Izquierda Unida lanza dividida el proceso de su refundación

La dirección aprueba celebrar en mayo su asamblea pero se quiebra por Podemos

El Consejo Político de Izquierda Unida, su máximo órgano de dirección, aprobó este sábado la convocatoria de una Asamblea federal los próximos 20, 21 y 22 de mayo para decidir el futuro del partido, incierto tras su desplome electoral en las pasadas elecciones generales, en las que perdió más del 30% de sus votos y 9 de sus 11 diputados de 2011. La cúpula dio luz verde, además, a la creación de una comisión que preparará esa asamblea, que sobre el papel de momento es un cónclave ordinario de IU, aunque la dirección afín a Alberto Garzón, candidato los pasados comicios, quiere que sea una asamblea constituyente de la que salga una nueva organización política, según fuentes de ese entorno a EL PAÍS. Garzón encontró, sin embargo, un escollo inesperado en el debate interno, porque Cayo Lara, coordinador general, se opuso a volver a intentar un acuerdo con Podemos.

Lara ve más probable un Gobierno de izquierdas con el apoyo de IU

El líder de IU cree que la opción más probable de Gobierno es un pacto a la portuguesa de las fuerzas progresistas. “Tiene más posibilidades el PSOE que con nuestro apoyo, el de Podemos, las coaliciones territoriales, ERC y la sencilla abstención de otros puede conseguir la mayoría parlamentaria”, ha asegurado. 

IU quiere condicionar, no obstante, su apoyo a la investidura de Pedro Sánchez a un plan de emergencia social y empleo que incluya una ley de garantía del derecho a la vivienda y la subida del salario mínimo; así como a la derogación de la LOMCE, de la conocida como Ley mordaza, del artículo 135, de las reformas laborales, la reforma fiscal, la Ley de la Ciencia y la reforma de las pensiones. La coalición pediría a Sánchez también una comisión de investigación sobre la corrupción y una reforma electoral, ha detallado el coordinador general de IU. Todo ello, además, con un "plan calendarizado".

El candidato Alberto Garzón ha afeado a PSOE y Podemos que no trabajen en la búsqueda de un acuerdo. "Tanto PSOE como Podemos permanecen enfrascados en riñas de poder que están desconectadas de los intereses de la mayoría social", ha criticado.

Lara —todavía líder de IU, aunque está previsto que deje el cargo en esa asamblea— decidió de forma sorpresiva plantar batalla a la hoja de ruta de Garzón, que quiere volver a intentar la convergencia con Podemos. El coordinador general del partido y quien quiere pilotar el futuro de IU evidenciaron sus diferencias en sus informes ante la cúpula. Garzón fue explícito y vehemente en defender la alianza con otras fuerzas a la izquierda del PSOE, principalmente Podemos, lo que considera uno de los objetivos prioritarios de la organización. “El horizonte de todas nuestras acciones debe ser la colaboración entre las fuerzas de ruptura”, aseguró en su intervención. “No hay más salida, es el único camino de la izquierda y el único camino que tenemos”, sostuvo tajante.

El líder de IU defendió todo lo contrario, además de dirigir fuertes críticas al partido de Pablo Iglesias. Le acusó de haber lanzado una “OPA hostil” contra IU y haber buscado su “absorción”. “Solo aceptaban la integración de alguna persona individual como Alberto en sus listas. Eso no es unidad popular”, se quejó. “Algunos querían asaltar esta organización para que en su viaje al centro no quedara nada a su izquierda”, abundó Lara. El coordinador afeó a Garzón y su equipo haber perdido el tiempo en la búsqueda de un acuerdo las pasadas elecciones, que no fue posible. “Han sido varios meses machacando en hierro frío para incorporar a Podemos, que tenía clara su hoja de ruta desde Vistalegre y en ella no estaba hacer procesos de unidad popular con los demás”, escribió en su informe.

Tras las casi siete horas de debate, el coordinador, que tiene la potestad de elaborar un resumen final de lo abordado en el órgano, volvió a defender que la unión con Podemos era una estrategia errónea. Eso motivó que los dirigentes próximos a Garzón votaran en contra de su informe, y que el propio candidato, por primera vez, se abstuviera, según fuentes presentes en la reunión. Ambos documentos fueron aprobados, el de Lara con un 70% de los votos a favor, y el de Garzón con el 80% afirmativo. El sector del excoordinador Gaspar Llamazares defendió, por su parte, posponer el debate interno a que se clarifique el escenario político en el país.

La posición de Lara es un escollo en las pretensiones de Garzón, y revela que no le será tan sencillo cumplir sus planes para el partido. De hecho, la comisión que definirá la asamblea se abrió a lo largo del día para incorporar otras sensibilidades, porque la diseñada en un principio era afín al diputado. El partido va a consultar el debate también a sus bases, con un cuestionario que deberán cumplimentar las asambleas de base y cuyas respuestas serán incorporadas a la conclusión de los documentos políticos que se aprobarán en la asamblea, según la dirección.

Garzón propuso a la cúpula construir una organización “más democrática, ágil, menos burocrática”, habló de una "nueva etapa" en IU, e incidió en la necesidad de “repensar la izquierda” y de reformular un partido que sugirió desfasado. “Adaptando nuestra organización a los tiempos que realmente vivimos”, planteó. El diputado no despejó el posible cambio de nombre, aunque sí deslizó: “Nuestra organización no son las siglas, es la gente que se ha pateado las calles”.

El candidato de IU el 20-D es consciente además de las dificultades que se presentan en volver a buscar un acuerdo con Podemos, que el partido de Iglesias ya rechazó una vez. La candidatura unitaria de las fuerzas de izquierdas se frustró por "la estrategia del actor con más expectativa de voto: Podemos", explicó en su intervención. "Su dirección mantuvo la firme intención de excluir a Izquierda Unida Federal de cualquier acuerdo". "En esas condiciones de no reconocimiento de nuestra organización y cultura fue imposible llegar a un acuerdo", defendió. Nada indica, de momento, que la formación de Pablo Iglesias, que además ha salido fortalecida de los comicios mientras IU se ha debilitado, haya cambiado de estrategia. En caso de una repetición de las elecciones, además, todo el debate interno de IU quedaría postergado, porque no daría tiempo a sustanciarlo antes de los comicios. El entorno de Garzón vive con preocupación la posible nueva cita con las urnas.

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