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Sánchez tenderá puentes para “resolver el problema territorial”

El líder socialista proclama que mantendrá la integridad de España

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, tiene decidido seguir con su intento de formar un Gobierno “progresista y reformista” y, además, no se arrepiente de haber cedido cuatro senadores socialistas a dos partidos nacionalistas para que tengan grupo parlamentario propio, a pesar de las críticas suscitadas en su propio partido. “Ya es hora de cambiar el paso y tender puentes para resolver el problema territorial de España”, defendió ayer, a la vez que remachó que se propone reformar la Constitución pero sin poner en juego “la integridad territorial de España”.

La fortaleza que ayer exhibió el líder del PSOE en Santander es toda una declaración de intenciones hacia dentro y hacia fuera de su partido. Las escaramuzas en las que está envuelto dentro de su organización desde la noche electoral se reavivaron en las últimas horas por favorecer la creación de grupos parlamentarios en el Senado a partidos “que defienden la ruptura de España”, como señalaron públicamente los presidentes de Extremadura y Aragón, Guillermo Fernández Vara y Javier Lambán, respectivamente. De esa cesión se beneficiarán Democracia i Llibertad (antes Convergéncia) y ERC, en una práctica parlamentaria que ha sido habitual, pero que los críticos ahora rechazan porque esos partidos plantearán de inmediato medidas para “la desconexión” de Cataluña del resto de España.

Detrás de la crítica a esas intenciones de los nacionalistas está la preocupación en unos y la oposición de otros, dentro del PSOE, a que Sánchez intente gobernar “a cualquier precio”; es decir con la ayuda de esos partidos secesionistas o que defiendan la celebración de consultas de autodeterminación, como es el caso de Podemos. En el supuesto de que consiguiera la investidura como presidente del Gobierno quienes no quieren deber nada a estos partidos dan por seguro que le harían la vida imposible con peticiones insoportables para el PSOE.

Pero Sánchez se ve con capacidad para tratar de reconducir esos apoyos para políticas progresistas y reformistas, sin tocar la integridad territorial de España. Esa reconducción pasa por convencerles de que la solución está en la reforma de la Constitución para consolidar una España federal. Así se lo planteó el miércoles, en una conversación por teléfono, al presidente de la Generalitat catalana, Carles Puigdemont.

Sánchez se reunió ayer con el presidente cántabro, Miguel Ángel Revilla, del Partido Regional de Cantabria, a quien los socialistas ayudan a gobernar.

“Me siento bien, me siento fuerte”, aseguró el líder socialista, que respondió a las acusaciones de “fraude” que el presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, le lanzó el día anterior por la cesión de senadores socialistas.

“No voy a permitir a Rajoy que trate de darme ninguna lección de patriotismo”, proclamó Sánchez. Un mensaje que va destinado también hacia otros dirigentes de su propio partido que temen que “se eche en brazos de los separatistas”.

“El PSOE no va a renunciar a ser el arquitecto de este nuevo tiempo político”, dijo, utilizando a tal fin la fórmula de “tejer lazos, tender puentes y concitar grandes consensos”.

 

 

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