Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete

Los Reyes suspenden su viaje a Arabia Saudí por la situación en España

La visita real se había vuelto incómoda tras la ejecución de 47 reos por el régimen de Riad

A falta de confirmación oficial, los Reyes no visitarán Arabia Saudí a mediados de febrero, como estaba previsto. El motivo esgrimido para suspender el viaje es la actual situación política, que obliga a Felipe VI a permanecer en España. Esta visita se había convertido en incómoda después de que Riad ejecutase el pasado 2 de enero a 47 personas, incluido el clérigo chií Nimr Baqr al Nimr. La visita al Reino Unido, prevista para el 8 de marzo, también está en el aire, aunque para entonces se espera haber despejado la incertidumbre política.

Un portavoz de la Casa del Rey asegúró que la visita a Arabia Saudí “no se ha anunciado oficialmente” y que es el Gobierno el que decide los viajes al exterior del jefe del Estado. Aunque no se ha anunciado oficialmente, fue el propio embajador saudí en España, el príncipe Mansour Bin Khaled Aifarhan Al-Saud, quien hizo pública la visita el pasado 12 de diciembre, especificando que se desarrollaría del 16 al 18 de febrero y serviría para “mantener y fortalecer las ya excelentes y cálidas relaciones entre los dos países”.

Las relaciones bilaterales son, en efecto, excelentes, como demuestra que ambos países patrocinen el discutido centro de diálogo interreligioso KAICIID de Viena, y aún más cordiales entre las respectivas casas reales. La visita debería servir para que los nuevos reyes, Felipe VI y Salman bin Abdulaziz, den continuidad a la amistad que durante años mantuvieron sus antecesores, Juan Carlos I y Abdalá bin Abdelaziz

Sin embargo, la ejecución de 47 reos, el pasado 2 de enero, y la crisis posterior entre Arabia Saudí e Irán enrareció notablemente el ambiente.

Cinco buques de Navantia por más de 2.000 millones

M. G.

El astillero público Navantia está a la espera de que Arabia Saudí le encargue la construcción de cinco corbetas por más de 2.000 millones de euros. Según fuentes conocedoras de la negociación, las conversaciones técnicas ya han concluido y la adjudicación está pendiente de la decisión política de Riad, al máximo nivel. De confirmarse, será el más importante contrato de la historia del astillero, por encima de los firmados en su día con Venezuela, Noruega y Australia. Según adelantó La Voz de Galicia, los buques se basarán en los patrulleros oceánicos Avante 2200, diseñados para la Marina venezolana, aunque de mayor tonelaje.

El contrato con Navantia se sumaría a la construcción del AVE del desierto, por 6.700 millones de euros, cuya entrada en servicio quieren adelantar las autoridades saudíes a 2017, un año antes de lo previsto, o a la construcción del metro de Riad, tres de cuyas líneas se adjudicó un consorcio liderado por la española FCC por 6.070 millones.

A pesar de que España ha hecho bandera en los foros internacionales de la abolición de la pena capital, el Gobierno español guardó silencio inmediatamente después de las ejecuciones. Sólo el 4 de enero, tras el asalto a la Embajada saudí en Teherán, la Oficina de Información Diplomática (OID) difundió un comunicado en el que condenaba “toda vulneración del principio de inviolabilidad de sedes diplomáticas”, hacía un llamamiento a Arabia Saudí e Irán para que superasen la crisis “por vía del diálogo” y suscribía la declaración efectuada dos días antes por la a Alta Representante de la UE para Asuntos Exteriores, Federica Mogherini, reiterando su “firme e inequívoca oposición de principio a la pena de muerte en todo lugar y circunstancia”.

Si el Gobierno optó por rebajar el tono de sus críticas a la situación de los Derechos Humanos en el reino saudí, no le sería fácil hacerlo a Felipe VI durante su tres días de visita oficial.

Ya el 4 de enero, Podemos reclamó la suspensión del viaje real, alegando que no resulta “razonable que una institución como la monarquía, supuestamente neutral, realice una visita a un país en el que las mujeres sufren una discriminación sistemática y donde los defensores de los derechos humanos sufren una represión continua”.

También la secretaria de Relaciones Internacionales del PSOE, Carme Chacón, criticó el viaje. “Ni es el momento oportuno, ni es el Gobierno oportuno para poner este viaje en la agenda del Rey, justo cuando Arabia Saudí ha ejecutado a 47 personas, el Gobierno está en funciones y el jefe de Estado trabajando intensamente en las consultas con los grupos políticos”.

Sin embargo, lo último que quiere el Gobierno español es irritar a al Familia Real saudí. Por eso, las fuentes consultadas no vinculan la suspensión del viaje con las ejecuciones sino con la situación política española. El Rey tiene encomendada en este momento una misión muy delicada: designar al candidato a presidente del Gobierno, tras las consultas con los grupos políticos. Si el primer candidato no obtiene la investidura, el Rey deberá repetir las consultas antes de proponer a otro, lo que previsiblemente alargará el proceso más allá del 16 de febrero.

Ni siquiera es seguro que la incógnita se haya despejado el próximo 8 de marzo, cuando los Reyes tienen previsto iniciar una visita de Estado al Reino Unido. A diferencia del de Arabia Saudí, este viaje sí se ha anunciado oficialmente y tiene carácter histórico (hace 30 años del último de este tipo) por lo que se mantiene. Por ahora.

El Gobierno, como se ha dicho, tiene motivos sobrados para preservar la relación con Arabia Saudí de cualquier polémica. Entre otros, el AVE a la Meca, el Metro de Riad o la posible venta de corbetas de Navantia.