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El colegio del niño que se suicidó dice que nadie les avisó de su malestar

El centro señala que aún no tiene constancia de que Diego, de 11 años, sufriera acoso escolar

Los padres de Diego, Carmen y Manuel González. Foto: Carlos Rosillo | Vídeo: Atlas

El día 14 de octubre por la mañana, dos agentes de policía entraron por la puerta de cristal del enorme edificio que alberga colegio madrileño Nuestra Señora de Los Ángeles, que tiene un millar de alumnos. Llegaron para comunicar que uno de ellos, Diego, de 11 años, se había tirado por la ventana de su casa y había muerto. “Nunca piensas que va a pasar algo como esto, pero con un chaval como Diego, menos todavía”, explicaba este jueves Jesús Díaz, jefe de estudios del centro concertado religioso de los mercedarios.

Díaz sostiene que en ningún momento sospecharon de que el menor, un estudiante “excelente y brillante” matriculado en el colegio desde los tres años, pudiera haber sido víctima de acoso escolar. Sigue sin pensarlo. El centro añade, además, que la familia no les comunicó que el alumno no quería ir al colegio. “Nadie del entorno del menor había informado del hecho de que el alumno no quisiera acudir al centro o que pudiera tener cualquier conflicto en el mismo”, señalan en un comunicado.

Pero ese rechazo fue lo que el niño dejó escrito en una carta de despedida a sus padres: “Yo no aguanto ir al colegio y no hay otra manera de no ir”. Y también lo que su madre, Carmen González, asegura que le decía en los meses previos al suceso: que no quería volver. Los responsables del colegio católico de los mercedarios aseguran “no entender” esa frase de la carta, que indican que conocieron por la prensa el pasado lunes. “Nos llama muchísimo la atención porque Diego no es el típico chaval que no quiere ir al colegio”, insiste el jefe de estudios.

Tras el suceso hubo una inspección de la Consejería de Educación de Madrid, que se cerró sin concluir que existiera un caso de acoso escolar

Reabrir la investigación

La familia hizo pública el pasado lunes esa carta para pedir que se reabra la investigación judicial sobre el caso. Tras la muerte, hubo una inspección de la Consejería de Educación de Madrid, que se cerró sin concluir que existiera un caso de acoso.

La investigación policial y judicial encabezada por el Juzgado de Instrucción 1 de Leganés (Madrid) se archivó “al no poder determinarse que hubiera habido intermediación de terceros en la muerte del pequeño”, según fuentes judiciales. El juzgado está tramitando un recurso de la familia para que se retome. El abogado de los padres, Robinson Guerrero, ha pedido que la investigación “llegue hasta el final” y asegura que tienen testimonios de otros casos.

Según el relato de Jesús Díaz, el mismo día del suceso contactaron con la inspección educativa de la Consejería de Educación madrileña y psicólogos del Samur y del Colegio de Psicólogos atendieron a otros escolares. “Ninguno hizo ninguna manifestación” de que pudiera tratarse de un caso de acoso, añade. La inspectora educativa de la consejería se entrevistó en los días posteriores con “todos los profesores” que Diego había tenido en los dos últimos cursos, quinto y sexto de primaria, prosigue Díaz, que asegura que tampoco los docentes comunicaron nada que les hiciera sospechar.

¿Puede ser que hubiera un problema y el centro no lo detectaras? “Eso nos lo preguntamos todos: ¿Por qué no nos dimos cuenta? Supongo que es la misma pregunta que se hacen los padres”, concluye el jefe de estudios.

 

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