Uno de los detenidos en la trama: “El dinero público no es de nadie”

Viajes a Turquía, hoteles, coches y hasta un implante de pelo a cambio de adjudicaciones

Registro de la Guardia Civil en las oficinas de Acuamed. Carlos Rosillo

Viajes a Turquía, hoteles, coches y hasta implantes de pelo. Los contratistas detenidos dentro de la operación Frontino que investiga el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco sobornaban a los directivos de Acuamed (Agua de las Cuencas Mediterráneas) con todo tipo de dádivas en especie, tal y como señala el magistrado en un auto dictado a última hora de la tarde.

A cambio de adjudicar obras a grandes compañías constructoras españolas, entre ellas FCC y Acciona, el exdirector general de la empresa, Arcadio Mateo del Puerto, y algunos de sus subordinados, recibieron todo tipo de regalos dentro de lo que Velasco considera una auténtica trama criminal dedicada a expoliar el erario público.

El magistrado destaca que los contratistas presionaban para que los funcionarios honrados que se negaban a participar en las irregularidades "fueran bien removidos de su cargo o bien, incluso, destituidos". Y siempre "en la ecuación de favorecer a la empresa privada", añade, a sabiendas del perjuicio para la hacienda pública que estaban ocasionando.

"Alguno llega a decir que el dinero público no es de nadie", transcribe el magistrado en el auto. "Los contratistas ayudaban y cooperaban a la perpetuación de estas irregularidades, así como presionaban a los directivos de Acuamed", señala.

El juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco ha enviado a prisión incondicional a cinco de los 13 detenidos por el fraude de la empresa pública Agua de la Cuencas Mediterráneas (Acuamed) y a otros ocho les ha impuesto fianzas de entre 12.000 y 50.000 euros para evitar su ingreso en la cárcel.

Velasco atribuye a los implicados en la trama delitos de malversación de caudales públicos, tráfico de influencias, cohecho, maquinación para alterar el precio de los contratos, prevaricación y falsedad documental. También considera que forman parte de una trama y les atribuye asimismo el delito de organización criminal en un auto dictado anoche tras tomar declaración a los detenidos durante ocho horas. 

Velasco sostiene que el jefe de la trama, en connivencia con contratistas beneficiarios de obras, presionaba a sus subordinados para que amañasen las adjudicaciones y los sobrecostes de obras. Los que se negaban eran despedidos, tal y como adelantó este miércoles EL PAÍS. Los que colaboraban, en cambio, eran ascendidos en la empresa, que pese a ser pública no la forman funcionarios sino personal laboral.

Velasco sitúa al ya exdirector Arcadio Mateo del Puerto en la cúspide de una trama que actuaba en connivencia con ejecutivos de grandes empresas constructoras adjudicatarias de contratos públicos gestionados por la empresa Acuamed.