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Una laica Navidad en Santiago

El Ayuntamiento de Santiago, que preside la marea Compostela Aberta, prescinde del belén

El alcalde Noriega también renuncia a asistir a la apertura del Año Santo extraordinario

La fachada del Obradoiro de la catedral en Santiago de Compostela.

La Plaza del Obradoiro de Santiago de Compostela no mostrará este año el tradicional belén navideño. Una treintena de árboles del vivero municipal conformarán, a los pies de la principal fachada de la Catedral, un "bosque mágico" con el que la ciudad del Apóstol animará las fechas festivas. El Gobierno municipal se aferra a su laicidad contra viento y marea. El alcalde de Santiago, Martiño Noriega, elegido por la marea ciudadana Compostela Aberta, no se mueve un ápice de su compromiso de marcar la distancia entre lo institucional y lo religioso.

Coincidiendo con su decisión de trasladar el belén —que en los últimos años se instalaba en el Obradoiro y que, en esta ocasión, ha sido realizado por un artesano local— a la capilla de la pequeña iglesia de San Fiz, Noriega ha anunciado que no asistirá tampoco al acto de apertura de la Puerta Santa de la Catedral que marca el inicio del Año Santo extraordinario promulgado por el papa Francisco.

"Sería una hipocresía por mi parte; una gran falta de respeto", explica Noriega a EL PAÍS, tras su decisión de mantenerse al margen de los actos de la Iglesia católica. El alcalde está dispuesto a perseverar en su compromiso de "separar claramente lo civil de lo religioso", aun cuando reconoce la "excelente sintonía" que mantiene con el arzobispo de Santiago, Julián Barrio —quien ha restado importancia a que el regidor no acuda a las misas—, y el beneficio económico que reportan a la ciudad estas actividades.

Noriega rebate las críticas que recibe, principalmente del PP gallego, tirando de los datos. "¿Pero dónde está el debate si este año hemos obtenido los mejores resultados turísticos de la ciudad?", se pregunta el alcalde por el sentido de la polémica generada, mientras reconoce que no niega la "importancia del hecho religioso" de su ciudad, por más que él decida ausentarse de los actos.

"No hacemos más que mantener la posición que hemos tenido hasta ahora", reivindica el regidor compostelano, que destaca la "neutralidad" religiosa de la institución que preside. Desde que accedió a la alcaldía el pasado 24-M, Noriega se ha ausentado de los principales actos religiosos de la ciudad. No acudió a la tradicional Ofrenda al Apóstol del 25 de julio, Día del Apóstol Santiago, en un escenario marcado ya por el desafío soberanista de Cataluña.

En aquel momento, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo (PP), que lo sustituyó como delegado regio, aprovechó su intervención en representación del rey Felipe VI para enviar al regidor un mensaje velado. "Yo nunca renunciaría a representar a mi tierra el Día de Galicia y mucho menos, en uno de sus símbolos más indiscutibles", sentenció el presidente gallego en alusión a la Catedral de Santiago.

Debate superado

Mientras Feijóo reivindicaba la monarquía constitucional y la tradición católica, Compostela Aberta se sumaba a la multitudinaria manifestación convocada por los partidos de izquierda y nacionalistas en el día grande de Galicia. Noriega ya había dejado clara su postura mucho antes. Apenas 24 horas después de tomar posesión como alcalde excusó —junto a los regidores de A Coruña y Ferrol, también de las mareas ciudadanas— su presencia en la Ofrenda del Antiguo Reino de Galicia al Santísimo Sacramentado: una misa y una procesión católicas presididas en Lugo por el arzobispo de Santiago y en las que desde 1.669 los cargos políticos proclamaban su devoción a esta figura religiosa.

En la misma línea, el regidor ha dejado clara su decisión de no financiar desde el Ayuntamiento a las cofradías que participan en la Semana Santa —no especialmente relevante en Santiago— aunque sí sufrague la organización del evento (dispositivos de seguridad y ordenación del tráfico).

"Este debate está prácticamente superado en Europa y en la mayor parte de estados del mundo", replica Noriega ante las críticas. El regidor compostelano insiste en que reconoce a la Iglesia católica como interlocutor y en que hay que diferenciar el hecho religioso del cultural o patrimonial. "¡Naturalmente que recibiría al papa Francisco en el Ayuntamiento!", sostiene, aunque precise de inmediato que, naturalmente, no iría a misa.