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El PP teme que la caída del PSOE convierta en alternativa a Rivera

Rajoy y otros candidatos populares evitan los ataques más duros a Sánchez y los vuelcan en Ciudadanos para frenar su sorpasso

Acto electoral del PP en Ávila, con Rajoy y Suárez Yllana. Uly Martin | ATLAS

El PP teme que el desplome en las encuestas ante el 20-D del PSOE y su líder, Pedro Sánchez, convierta al candidato de Ciudadanos, Albert Rivera, de solo un hipotético socio de Gobierno a una alernativa real y viable para disputar la presidencia al propio Mariano Rajoy. El PP ve ahora viable, tras la cercanía que refleja la reciente encuesta oficial del CIS, que Ciudadanos supere al PSOE y se encarame a la segunda posición con la disposición de transmitir al electorado que son "la mejor opción para castigar y echar a Rajoy", según concluyen fuentes del Comité de Dirección Nacional y de campaña del PP.

Los estrategas del PP han analizado con detalle todas las preguntas y datos aportados por el sondeo del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) conocido este jueves tras la realización de 17.400 entrevistas. Los populares mantienen que para gobernar España es necesario que su partido obtenga un 30% de los votos y más de seis puntos de ventaja sobre la segunda formación. El CIS corrobora que el PP tendría ahora una estimación del 28,6% de las papeletas y se alejaría del PSOE en 7,8 puntos (20,8%). Es decir, cumpliría una de las dos condiciones marcadas. El PP aguarda poder recuperar el 1,4% que le falta para llegar a su meta durante la campaña, con el diseño programado para Rajoy de actos más cercanos a la población y programas de televisión cómodos y orientados hacia su perfil más personal, que permitan apreciar "la ironía y la chispa rápida" con que la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría definió este viernes a su jefe durante 15 años.

La cocina del CIS ha inquietado al PP pero por el hundimiento del PSOE. El candidato Rajoy y muchos de sus principales dirigentes tienen la consigna de no arremeter en sus intervenciones públicas frontalmente contra Sánchez, del que solo se cuestiona que significa el riesgo de la marcha atrás y la vuelta al pasado de las peores políticas del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. En muchas ocasiones ni se le cita. Desde hace días el presidente y otros candidatos populares dedican más invectivas contra Rivera y Ciudadanos, a los que achacan falta de experiencia y propuestas "modernas" y "urbanitas" alejadas por ejemplo de la España rural. Y se detallan algunas de las "ocurrencias" de su programa, como la supresión de los pequeños ayuntamientos y las Diputaciones o el parón del AVE, para pasar de largo de las grandes ofertas socialistas.

Rajoy y muchos de sus principales dirigentes tienen la consigna de no arremeter en sus intervenciones públicas frontalmente contra Sánchez

El conato de protección del PP hacia Sánchez llega al punto de que en los últimos días Rajoy y diversos candidatos populares han emplazado directamente a Rivera a que se pronuncie sobre el compromiso lanzado por el actual presidente de que solo debe gobernar el aspirante del partido más votado. Y han ignorado en ese llamamiento al secretario general del PSOE, que aún es su principal rival en las urnas.

La estrategia del PP no parece haber dado ningún fruto. El PSOE y Sánchez siguen perdiendo fuelle con respecto al PP desde los anteriores sondeos oficiales y en el Comité de Campaña de los populares corroboran por ejemplo que en esta última muestra se sitúan por encima del PSOE por primera vez incluso en intención directa de voto (16,2 frente a 14,9), algo que no había sucedido hasta ahora.

El miedo del PP se acrecienta por días no porque el PSOE pierda ritmo y competitividad sino porque Ciudadanos se ha acercado tanto a los socialistas (está a 1,8 puntos en estimación de voto) que podría aprovechar el impulso de la campaña, la valoración electoral y el tirón mediático de su líder, Albert Rivera, para superar en la recta final a Pedro Sánchez. En el PP señalan que si ese escenario se produjera Rivera estaría en disposición de ofrecer la sensación al electorado de centro de que es "la mejor alternativa y la más posible para echar a Rajoy de La Moncloa", admite uno de los dirigentes más relevantes del Comité de Dirección y de campaña del PP.

Entre los asesores del PP, además, se constata que en esta ocasión los electores han llegado a la campaña más volátiles que nunca, con un 41% de indecisos o voto oculto, y se estudia al detalle el fenómeno del posible trasvase de votantes por cada circunscripción. El PP pensaba, hasta hace unas semanas, que los feudos fuertes a disputar con Ciudadanos se tenían que limitar a las denominadas siete grandes provincias prioritarias, que son las que aportan más escaños y donde la formación de Rivera tiene más simpatizantes e implantación. Ese prejuicio ya ha cambiado. El CIS refleja que Ciudadanos ya no solo compite con el PP en Madrid, la Comunidad valenciana, Murcia o Andalucía. El sondeo apunta la posibilidad de que el partido de Rivera pudiera arrebatar una decena de diputados a los populares en feudos como Castilla-La Mancha y Castilla y León.

Santamaría repasa para el debate a cuatro

La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría está adquiriendo con los días de campaña un papel especial como número dos de la lista que encabeza Mariano Rajoy para sustituirle donde el candidato no llegue. El lunes estará en el debate a cuatro que organiza Antena 3, con los principales líderes, aunque el viernes insistió en restarle trascendencia: “Después de enfrentarnos a la crisis que vivimos en 2011, hablar de dificultades en los rivales de un debate, es todo moderado... Es un debate, toros más duros hemos tenido”. Y concedió que solo ha tenido que “repasar” un poco lo hecho.

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