Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete

El CSN impulsa la reapertura de la central nuclear de Garoña

El supervisor aborda el miércoles varios permisos para que la instalación pueda operar

Una vez pasadas las elecciones generales —y aunque no hay todavía un Gobierno estable a la vista—, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha retomado el proyecto de reapertura de la central nuclear de Garoña (Burgos), que en diciembre cumplió tres años sin producir energía. El pleno del CSN abordará este miércoles hasta cinco informes relacionados con los requerimientos que este órgano supervisor exigió en 2014 a los titulares de estas instalaciones (Iberdrola y Endesa) para volver a engancharse a la red eléctrica y operar.

Garoña está parada desde hace tres años, ya que cumplió los 40 años de funcionamiento, la vida útil para la que, en principio, estaban preparadas las centrales españolas. Pero los propietarios quieren que el Ministerio de Industria les conceda 17 años más de funcionamiento. Industria ha dado varios pasos para permitir esa ampliación. Pero el CSN debe dar su visto bueno. 

En noviembre, el pleno ya aprobó una modificación sobre las curvas de presión de la vasija del reactor de Garoña, otro de los requisitos. Entre los asuntos que se llevan al pleno del CSN del miércoles —que previsiblemente serán aprobados gracias a los votos del PP, que controla el consejo— están modificaciones del sistema eléctrico de la central y del edificio de almacenamiento de material usado, además de una revisión de las especificaciones técnicas de funcionamiento.

"Se está queriendo acelerar de nuevo el proceso", valoran fuentes del CSN. El encargado de elevar los asuntos al pleno es su presidente, Fernando Marti Scharfhausen, que hasta finales de 2012 era secretario de Energía del Ministerio de Industria.

Licencia condicionada

Para que el CSN conceda la autorización final hace falta que previamente el pleno vaya aprobando los requisitos que le impuso en el verano de 2014. El temor de los grupos ecologistas es que esas aprobaciones se estén dando de forma condicionada, es decir, que se posponen actuaciones para más adelante. Raquel Montón, de Greenpeace, sostiene que ya ocurrió así en el caso de la vasija. "Nuestro temor es que se conceda finalmente una licencia condicionada", expone. "Luego la empresa podrá reclamar lucro cesante si no puede reabrir", añade. "Se intenta atar las manos del Gobierno que entrará", opina Francisco Castejón, de Ecologistas en Acción.

Este proceso de reapertura tendría que concluir con una decisión política: el Ministerio de Industria debería conceder la autorización final. Pero el nuevo mapa electoral puede ser determinante en este caso. PSOE, Podemos e IU se han mostrado claramente en contra de que esta central pueda operar más allá de los 40 años de vida. Ninguna central nuclear española lo ha hecho hasta ahora. Ciudadanos es más ambiguo. "Lo más lógico sería no reabrir Garoña por criterios de seguridad, económicos y de sensibilidad social, pero no seremos dogmáticos y esperaremos al dictamen del CSN y analizaremos otros factores asociados", sostiene David López, coordinador de Medio Ambiente y Energía.

"Es indecente que un Gobierno en funciones esté actuando así en el proceso para reabrir", se queja Juan López de Uralde, portavoz de Equo y diputado por Podemos en el Congreso. "Todos los partidos están en contra de la reapertura, salvo el PP", sostiene.

La punta de lanza del sector nuclear en España

La central de Santa María de Garoña es la avanzadilla. Su aportación real —con una potencia de 500 megavatios— es pequeña. De hecho, durante los tres años que ha estado sin generar electricidad no ha habido problemas, ya que en estos momentos el sistema energético español está sobredimensionado y cuenta con más potencia instalada que la energía que se consume.

Pero los expertos consideran que esta central puede hacer de punta de lanza para el resto del sector nuclear en España. Si Garoña consigue los permisos para operar más allá de los 40 años, se abre un precedente para las cinco centrales nucleares que hay en el país, que si no tendrían que empezar a cerrar a partir de la próxima década, al rebasar ese límite temporal. “Se está abriendo un precedente sin que exista un debate público”, se queja Francisco Castejón, físico nuclear y miembro de Ecologistas en Acción. PSOE, Podemos e IU apuestan por el cierre de las centrales cuando se cumplan los 40 años.