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Sánchez se empeña en pactar con Podemos pese a su enfrentamiento

El ataque directo de Iglesias contra el dirigente del PSOE no ha hecho que cambie de opinión

Las dificultades para formar una mayoría parlamentaria en torno al PSOE son de gran calibre, pero su secretario general, Pedro Sánchez, mantiene la determinación de intentarlo. El ataque duro y directo del líder de Podemos, Pablo Iglesias, en la jornada de constitución del Congreso del pasado miércoles, contra el máximo dirigente socialista no ha hecho que este cambie de opinión. También contribuye a que lo intente el cambio de tono que Podemos utilizó ayer al asegurar su número dos, Íñigo Errejón, que no hay “líneas rojas” previas a una negociación con Sánchez, al que prometió “mano tendida”.

Las fuerzas del cambio estamos obligadas a entendernos”. Esas fuerzas son Ciudadanos y Podemos, según Sánchez. Con los primeros, selló el acuerdo para la elección del socialista Patxi López como presidente del Congreso, con la aquiescencia del PP. Con Podemos, aún quedan los ecos del ataque directo y rotundo de su líder, Pablo Iglesias, contra Sánchez por ese pacto, pero, sobre todo, por no apoyar la creación de cuatro grupos parlamentarios en los que se dividirían los 69 parlamentarios de esa formación.

“Es una pataleta”, dijo ayer Sánchez en Los Desayunos de TVE. Con esa apreciación, el líder socialista trata de minimizar la hondura del enfrentamiento que aparentemente buscó el día anterior Iglesias al dirigirse “a los votantes del PSOE”, para decirles que Sánchez les había “traicionado”.

La inquietud del líder socialista y su equipo no fue excesiva por cuanto que se ven en condiciones de explicar al electorado al que alude Podemos el porqué de esa gran indignación. Por un lado, la denuncia de que han pacto con “la derecha” la pueden explicar ironizando con ese acuerdo ha consistido en hacer de Patxi López, “figura incuestionable”, presidente del Congreso, señalan en la dirección socialista. Los mismos interlocutores indican que están en condiciones de explicar a la opinión pública su respeto al reglamento del Congreso que impide al grupo de Podemos trocearse en cuatro para que sus marcas catalana, valenciana y gallega tengan su estatus diferenciado.

Esta escaramuza, al menos así lo ve el PSOE, no aparta a Sánchez de su intención de preparar el camino por si Mariano Rajoy fracasa en su intento de ser investido presidente del Gobierno. Las mismas razones esgrime Sánchez en todas sus comparecencias desde el pasado lunes. “Nos tenemos que entender cn Ciudadanos y Podemos”, señaló Sánchez tras la reunión de la ejecutiva federal de su partido el pasado lunes. Con ellos quiere llevar adelante una “agenda reformista y de regeneración democrática”.

El líder socialista discrepa con Ciudadanos respecto a parte de su modelo económico, pero comparte con ellos la búsqueda de la eficiencia del Estado y las propuestas de regeneración democrática. Con Podemos, solo hay que poner sobre la mesa sus respectivas agendas sociales para comprobar las muchas coincidencias, señalan en el PSOE.

La subida del salario mínimo, la puesta en marcha de un Ingreso Mínimo Vital, un nuevo Estatuto de los Trabajadores, la derogación de la LOMCE son parte de las 15 primeras propuestas que los socialistas quieren llevar adelante si consiguen formar Gobierno.

Mano tendida

Estos argumentos los extendió ayer el PSOE durante todo el día para tratar de convencer de la ausencia de justificación de las acusaciones de Podemos. Pero muy pronto se apreció un cambio en la actitud del partido de Pablo Iglesias. Su número dos, Íñigo Errejón, cambió de registro: “Seguimos insistiendo en que Mariano Rajoy y el PP no pueden repetir en La Moncloa porque protagonizarían cuatro años más de recortes injustos e ineficaces y de impunidad contra la corrupción”.

El dirigente de Podemos prosiguió: “Y seguimos con la mano tendida, sin ninguna línea roja pero con convicciones firmes, a hablar con todo el mundo”. No obstante, aseguró que el pacto para la composición de la Mesa del Congreso “ha alejado un poquito más al PSOE del cambio y le ha puesto un poquito más cerca del inmovilismo”.

Las declaraciones de Errejón, que siempre ha mostrado una actitud dialogante, se enmarcan en una estrategia muy clara, que alterna por un lado dureza y un estilo radical (la que se vio el miércoles en la sesión constitutiva de las Cortes) y por otro quiere mostrar responsabilidad institucional. Se trata, en el fondo, de apelar a las dos almas de los electores de Podemos, que además de la izquierda proceden del caladero clásico del PSOE.

Errejón también rechazó que el voto en contra suponga “ninguna pataleta ni ningún enfado”. “Uno no puede estar repitiendo por las mañanas Portugal, Portugal, Portugal y por las tardes, cuando tiene que tomar su primera decisión de la legislatura, dice Alemania, Alemania, Alemania”, enfatizado en referencia a la oferta de pacto a la portuguesa de fuerzas progresistas lanzada por Pedro Sánchez y al acuerdo alcanzado con PP y Ciudadanos para el reparto en el órgano de gobierno de la Cámara baja. En Alemania gobierna un pacto del partido conservador y sus socios democratacristianos con los socialdemócratas.

De momento hay unanimidad en el PSOE para no facilitar que Mariano Rajoy gobierne.

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