Suspendido un guardia por entrar de uniforme y con arma en un prostíbulo

El agente estuvo hora y media bebiendo y hablando con las empleadas del establecimiento cuando debía estar de patrulla

El Tribunal Supremo ha confirmado dos sanciones de tres meses de suspensión de empleo impuestas por faltas graves a un guardia civil del puesto de Seseña (Toledo) por entrar en horario de servicio, con uniforme y armado, en un club de alterne, donde charló con las empleadas y se tomó unas copas.

La noche del 8 de abril de 2013, según el relato que recoge la sentencia dictada por la Sala de lo Militar, el guardia civil sancionado, J. L. Z., ejercía como jefe de pareja de una patrulla de seguridad ciudadana que tenía que vigilar las vías de servicio de la autovía A-4 y las zonas industriales aledañas, además de prevenir robos en el interior de camiones y en locales comerciales por la zona de Seseña Nuevo. En el kilómetro 29 de esa autovía, en el término municipal de Valdemoro (Madrid), se encuentra el club de alterne El Cruce al que se dirigió sobre la una de la madrugada la patrulla.

El guardia y su auxiliar entraron en el bar uniformados y “portando de forma visible” su arma reglamentaria, advierten los magistrados. Una vez dentro, el agente expedientado estuvo durante alrededor de una hora y media de pie junto a la barra bebiendo ron con cola y charlando con las trabajadoras. Al tiempo, según el relato de los jueces, animaba con insistencia a su compañero a beber cubalibres.

Fue el dueño del club el que, sorprendido, avisó al cuartel de Valdemoro para preguntar si era normal que en su local estuvieran dos guardias civiles de uniforme y armados consumiendo alcohol. A raíz de esa llamada se desplazaron al establecimiento dos patrullas de la Guardia Civil que no llegaron a entrar en el club.

La Guardia Civil sancionó al jefe de la patrulla por dos faltas graves: por conducta gravemente contraria a la dignidad de la institución y por ausentarse del servicio. El agente sancionado recurrió el castigo ante un tribunal militar, que confirmó la sanción y, cuyo fallo, ha sido ratificado ahora por el Supremo. En una sentencia de la que ha sido ponente el magistrado Francisco Menchén, los jueces sostienen que el guardia era “plenamente consciente” de la irregularidad de su comportamiento. Asimismo, recuerdan que cualquier guardia civil, a causa de su profesión y conocimientos que se le exigen, llegaría a la conclusión que al acudir a un club de alterne “en horario de servicio, desatendiendo el mismo, con uniforme y armamento reglamentario para consumir bebidas alcohólicas”, está incurriendo en una conducta indecorosa y, además, perjudicial” para el servicio.

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