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Los españoles ven al Estado Islámico como la mayor amenaza

Por vez primera, los partidarios de mantener o aumentar los gastos militares superan a quienes quieren reducirlos, según el barómetro del Instituto Elcano

El terrorismo islamista se consolida como la principal amenaza para la seguridad de España. Así, al menos, lo perciben los españoles, según el barómetro del Real Instituto Elcano. El 58% de los encuestados citaron espontáneamente el terrorismo islamista como amenaza, mientras que el 32% aludieron al autodenominado Estado Islámico. A gran distancia se sitúa la crisis económica (42%) y la inmigración irregular (16%). La pregunta admitía respuestas múltiples.

Los responsables del estudio admiten que los atentados del pasado 13 de noviembre en París pudieron influir en los resultados —las 1.002 encuestas telefónicas se realizaron entre el 10 y el 23 de dicho mes—, pero la tendencia viene de lejos y el terrorismo ya era la mayor amenaza en el anterior barómetro, de la primavera pasada. En coherencia con esta preocupación, los encuestados consideran que combatir el terrorismo islamista o al Estado islámico debe ser el objetivo prioritario de la política exterior española, mientras que en segundo lugar se sitúa la lucha contra el cambio climático y, a poca distancia, la ayuda a los países en desarrollo.

La percepción de amenazas y prioridades varía sensiblemente con la edad y la ideología. Entre los jóvenes y quienes se declaran de izquierdas la lucha contra el cambio climático se sitúa en primer lugar, pero la preocupación por este asunto disminuye a medida que aumenta la edad y entre quienes se consideran de derechas, hasta el punto de que entre estos últimos es el objetivo que consideran menos importante entre la decena que se les proponen.

A pesar de la conciencia de la amenaza yihadista, el barómetro registra una reducción del apoyo a la implicación española en una operación militar en su contra. En abril pasado, el 55% de los encuestados apoyaba la participación del Ejército español en una intervención contra el Estado islámico, por un 32% en contra. Ahora la pregunta no ha sido tan directa, ya que solo se refería a la participación española en operaciones militares internacionales, pero el apoyo ha disminuido cuatro puntos (51%) y el rechazo ha subido diez (42%). Los autores lo atribuyen al hecho de que la intervención española se vea como una posibilidad más real tras los atentados de París. Ello explica también que los indecisos bajen del 13 al 8%.

Uno de los cambios más significativos es la actitud de la sociedad española ante los gastos militares. Por vez primera, la suma de los partidarios de aumentarlos (10%) o mantenerlos (50%) supera a quienes abogan por reducirlos (36%). También son más quienes prefieren mantener el actual volumen de la ayuda española al desarrollo (47%), que aumentarla (31%) o reducirla (16%). Lo que no está claro es que sean conscientes de que esta se ha recortado en un 70% desde el inicio de la crisis.

El barómetro dedica un capítulo especial a las relaciones entre España y Marruecos. La percepción de su importancia ha aumentado en los dos últimos años (pasando de 4,7 a 6,2 en una escala de 0 a 10) y también su valoración, aunque los encuestados creen que son peores de lo que debieran. Significativamente, la inmigración es citada como el aspecto más positivo de los mismos (16%), pero también como el más negativo (20%). Solo el 2% cita el contencioso de Ceuta y Melilla, lo que da idea de hasta qué punta ha desaparecido de la opinión pública.

La actitud ante la crisis de los refugiados arroja resultados aparentemente contradictorios. Son mayoría quienes creen que Europa está siendo poco generosa (49%), pero también los que piensan que Europa debe controlar mejor sus fronteras para evitar estas llegadas (66%) porque tiene un límite de acogida (72%). Se imponen quienes piensan que Europa debe acoger a los que huyen de las guerras pero devolver a los que emigran por problemas económicos (46%), sobre lo que consideran que Europa debe acoger a todos los que llegan (38%).

El barómetro refleja que solo el 8% sabe que la UE y EE UU están negociando un acuerdo de libre comercio (TTIP), pero quienes lo conocen están mayoritariamente en contra (62%). La actitud ante la inversión extranjera es mayoritariamente favorable, con una sola y notoria excepción: China. El 24% quiere reducirlas (frente al 21% partidario de aumentarlas), pese a que dicho país no está entre los diez primeros inversores extranjeros en España.

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