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Garzón dice que IU “no tiene miedo” a debatir sobre un cambio de siglas

El diputado asegura que abrirá la asamblea de IU a toda la gente de izquierdas

El candidato de Izquierda Unida, Alberto Garzón, ha anunciado este sábado que el partido va a celebrar este 2016 una asamblea federal en la que va a abrir el debate de cuál debe ser el "futuro concreto de IU en los próximos años" y que será distinta a todas las anteriores, porque se va a abrir a la participación de "todo el que se sienta de izquierdas", no solo a los militantes o cargos de la formación. Preguntado sobre si esa asamblea puede decidir cambiar las siglas de IU, tal como publicó EL PAÍS, el diputado ha contestado que el debate se va a afrontar "sin tener miedo absolutamente a nada". La información de este diario decía también que la nueva formación que quiere alumbrar el candidato y su entorno se quiere configurar de forma participada, con asambleas abiertas a la ciudadanía, y con la incorporación de los independientes de la plataforma ciudadana Unidad Popular con la que concurrieron el 20-D.

Garzón ha asegurado hoy que el "propósito del nuevo año para la izquierda" es "definir y fortalecer un instrumento de izquierdas para defender los derechos públicos", una tarea que compele a "una izquierda que supere a IU", que "será el resultado de un debate absolutamente riguroso, participado; sin miedo absolutamente a ningún tipo de debate". Se trata de llevar a cabo "una ofensiva", ha indicado. "Vamos a sumarnos toda la gente que defendemos los derechos públicos, sociales, y vamos a construir y fortalecer un instrumento que nos permita hacerlo", ha añadido. Precisamente EL PAÍS publicó ayer que la intención del diputado y de la cúpula del partido afin a él es la de crear una nueva formación política, una "herramienta superadora, una nueva organización”, según fuentes de la máxima cercanía al candidato, cuya forma jurídica será “un partido político, como movimiento político y social”. Estas fuentes recalcaron la importancia del “mensaje político: esto no es una nueva IU”. “La clave es que no sea una IU más, no duplicar a IU. Hay que ir a un espacio superador con todas las consecuencias”, incidieron.

En opinión de Garzón, es necesario "repensar la izquierda" tras los resultados electorales que han dado la victoria al PP —y en los que IU ha perdido un 45% de sus votos de 2011 y 9 de los 11 escaños que tenía— y a partir de ahí "estar a la altura del momento político".

En declaraciones en Málaga, tras reunirse con el secretario de Organización de IU en Andalucía, Garzón ha contestado a las preguntas de los periodistas que le han interpelado sobre si IU podría cambiar de nombre o renunciar a sus siglas tras esa asamblea. El diputado ha contestado a ambas preguntas que el debate que van a abrir en la organización se va a abordar "sin tener miedo a absolutamente nada. Todo está abierto para que la gente sea la que opine. Esto es un proceso profundamente participado", ha sostenido.

El candidato también ha confirmado este sábado que, tal y como adelantó EL PAÍS, el proceso va a comenzar este próximo día 9, en el Consejo Político de la formación (máximo órgano de dirección).  Será, ha dicho, "una asamblea participativa, debatida desde abajo, que empieza el día 9 con el Consejo Político Federal que da las fechas de esa asamblea". La intención del diputado es que de ese órgano salga una comisión, al margen de la actual Ejecutiva, que se encargue de preparar esa asamblea.

El secretario general del Partido Comunista (organización con mayor peso en IU), José Luis Centella, ha difundido este sábado una carta abierta a la militancia en la que aboga también por "repensar la izquierda", así como por abordar la reflexión de "cómo reforzar la organización y actualizar su funcionamiento para que sea ágil, participativa, permeable, de cómo implicar en la acción política al millón de personas que han confiado en las candidaturas de Izquierda Unida-Unidad Popular".

Centella pide cerrar filas con Alberto Garzón, y expresa que efectivamente la organización debe llevar a cabo un debate "urgente e imprescindible", que "no es el de sí o no a Izquierda Unida, sino el cómo situamos al PCE y a IU en una confluencia que permita construir la máxima unidad popular para hacer posibles las políticas de ruptura democrática y social que la mayoría social trabajadora demandan", escribe. El líder del PCE confirma también que IU afronta el "reto" de "repensar cómo debe ser una organización que implique en la política activa a sindicalistas, feministas, activistas sociales, jóvenes, pacifistas, y hacerlo en torno a un programa y una acción común, esto no es ni más ni menos que recuperar los objetivos originales de la Izquierda Unida que planteó una nueva forma de hacer política".

El excoordinador general de IU Gaspar Llamazares pide por su parte priorizar la formación de un grupo parlamentario en el Congreso (el partido ha obtenido dos escaños y el 3,67% de sus votos en las elecciones generales, con lo que no cumple con los requisitos legales para formar grupo y depende de negociar con otras fuerzas y que la Mesa de la Cámara Baja haga una interpretación flexible del Reglamento), promover el diálogo y la negociación "para un acuerdo de izquierdas y progreso en la mesa y en la investidura", desarrollar la "confluencia" con otras fuerzas como Podemos "sin subordinación", y "respeto a la organización". "La refundación es lógica pero no es la solución a corto plazo", señala. "No aceptemos gobiernos de excepción", reclama también el portavoz de IU en Asturias, en referencia a que en el Consejo Político del día 9 la intención de Garzón y su entorno es que eche a andar una comisión al margen de la actual Ejecutiva que se encargue de preparar la asamblea que decidirá el futuro de IU.

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