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La fiscalía pide 6 años para el hombre que estrelló su coche en la sede del PP

El acusado está procesado por incendio en grado de tentativa y fabricación de explosivos

La fiscalía ha pedido seis años de prisión para el hombre que el 19 de diciembre de 2014 estrelló su coche contra la sede del PP en Madrid para que la bomba casera que llevaba dentro explotase. El partido pide elevar la pena a nueve años de cárcel. El suceso no causó heridos, pero sí daños materiales valorados en más de 41.000 euros. El juicio ya tiene fecha: Daniel Pérez Berlanga, procesado por un delito de incendio en grado de tentativa y otro de fabricación y tenencia de artefacto explosivo incendiario, ha sido citado el próximo 20 de abril en la Sección 15 de la Audiencia Provincial de Madrid.

El acusado, en prisión provisional comunicada y sin fianza desde el 20 de diciembre de 2014, estaba en tratamiento por esquizofrenia y consumo de drogas. En el momento de la detención tenía 37 años y vivía en Bronchales (Teruel). Según fuentes de la investigación, el atentado era su manera de "vengarse" de la clase política, a quien consideraba responsable de su situación laboral: llevaba en paro desde mayo de 2014, cuando se quedó en la calle tras un ERE en Utisa, la empresa de aglomerados de madera para la que trabajaba en la localidad vecina de Cella. Ese mismo mes se presentó a las oposiciones para conseguir una plaza de vigilante en el coto de setas que el Ayuntamiento de Bronchales planeaba inaugurar en otoño. Quedó en quinto lugar y no logró el trabajo.

En el escrito de acusación del PP, citado por la agencia Efe, el partido asegura que en torno a marzo de 2014 el acusado, de 37 años, comenzó a planear un ataque contra el PP consiguiendo poco a poco los materiales necesarios para confeccionar un artefacto mixto explosivo-incendiario de fabricación casera.

Dicho artefacto estaba compuesto por un sistema de activación temporizado, un interruptor, un seguro que permitía el paro de emergencia, un sistema de iniciación eléctrico que contenía clorato potásico, una batería, un circuito eléctrico, una carga principal que contenía urea y un fuerte olor a combustible, dos bombonas de gas butano y dos cajas con cadenas de nieve para ser utilizadas como metralla. Además, había una garrafa de combustible de 3,5 litros.

El procesado juntó los componentes del artefacto y los depositó en su coche la víspera del ataque con la intención de hacerlo explotar, afirma el texto. Para ello, condujo la madrugada del 19 de diciembre desde Bronchales hasta la sede del PP en Madrid, donde llegó a las 06.58 y aceleró el coche —un Citroën Xantia con matrícula de Guadalajara— para estrellarlo contra la puerta principal y, de este modo, accionar el artefacto explosivo-incendiario.

Como la puerta estaba cerrada a esa hora, el vehículo rompió varios bolardos y atravesó la reja de la puerta de entrada, de manera que el coche se quedó inmovilizado y atascado en el vestíbulo de la sede de Génova, donde a esa hora había siete personas trabajando. El artefacto no llegó a activarse "por causas ajenas al procesado" que, según el texto del PP, era consciente de que con su acción podía causar no solo daños materiales, sino que ponía en riesgo la integridad de las personas.

Pérez Berlanga fue detenido por la Policía inmediatamente. En su declaración ante la juez, reconoció los hechos, pidió perdón por ellos y aseguró que no quería causar daño a nadie, aunque dijo que no estaba de acuerdo con la calificación del incidente. "Pido perdón. No tenía intención de hacer daño a nadie", señaló a la magistrada. El acusado solo quería "notoriedad personal, sin más", y fue "muy consciente" de lo que hacía, motivado por la situación política general y su situación particular de desempleado.

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