descartarlo si no suma los apoyos suficientes. Varios dirigentes del PP han jugueteado en los últimos días con esa opción en privado para meter más presión a Sánchez.

Rajoy prometió en su primera comparecencia tras el 20-D que presentaría su candidatura por sentirse legitimado y con la obligación moral de responder a los 7,2 millones de votantes del PP. Pero ahora está atrapado: no ha añadido ninguna alianza nueva segura a los 123 diputados del PP; no ha vuelto a conversar ni con Sánchez ni con Rivera, no ha articulado su oferta de Gobierno amplio y ya no tiene a todo su partido detrás.