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Rajoy acusa a Sánchez de no querer negociar y buscar un pacto anti-PP

El presidente en funciones usa la incertidumbre y el freno de las inversiones para presionar al PSOE

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, ha acusado este lunes al líder del PSOE, Pedro Sánchez, de "no querer dialogar ni negociar" y de buscar un "pacto del Tinell de todos contra el PP" para gobernar a cualquier precio incluso con los rupturistas. En una entrevista en RNE, Rajoy ha asegurado que no entiende ni comparte la estrategia de Sánchez de ofrecer senadores a grupos independentistas catalanes para que formen grupo propio en el Senado y teme que ahora pueda pasar lo mismo en el Congreso y se ha mostrado partidario de respetar el reglamento de la Cámara baja y de que no se den opciones a grupos que no han competido entre sí en las elecciones. Rajoy expresó su temor a que la paralización de las negociaciones con Sánchez, al que no piensa volver a llamar ni recibir en breve, cree más incertidumbre y paralice tanto las inversiones extranjeras como la creación de empleo y el crecimiento.

Rajoy ha comenzado esta semana relevante de la incipiente XI legislatura, en la que el Rey empezará hoy mismo a recibir a los líderes políticos en audiencia para conocer sus intenciones hacia una posible investidura, con una entrevista en RNE. Sus primeros mensajes han ido dirigidos hacia el PSOE para exigir la puesta en marcha de una negociación al detalle de su oferta de Gobierno a una mayoría amplia para toda la legislatura, que es el acuerdo que él considera "positivo y el más sensato". Rajoy se queja de que el líder del PSOE no ha permitido ese diálogo aún sobre los asuntos básicos y los objetivos para España.

Sin embargo, el presidente en funciones y líder del PP concluye que el dirigente socialista en lo que sí está es en lograr un pacto alternativo con Podemos y otras fuerzas de izquierda e independentistas, y ha obviado la acusación que Sánchez le lanzó este fin de semana de ser un Red Bull y "dar alas" a esas formaciones: "Sánchez habla mucho, pero no explica lo que se pregunta la gran mayoría de la gente, ¿por qué le ha prestado senadores a dos grupos independentistas que lo que persiguen a toda costa es conseguir la ruptura del país? Pero él habla y se mete conmigo para distraer, pero eso no sirve para nada".

El líder del PP se ha mostrado partidario de iniciar cuanto antes las negociaciones para cerrar un acuerdo de Gobierno para poner en marcha una serie de reformas en España en los próximos cuatro años pero no ha dado ni un dato sobre qué tipo de oferta está dispuesto a concretarle al PSOE y a Ciudadanos. Ha vuelto a ser genérico y a enunciar que en los principios de la unidad de España, la soberanía nacional y Europa comparten lo fundamental. Cuando se le ha preguntado si vería posible abordar la derogación de la reforma laboral que el PP ha puesto en marcha, Rajoy prácticamente lo ha descartado porque entiende que esa medida ha sido buena para España. Ha sido menos contundente con la posibilidad de estudiar un pacto educativo o la supresión de la llamada ley mordaza o de seguridad ciudadana, aunque también las ha catalogado como positivas.

Los primeros grandes contenidos que Rajoy esbozó para dialogar con PSOE y Ciudadanos los resumió en dos puntos. Por un lado, la necesidad de seguir creciendo y creando empleo para cumplir con el objetivo de déficit que marca Europa. Y, por otra parte, la posibilidad de mejorar y mantener los pilares del Estado del bienestar.

"Margen de maniobra"

Pero que Rajoy no mencione de entrada los aspectos en los que está dispuesto a ceder para conseguir la abstención del PSOE a un Gobierno en minoría del PP no quiere decir que no lo quiera o vaya a hacer. Esta mañana, en la entrevista en RNE, le explicó varias veces al periodista que le interpeló que no sería un buen negociador si empezara los contactos ya explicando de partida en qué puntos está en disposición de ceder. No considera esa medición de los tiempos tacticismo. Pero sí concedió que hay "margen de maniobra" para charlar con el PSOE. Eso sí, si Pedro Sánchez quiere y se deja: "Es muy difícil negociar con alguien que no quiere hablar".

Tras acusar al líder del PSOE de promover un Pacto del Tinell contra el PP como el que permitió en 2003 el Gobierno en Cataluña de Pasqual Maragall con ERC e IC ahora a nivel nacional, Rajoy ratificó que "no está previsto" ni volver a ver a Sánchez ni llamarle antes del debate de investidura, para el que tampoco dio una fecha prevista para su celebración porque espere primero que se termine esta semana de contactos políticos del rey Felipe VI. El líder popular sí confirmó que presentará su candidatura en ese debate y que no tiene previsto retirarse de la política incluso si no sale elegido tras esa investidura: "Tengo la intención de seguir en la vida política; como presidente en primer lugar, si es posible". También aseguró que nadie en el PP le ha pedido ni públicamente ni en privado que se retire para facilitar las cosas.

Sobre el desafío soberanista en Cataluña, el presidente del Gobierno en funciones sí explicó cuáles son sus criterios sobre si piensa recibir o no en La Moncloa al nuevo presidente catalán, Carles Puigdemont. Rajoy entiende que debe ser el presidente catalán el que le llame si tiene interés en verle y entonces sí le dará audiencia. Mantiene que esa es la fórmula que han utilizado hasta ahora otros presidentes autonómicos y su antecesor, Artur Mas: "Cualquier presidente que toma posesión me llama y lo veo habitualmente, pero no soy yo el que llama habitualmente".

Sobre otros asuntos de actualidad, apenas aportó nada. Sí demandó al exdiputado del PP por Segovia Pedro Gómez de Serna, ya fuera del partido tras ser expedientado por una serie de negocios turbios mientras tenía su acta en la pasada legislatura y que ahora está en el Grupo Mixto, que deje su escaño. Y se remitió a lo que diga la ley y los jueces y los fiscales tanto en el caso de la infanta Cristina con el escándalo Nóos como a su excompañero Rodrigo Rato con el juicio de las tarjetas black de Caja Madrid o a la reapertura del destrozo de los ordenadores de Luis Bárcenas en la sede del PP.

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