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Cinco preguntas y respuestas sobre el grupo “confederal”de Podemos

El pacto con los socios autonómicos tiene consecuencias políticas y de organización

El registro de un solo grupo parlamentario de Podemos, cuando este partido y sus alianzas territoriales habían mantenido hasta el martes por la mañana la exigencia de formar cuatro grupos distintos, superó el martes el primer escollo de la formación de Pablo Iglesias en el Congreso de los Diputados. Los dirigentes que explicaron esta decisión —Íñigo Errejón, Xavier Domènech, de En Comú Podem, y Alexandra Fernández, de En Marea— aseguraron que lo hicieron para evitar que sus adversarios políticos, sobre todo el PSOE, siguieran “jugando” con ellos a cambio de otras concesiones.

La presentación de un único grupo, que tendrá 65 diputados tras el abandono quizá transitorio de cuatro representantes de Compromís, supone un gesto de responsabilidad en este inicio de legislatura. Podemos y sus socios autonómicos hubieran podido mantener el pulso hasta el final y presentar distintos grupos, como los parlamentarios de Compromís. Eligieron en cambio el plan b. Después de una tarde de reuniones, tensión y escenificaciones en los pasillos, optaron por unirse, empezar a dar la batalla en las Cortes y, a la vez, allanar el camino para una nueva fase de diálogo. Esta decisión tiene también algunas consecuencias políticas para Iglesias.

1. ¿Ha habido concesiones? Sí, ha habido cesión de poder. El líder de Podemos será el presidente de este grupo, pero deberá compartir visibilidad, cuotas de poder e intervenciones con Domènech y Alexandra Fernández, nombrados portavoces adjuntos junto a Irene Montero o la diputada valenciana Àngela Ballester, ambas integrantes de la ejecutiva del partido.

2. ¿Es viable la coordinación? La colaboración dentro de este grupo, calificado como “plurinacional” o “confederal”, resultará clave para fraguar futuras alianzas y para ofrecer imagen de unidad. Las candidaturas que concurrieron en Cataluña y Galicia no quieren someterse a la disciplina de voto de Podemos y exigen mantener una porción de autonomía. Por esta razón, la estructura del grupo contempla agrupaciones autonómicas internas. Sus dirigentes afirman, en cualquier caso, que no se imaginan debates en los que puedan llegar a discrepar abiertamente.

3. ¿Qué renuncias supone la presentación de un solo grupo? En primer lugar, supone el incumplimiento de una promesa electoral. Aunque el veto no es de Iglesias ni de Podemos sino del PP, el PSOE y Ciudadanos, esta circunstancia puede hacer replantear la estrategia en las próximas elecciones.

4. ¿Se mantiene la exigencia del referéndum? Sí. Y las “agrupaciones” catalana y gallega, esta última con unas elecciones autonómicas a la vista, hará hincapié en el derecho a decidir.

5. ¿Se ha echado por tierra la colaboración con Compromís? De momento, se ha producido una grieta dentro de la candidatura valenciana, en la que cinco diputados se quedan con Podemos y los cuatro de la formación de Mònica Oltra abandonan. Se integrarán previsiblemente en el Mixto, puesto que la petición de grupo propio es testimonial y sirve para seguir la pelea en los tribunales. Joan Baldoví, portavoz de Compromís en Madrid, se mostró convencido de que, pese a las diferencias, se volverán a encontrar muchas veces con Podemos en los debates y en las votaciones.

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