ANÁLISIS

El nuevo Congreso

En el nuevo Parlamento hay más mujeres que nunca pero la mayoría son varones, son un poco más jóvenes, hay más “cuneros”, los docentes y profesionales de las leyes pierden su hegemonía

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La legislatura que comienza tras el 20-D traerá cambios importantes en el Congreso de los Diputados además de la aparición de dos partidos nuevos, la desaparición o reconversión de otros, y la disminución de algunos. Aun así, el número de partidos con representación (16) es similar al de la legislatura pasada (17), sin contar con los integrados en el paraguas de Podemos (Compromís, En Comú y En Marea). Pero lo que varía es el perfil social del parlamento. Asumiendo que los diputados elegidos tomen posesión de su escaño, el Congreso de los Diputados será así: hay más mujeres aunque la mayoría son varones, son un poco más jóvenes, hay más “cuneros”, los docentes y profesionales de las leyes pierden su hegemonía pero crecen los parlamentarios sin profesión y aumenta el número de titulados universitarios y de inexpertos en política.

Género. En esta undécima legislatura las mujeres ocupan más escaños que en ninguna otra: 141 (el 40%). Se trata de un hito histórico si se compara con el 6% de las dos primeras legislaturas. La evolución de la presencia de diputadas ha sido progresiva y ha ocurrido también en las autonomías, generalmente con un impulso ligeramente mayor entre partidos de izquierda y de mayor tamaño. En esta legislatura, el partido que proporcionalmente incorpora más mujeres es Democràcia i Llibertat (50%), seguido de Podemos (49%) y del PSOE (46%), al margen de Bildu y Coalición Canaria (con sus dos y una representantes) y de Unidad Popular con una diputada (50%). Sorprende que DiL tenga la mitad de sus efectivos mujeres porque tradicionalmente ha sido al revés. ERC (33%), PP (36%) y Ciudadanos (20%) son los partidos menos proclives a incorporar mujeres en sus delegaciones parlamentarias. Sorprende el 17% de diputadas en el PNV porque habitualmente el nacionalismo vasco suele ubicar a más mujeres en los parlamentos. En términos de género, el Congreso de los Diputados está más próximo a la sociedad que nunca, aunque aún le queda un pequeño trecho por recorrer para alcanzar el 50% de mujeres. Lo que habrá que ver es si las mujeres en el Congreso se visibilizan también en puestos de poder parlamentario.

 Edad. La edad media de los diputados es prácticamente la misma (47,4) que la de la sociedad que vota (48, según el censo de 2011). Son más jóvenes por término medio que en la legislatura anterior (49), en parte por los diputados noveles, que entran con casi tres años menos (44,4). Esta legislatura se parece más a la de principios de los 80, con edades medias de alrededor de 43 años. Las diputadas son más jóvenes que los varones y entran por primera vez más también con menos edad. La edad media más baja se encuentra en Podemos (39,9) y la más alta en el PP (51,3).

Procedencia. A diferencia de lo que suele ocurrir en las cámaras autonómicas, el Congreso no se cierra a la población que no ha nacido en la provincia por la que ha sido elegida. Mientras que en las autonomías un 85% de diputados ha nacido en la comunidad por la que obtiene un escaño, en el Congreso la proporción es del 70%, una de las más bajas de la historia. Se puede interpretar el dato como un mayor grado de “cunerismo”, dados los movimientos en la confección de listas para acomodar a candidatos con poco arraigo en la provincia. No es de extrañar, entonces, que los emergentes, Ciudadanos (66%) y Podemos (57%), y ERC (56%), sean los partidos con menos nativos de la provincia. En este sentido, el Congreso también vuelve a cifras de comienzos de los 80.

Estudios. Las credenciales educativas de los parlamentarios no han dejado de aumentar desde 1977 (89% de diputados con título universitario). La legislatura que empieza es la que agrupa a más titulados universitarios de la historia (95%). Tradicionalmente, los diputados/as de partidos conservadores muestran credenciales educativas superiores, aunque esta faceta del perfil de los parlamentarios se ha matizado: los diputados de DiL y ERC tienen todos titulación universitaria, en el PP son el 99% y en el PSOE 96%. Ciudadanos tiene un 93% de egresados universitarios mientras que Podemos (88%) y PNV (83%) ocupan una posición más discreta. De entre las características que se pueden estudiar de manera sistemática, esta es la que más diferencia a los parlamentarios de la sociedad: solo un 19% de españoles ha terminado la universidad según el censo de 2011.

Profesión. Es habitual encontrarse a parlamentarios con profesiones liberales que requieran formación universitaria, especialmente si provienen del campo de las leyes. En la legislatura que comienza tendremos un 22% de ellos, el grupo más nutrido junto a los docentes (16%). Se trata de las dos profesiones más habituales, aunque han perdido peso a lo largo de los años (54% en el 77). Su presencia menguante no hace sino apuntar a una mayor diversidad profesional en la elite política. Pero el fenómeno más curioso es el de los parlamentarios sin profesión o, al menos, sin profesión declarada, que ya son el 19% (PP, 26% y PSOE, 23%). Los trabajadores por cuenta ajena han pasado a ser un grupo marginal (1,5%, pero fueron un 8% en las primeras legislaturas), aunque se mantienen los propietarios y directivos, que siguen siendo un 6% de los parlamentarios.

Experiencia. Un hecho remarcable es que, a diferencia de las legislaturas anteriores, en esta se ha producido una renovación intensa. Un 62% de sus señorías pisará el Congreso por vez primera (alrededor del 50% en cada legislatura). El partido que más se renueva es el PSOE (50% de noveles) y el que menos es el PP (39%). Podemos y Ciudadanos solo tienen un parlamentario que repite (Joan Baldoví y Toni Cantó, respectivamente).

Esta legislatura será conflictiva: será difícil que los partidos lleguen a consensos básicos; en parte por la fragmentación, en parte porque ahora hay cuatro partidos en liza que se reparten más del 90% de los escaños, y en parte porque se ha ido perdiendo la noción de que para gobernar (y estar en la oposición) es necesario hablar y acordar con los rivales, especialmente sobre aspectos de interés general, lo que implica responsabilidad y pragmatismo.

Xavier Coller es miembro, junto a Pablo Domínguez, Manuel Portillo y Emilio Rodríguez del grupo e investigación Democracia y Autonomías: Sociedad y Política (DASP) de la Universidad Pablo de Olavide.

Han colaborado también en este estudio: Sofía Álvarez, Álvaro Canalejo, Irene Gómez, José Oropesa, Alejandro Peinado, Carmen Pérez, Ismael Sánchez, Manuel Sola y Andrés Vázquez, todos de la Universidad Pablo de Olavide.

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