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Multa a los padres de El Cuco por saltarse una orden de alejamiento

El juez sanciona con 2.500 euros a la pareja que acercó al menor a la familia de Del Castillo

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El titular del Juzgado 10 de lo Penal de Sevilla, David Candilejo, ha condenado a pagar una multa de 2.500 euros a los padres de Javier García, El Cuco, culpable de un delito de encubrimiento en el caso Marta del Castillo, por quebrar una orden de alejamiento que recaía sobre el menor. Junto a la pareja también ha sido condenado con la misma multa P. B., un supuesto infiltrado de la policía desacreditado por los agentes. El juez considera a los tres adultos autores de un delito de quebrantamiento de medida cautelar, por acompañar en 2010 en un coche a Javier García a 24 kilómetros de Sevilla, cuando la distancia que el menor debía mantener respecto a la familia de Marta del Castillo era de 50 kilómetros.

El magistrado ha añadido la circunstancia atenuante de dilaciones indebidas por la duración de la investigación en el juzgado de instrucción, censura el fallo, "durante un espacio de tiempo injustificable", ya que ocurrieron el 14 de noviembre de 2010. "En suma, cinco años para un quebrantamiento de una medida cautelar en la que había tres acusados y en la que la complejidad no se antoja evidente", lo que "hace que tengamos que acoger la aplicación de la atenuante tal y como solicitan las tres defensas concurrentes", subraya la sentencia. De este modo, el fallo rebaja a menos de la mitad la petición de multa que mantuvo la fiscalía en el juicio, una sanción que ascendía a 6.480 euros para cada procesado.

El juez considera que los acusados "eran conocedores", no solo de la prohibición de acercarse a Sevilla mediante auto de 5 de noviembre de 2009 —dictado por el Juzgado de Menores 3, que impedía al entonces menor estar a menos de 50 kilómetros de la familia de Marta—, "sino también de la medida cautelar de convivencia en grupo educativo".

Respecto al supuesto infiltrado, que defendió que conducía el coche por orden expresa de los agentes, el juez da crédito a la versión policial, que desacreditó por completo durante el juicio las informaciones validadas por P. B. "La policía no le dio ninguna instrucción a P. B. sobre cómo actuar", apunta la sentencia.

El abogado de P. B. alegó durante el juicio, celebrado el pasado viernes, que a su defendido se le juzgaba "por un delito inexistente", ya que el quebrantamiento de medida cautelar "es un delito de propia mano y no se puede ser colaborador necesario para ese quebrantamiento", dijo. El juez discrepa.

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