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Iglesias supedita su apoyo al PSOE a que Sánchez acepte un referéndum

"Cualquier fuerza política que no entienda la plurinacionalidad de nuestro país está dispuesta a entregar el gobierno al PP", afirma el líder de Podemos

 Foto: Luis Sevillano

Pablo Iglesias intentó este lunes colocar a Pedro Sánchez en un callejón sin salida. El líder de Podemos supeditó la posibilidad de apoyar al secretario general del PSOE a que este acepte la celebración de un referéndum catalán y una reforma de la Constitución que reconozca a las comunidades autónomas el derecho a convocar consultas. Aunque se trata de una condición inasumible por parte de los socialistas, Iglesias aseguró que no permitirá un Gobierno del PP. El partido de Mariano Rajoy, además, puede bloquear con sus 123 diputados cualquier cambio constitucional, ya que es necesaria una mayoría de dos tercios para aprobar una revisión. 

Un día después de las elecciones generales, Iglesias dejó entrever su estrategia de oposición en el futuro Congreso de los Diputados. Podemos, tercera fuerza del mapa político con 69 parlamentarios —27 de ellos logrados gracias a las alianzas territoriales en Cataluña, Comunidad Valenciana y Galicia—, plantea exigencias a Sánchez, quien pese a quedar segundo necesitaría el apoyo de la formación emergente para intentar formar un frente alternativo al PP.

Iglesias, muy satisfecho por el resultado obtenido, rechazó hablar de líneas rojas, negó tajantemente que esté dispuesto a permitir un Gobierno del PP, pero advirtió de que “cualquier fuerza política que no entienda la plurinacionalidad está dispuesta a entregar el Gobierno al PP”. “Parece que los señores que mandan en el PSOE no entienden que España es un país diverso y plurinacional”, afirmó el secretario general de Podemos, dando por hecho que alcanzar un acuerdo con los socialistas resultaría muy difícil.

Marea hacia la soberanía gallega

La marea ciudadana gallega, la coalición que integra a Anova (el grupo nacionalista liderado por Xosé Manuel Beiras), Esquerda Unida (EU) y Podemos, defenderá los “intereses de Galicia” desde un grupo parlamentario propio (con seis diputados), cumpliendo así con su compromiso fundacional de convertir al pueblo gallego en “sujeto político soberano”. La líder de EU destacó ayer que el grupo gallego tendrá “dinámica propia”.

La coalición valenciana de Compromís-Podemos, por su parte, con nueve escaños, asegura que no quiere imponer condiciones para gobernar. “Se ha producido un cambio profundo. Hay que darse cuenta de que el panorama es diferente”, señaló Mònica Oltra, líder de Compromís. La formación quiere un cambio en la política de austeridad, y reformar la Constitución y la ley electoral. [FIRDESPI]/ C. HUETE / M. J. SERRA

Iglesias, además, quiso responsabilizar a Sánchez de la hipótesis de que el actual jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy, sea investido de nuevo presidente. Aseguró que la postura de Podemos y sus coaliciones territoriales, que rechazarán facilitar un Gobierno del PSOE si no acepta el referéndum, no supone un respaldo indirecto al líder de los populares. “Ni por activa ni por pasiva”, dijo, “Podemos no va a permitir un Gobierno del PP, ni con votos a favor ni con la abstención”.

Cambios “inaplazables”

La formación, en definitiva, comienza esta nueva etapa con el objetivo de promover un cambio profundo del texto constitucional y, además, de seguir disputando la hegemonía del PSOE como principal partido de la oposición.

Iglesias recordó que Podemos se ha situado por encima de los socialistas en ocho comunidades. Ha sido la fuerza más votada en Cataluña y en el País Vasco y se ha colocado en segunda posición en la Comunidad de Madrid, la Comunidad Valenciana, Galicia, Baleares, Canarias y Navarra. Estos datos llevan ahora al partido, que nació hace menos de dos años, a intentar una negociación de la reforma de la Constitución.

Su líder plantea cinco cambios, que califica de “inaplazables e imprescindibles”, para blindar el reconocimiento de los derechos sociales, cambiar el sistema electoral, prohibir las puertas giratorias, introducir un mecanismo revocatorio de los mandatos si el Gobierno no cumple su programa, y consagrar el derecho de las comunidades a decidir su encaje territorial. “El referéndum”, aseguró, “es imprescindible para construir un nuevo compromiso histórico”. “Vamos a defender el sí a un proyecto común para que Cataluña siga como nación dentro de España y la vía es que haya un referéndum”, dijo, sin ahondar en las características de esa consulta.

Iglesias rechaza hablar ya de investidura y de pactos, aunque ambas cuestiones figurarán en el Consejo Ciudadano, máximo órgano de dirección del partido, que se convocará después de Navidad. “Creo que los cambios que se están produciendo son evidentes. Nosotros no estamos hablando ahora de plantear nuestra investidura, sino de tender la mano”, consideró antes de resumir: “Tiene que haber un nuevo compromiso histórico en España”. En cualquier caso, rechazó el término línea roja, al igual que hizo en Andalucía tras las elecciones autonómicas del pasado marzo: “Ni líneas rojas ni negociaciones programáticas. Esas garantías son un pegamento de país. Es el momento de hablar de este país”. “A nosotros”, dijo, “nos toca ahora asumir la responsabilidad de Estado”.

¿Le preocupa a Iglesias la posibilidad de volver a las urnas la próxima primavera? “Cuando se vuelva a votar en España la tendencia va a continuar”, aseguró. Así, se mostró “encantado” de que se convocaran de nuevo elecciones generales. “Cada vez que hay campañas, las fuerzas del cambio crecen”, prosiguió.

“Una semana y un debate”

Los primeros mensajes de Podemos tras el 20-D demuestran que el PSOE sigue siendo su principal adversario, a pesar de que ambas fuerzas llegaron a entenderse en las principales ciudades y en comunidades como Castilla-La Mancha o Extremadura tras los comicios municipales y autonómicos de mayo. Iglesias destacó que el PSOE ha obtenido el peor resultado de la historia de la democracia y ha perdido seis millones de votos. El resultado electoral, en su opinión, coloca a los socialistas en una situación de debilidad, mientras que, según su análisis, a Podemos le faltó “una semana y un debate” para culminar la remontada.

En su opinión, “el PSOE tiene que entender la pluralidad de este país y asumir el resultado”. “Parece”, zanjó, “que están más preocupados en hacer unas primarias internas que en España”.

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