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Rajoy quiere acelerar los contactos del Rey con los líderes para la investidura

Busca que las dos primeras votaciones para su investidura, y los rechazos del PSOE con los que cuenta, se celebren antes del 30 de enero, cuando está programado su Comité Federal

El presidente en funciones, Mariano Rajoy, quiere que se aceleren al máximo los contactos del rey Felipe VI con los líderes de los distintos partidos y busca conseguir que las dos primeras votaciones para su investidura, y los rechazos del PSOE con los que cuenta, se celebren antes del 30 de enero, cuando está programado su Comité Federal. El plan persigue incrementar la presión interna sobre Pedro Sánchez, para que se decante cuanto antes, o convocar otras elecciones.

Rajoy no informó este lunes de estos planes para precipitar la ronda de contactos del Rey con los máximos representantes de los partidos políticos ni de su objetivo de que se convoquen al menos dos plenos para votar su investidura como presidente antes del 30 de enero a la Junta Directiva Nacional del PP, con la que se reunió. Lo que sí hizo fue aumentar el tono de sus ataques muy directos contra Sánchez. Todo obedece a la misma estrategia: meterle presión por todos los medios y que renuncie a su oposición ahora frontal a que Rajoy siga en La Moncloa.

En el Gobierno trabajan con la idea de que tras el pleno de este miércoles para la constitución de las Cortes el rey Felipe esté ya en disposición de empezar su tanda de conversaciones institucionales con los responsables de los partidos para sondear su disposición sobre la votación de un presidente para España. Podría comenzar esas charlas incluso desde mañana jueves aunque no existen unos plazos fijados y el Monarca tiene esa potestad entre sus atribuciones.

En el entorno del presidente en funciones se recuerda que esos plazos no están predeterminados pero que tanto el Rey como Rajoy están más que interesados en que esta interinidad se resuelva cuanto antes. Fuentes de La Moncloa y del PP confirman que su meta sería que las charlas del rey Felipe con todos los dirigentes políticos se resuelvan antes de que termine la próxima semana y se pueda fijar de inmediato la fecha del primer pleno de investidura.

Nuevas elecciones

El PP, el equipo de Rajoy y el propio presidente cuentan con que perderán tanto esa primera como la segunda votación de investidura, que debe registrarse 48 horas después. Pero quieren salir de la actual situación de bloqueo y empezar a clarificar las posiciones. Y añadir más presión a Sánchez con la fecha tope de unas nuevas elecciones anticipadas, que tendrían que convocarse justo dos meses después de la primera votación si no se resuelve antes ninguna investidura.

Los cálculos en La Moncloa y el PP llevan a que esas dos primeras votaciones se podrían resolver, en cualquier caso y no casualmente, antes del 30 de enero, cuando Sánchez tiene fijado ya su Comité Federal del PSOE, con la presencia de sus barones territoriales y en el que debe quedar señalada la fecha del Congreso que resolverá la cuestión del liderazgo interno.

Los populares especulan con que no es lo mismo para Sánchez llegar a esa reunión con el calendario para unas nuevas elecciones corriendo que en un escenario como el actual, con las conversaciones entre los principales dirigentes muy bloqueadas y sin visos de prosperar. Porque ni en La Moncloa ni en el PP se muestran esperanzados ya con la hipótesis de que el líder del PSOE cambie de opinión en unos días, ni en semanas, y acceda con la abstención de los 90 diputados socialistas a que Rajoy siga de presidente, aunque sea con ese apoyo externo y en una comprometida minoría.

En el PP trabajan ya con la vista puesta en otras elecciones generales para primavera, posiblemente a finales de mayo o incluso primeros de junio. Rajoy comentó este lunes, en su discurso ante la cúpula del PP entre congresos, que otros comicios serían algo malo para España y en su partido insinúan que aún peor para el propio PSOE. Esa es su última confianza. Que Sánchez concluya, como hizo Convergencia y Artur Mas el pasado fin de semana en Cataluña, que otras elecciones podrían sepultar el voto socialista por debajo de Podemos y convertir a Pablo Iglesias en el líder de la oposición.

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