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Una Mesa que obliga al consenso y con poderes muy limitados

Su poder está subordinado a la Junta de Portavoces donde hay voto ponderado de los diferentes grupos

La nueva Mesa del Congreso requerirá consenso para todas sus decisiones entre, al menos, dos grupos políticos. Este órgano de Gobierno de la Cámara tiene un poder limitado que, en todo caso, está subordinado a la Junta de Portavoces donde hay voto ponderado de los diferentes grupos. No es posible, como dijo este miércoles Pablo Iglesias, parar iniciativas como proposiciones de ley, peticiones de comparecencia o la creación de comisiones de investigación.

Pablo Iglesias reaccionó este miércoles en la Cadena SER al acuerdo para la Presidencia y la Mesa del Congreso asegurando que el PSOE había aceptado entregar el órgano de gobierno de la Cámara a la derecha, lo que permite que se bloqueen reformas legislativas o que se impida la creación de comisiones de investigación.

En realidad, la Mesa del Congreso tiene un poder relativo, muy subordinado siempre a la Junta de Portavoces, donde se decide por voto ponderado, es decir, el PP hace valer ahora sus 123 diputados, frente a los demás grupos.

Comparecencias frenadas. De hecho, en la pasada legislatura era en la Junta de Portavoces donde el PP hacía valer su aplastante mayoría absoluta y evitó hasta 105 veces que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, compareciera en el Pleno.

En la Mesa, el PP no paró ni una sola petición de comparecencia del Gobierno, pese a que tenía mayoría clara, porque la competencia es de la Junta de Portavoces. Y a pesar de que es una de las legislaturas con mayor rodillo.

Otro ejemplo aportado por Iglesias es el de las comisiones de investigación, pero en este caso tampoco puede parar las peticiones la Mesa del Congreso. Según el reglamento, si dos grupos parlamentarios o 70 diputados piden la creación de la comisión de investigación esta se tramita y se lleva al Pleno donde se vota, sin mayor traba.

También habló el líder de Podemos de la capacidad de la Mesa para frenar iniciativas de la oposición, por ejemplo, la reforma laboral. Sin embargo, tampoco la Mesa del Congreso tiene capacidad para frenar esas propuestas de los grupos, tal y como reiteradamente ha sentenciado el Tribunal Constitucional. La Mesa debe limitarse a cumplir lo que se conoce como el trámite de calificación, es decir, si no hay defecto de forma grosero se ponen en marcha para discusión o votación. Teniendo mayoría absoluta en la pasada legislatura, el PP no pudo frenar ninguna de ellas y, por ejemplo, en uno de los últimos plenos se votó una de ERC a favor de la independencia de Cataluña.

Sí ha intervenido a veces para pedir a los grupos que redactaran de nuevo algunas preguntas porque no iban dirigidas al Gobierno sino, por ejemplo, a la Casa del Rey.

La Mesa sí tiene competencias casi plenas para decidir sobre el presupuesto de la Cámara y sobre cuestiones que tengan que ver, por ejemplo, con la logística de los diputados, incluyendo viajes, gastos o todo tipo de beneficios.

Creación de grupos. También la tiene para la creación de los grupos parlamentarios, decisión que debe tomar en los próximos días. En este caso concreto, el PP, el PSOE y Ciudadanos ya han asegurado que rechazarán los cuatro grupos vinculados a Podemos, luego es irrelevante a esos efectos el reparto concreto de los nueve puestos en la Mesa.

En la pasada legislatura, el PP tomó en solitario en la Mesa la decisión de que Amaiur no tuviera grupo parlamentario. Ahora una decisión de este tipo requerirá consenso.

La primera reunión de la Mesa de la Cámara se celebrará el próximo viernes, para empezar a analizar las solicitudes que se hayan presentado hasta entonces para la conformación de grupos parlamentarios.

Los partidos políticos con representación parlamentaria pueden comenzar a reclamar al órgano de gobierno de la Cámara la creación de los grupos parlamentarios a partir de hoy. La legislatura que se inicia requerirá siempre acuerdo entre al menos dos partidos y en algunos casos tres. Esa fragmentación de la Cámara obliga a pactos en la Mesa. Y nunca el tercer y cuarto partido han tenido dos representantes.

Será la primera en la que el partido mayoritario no tiene la Presidencia, pero sí sigue la tradición de que el más votado tenga un miembro más. El PP, no obstante, no podrá tomar ninguna decisión por sí solo.

Sin nacionalistas. El PSOE intentó que el PP cediera un miembro al PNV y mantener la mayoría para la izquierda. El PP se negó a lo primero y cedió a lo segundo para que hubiera acuerdo, como hay en todas las legislaturas. En todo caso, el sistema de votación no hubiera evitado que el PP tuviera como mínimo dos miembros.

Es la única de la historia en la que hay mayoría de mujeres y la única en la que no hay ningún representante de partidos nacionalistas. Así, CiU siempre ha estado representada, el PNV solo en dos legislaturas e Izquierda Unida llegó a estar en los años noventa. El presidente tiene un poder limitado fuera del hemiciclo y casi ilimitado dentro. Por ejemplo, ejecuta los tiempos de intervención pactados en la Junta de Portavoces (no en la Mesa) y puede permitir que un diputado tenga la palabra. También puede cerrar el micrófono a un diputado, interrumpirle, pedirle que se ciña a la cuestión que se discuta y hasta echarle del hemiciclo, como ha ocurrido en muy contadas ocasiones en el Congreso.

El presidente del Congreso lo es también de las Cortes y es la tercera autoridad después del Rey y el presidente del Gobierno. Estos días ejercerá la función constitucional de hacer de intermediario entre el Rey y la Cámara para la investidura del presidente del Gobierno. Este jueves Patxi López se reunirá con el jefe del Estado y se iniciarán las consultas con los grupos.

Cuando acaben, el Rey notificará al presidente del Congreso el nombre del candidato a la investidura. La Constitución no especifica, pero los constitucionalistas sostienen que el presidente del Congreso puede corregir la propuesta.

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