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Matas entrega su palacete para aligerar su condena en Nóos

La Fiscalía Anticorrupción solicita una pena de 11 años de cárcel para Matas al considerarlo responsable del desvío de 2,6 millones de las arcas públicas al Instituto Nóos

El expresidente balear Jaume Matas ha puesto a disposición de la Audiencia Provincial de Baleares el palacete que posee en el casco antiguo de Palma de Mallorca para hacer frente a su responsabilidad civil en el caso Nóos. Con esta entrega, conocida tres días antes de que se inicie el juicio por el desvío de 2,6 millones de euros de fondos públicos a las empresas de Iñaki Urdangarin, esposo de la infanta Cristina, Matas trata de aligerar una hipotética condena mediante la aplicación de la atenuante de reparación del daño causado.

La Fiscalía Anticorrupción solicita una pena de 11 años de cárcel para Matas al considerarlo responsable del desvío de 2,6 millones de las arcas públicas al Instituto Nóos, presidido por Iñaki Urdangarin y dirigido por Diego Torres, antiguo socio del cuñado de Felipe VI. El expresidente autonómico y exministro de Medio Ambiente con el PP busca que el ministerio público pida al tribunal que se le aplique una atenuante por reparación del daño, lo que supondría una rebaja en caso de ser condenado. Para lograrlo, Matas ha puesto a disposición de la Audiencia Provincial la mitad indivisa de la casa señorial del siglo XVI que adquirió en 2006.

El inmueble de lujo está valorado en 2,48 millones de euros y sobre él pesa todavía una hipoteca de 484.500 euros. Esta tasación, según la defensa de Matas, permite cubrir parte de la responsabilidad civil de tres millones de euros que el fiscal Pedro Horrach pide que se imponga al expresidente balear.

Fuentes jurídicas interpretan que Matas, que ya ha cumplido una pena de nueve meses de prisión por el caso Palma Arena, está rendido y busca aligerar una posible condena en el caso Nóos. El primer paso sería el de consignar fondos para hacer frente a la responsabilidad civil por los contratos fraudulentos con las sociedades de Urdangarin y Torres. Esta acción se realiza en los días previos a que arranque, el próximo lunes, la sesión de cuestiones previas del juicio, en el que se sentarán como acusados, entre otros, la infanta Cristina.

El segundo paso se espera el 9 de febrero, cuando se inicie la vista oral propiamente dicha. En esa fecha, antes de que arranquen las declaraciones de los acusados, fuentes jurídicas señalan que Matas previsiblemente confesará como ciertos parte de los hechos que se le imputan. Con ello puede lograr que se le aplique la atenuante de confesión, de la que ya se ha beneficiado otro imputado, José Luis Ballester, ex director general de Deportes balear.

Matas está acusado de un delito continuado de malversación en concurso con prevaricación y falsedad documental, y otro delito de fraude a la Administración pública. Fuentes jurídicas sugieren que el expresidente autonómico quiere aliviarse del peso del más grave de todos estos delitos, la malversación.

En la Fiscalía Anticorrupción niegan que exista un pacto o acuerdo de conformidad con la defensa de Matas. El pasado septiembre, el expresidente balear sorprendió a todos cuando se acogió a su derecho a no declarar ante el juez José Castro durante la instrucción del caso del amaño en la adjudicación del hospital Son Espases, cuando inicialmente estaba dispuesto a detallar su actuación en este concurso público.

Según fuentes jurídicas, otros antiguos miembros del Gobierno balear han apuntado su disposición a confesar los hechos contenidos en el escrito del fiscal Horrach, que les acusa de orquestar una trama para adjudicar contratos a dedo, al margen de los procedimientos administrativos, al instituto Nóos. Si el ministerio público logra estas autoinculpaciones, la posición defensiva del esposo de Cristina de Borbón quedaría comprometida. En ese caso el propio Urdangarin tendría como posible salida buscar un acuerdo con el fiscal, que pide ahora para él 19 años y medio de prisión.

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