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Los niños quieren ser ricos y famosos y se dedican menos a jugar

El juguete estrella entre los menores, que se caracterizan por ser muy imaginativos, sigue siendo la tablet

Dos niños juegan con Superpaquito
Dos niños trastean con Superpaquito.

Los niños españoles han cambiado sus aspiraciones: antes querían ser maestros y astronautas, pero ahora quieren convertirse en ricos y famosos, según un estudio de la Guía del Juguete. El informe señala, además, que los niños tienen menos tiempo para jugar y lo hacen menos en la calle, son más sedentarios y sus juegos les trasladan a mundos imaginarios, a diferencia de hace 25 años, cuando preferían imitar la vida real de los adultos. El juguete estrella sigue siendo la tablet. "Los padres están hartos de que sus hijos solo jueguen con la tablet", manifiesta la doctora en Pedagogía María Costa.

El aniversario del Instituto Tecnológico de Producto Infantil y Ocio (AIJU) ha servido de excusa para que los expertos que colaboran con esta entidad sin ánimo de lucro comparen a los niños y a las familias españolas de 1990 con los actuales, y extraigan consecuencias sobre la influencia que las nuevas costumbres tienen sobre el juego. Entre las conclusiones de estudio, presentado een Ibi (Alicante), hay algunas preocupantes: los niños dedican menos tiempo a jugar y, cuando lo hacen, suele ser en casa.

Los resultados de la investigación revelan que los mundos que inventan los pequeños españoles contienen mucha más fantasía que hace dos décadas y media. Y ofrece, además, una reflexión un tanto desalentadora: "Antes querían ser maestros y astronautas, ahora aspiran a convertirse en ricos y famosos. La razón la hallamos en el tipo de personajes a los que desean emular. Antes tenían cinco canales de televisión y sus héroes estaban en los dibujos animados; ahora, viven en un mundo multimedia y encuentran sus modelos entre los deportistas, actores y cantantes que tienen en común el dinero y la fama", explica María Costa, coordinadora de la Guía del Juguete.

No obstante, el estudio también presenta algunos aspectos positivos. Por ejemplo, el hecho de que los padres españoles se ocupen mucho más que en 1990 de atender a sus hijos y de que ambos, padre y madre, dediquen un tiempo significativamente mayor a acompañar a los niños en su tiempo de juego. Esta circunstancia responde, según Costa, "a los cambios en el modelo de familia, con menos hijos, que además se tienen más tarde". La directora del Departamento de Pedagogía y Consumo Infantil del AIJU subraya que los progenitores están más informados y se preocupan más de atender las demandas de sus hijos, hasta el punto de que la opinión de los menores influye en el 60% de las decisiones de compra que se toman en los hogares españoles.

Agobiados por los deberes

Pero Costa se muestra pesimista respecto a la preferencia de los niños por los tablet. "Los padres están reaccionando, como ocurrió antes con la Game Boy o la PlayStation, que parecía que iban a copar todo el tiempo de los niños y terminaron por convivir con los juegos tradicionales". La pedagoga se muestra más preocupada con la reducción en el tiempo de ocio de los escolares, agobiados por los deberes y las actividades extraescolares que ocupan casi toda su jornada. "Desde hace milenios, el juego ha sido vital para el aprendizaje, porque aprender no es solamente acumular conocimientos", explica Costa, "sino también adquirir habilidades sociales, psicomotrices o cognitivas que se aprenden mejor jugando de manera libre".

Inmersos ya en la precampaña navideña, los jugueteros saben que la crisis económica tiene su reflejo también en el cambio de hábitos de la sociedad, pero con algún efecto positivo al que Costa hace alusión: "Los padres han racionalizado la adquisición de juguetes y tienen más poder de negociación con sus hijos, que son conscientes de la crisis y aceptan más fácilmente que en lugar de pedir 25 cosas a los Reyes deban conformarse con pedir cinco".

Star Wars: El imperio copa el mercado

Si en 1990 ya existían juegos que se ponían de moda en cada campaña navideña y llegaban a agotarse en plenas fiestas, ahora las modas están relacionadas con las licencias de productos asociados al cine o las series de televisión. Así como 2014 fue el año de Frozen, esta temporada la invasión llega de la mano de Star Wars. La nueva entrega cinematográfica de La Guerra de las Galaxias amenaza con abarrotar las jugueterías españolas de guerreros Jedi, naves espaciales y todo tipo de muñecos y juegos electrónicos relacionados con la famosa saga.

No obstante, un vistazo a la Guía 3.0 editada por el AIJU indica que algunos clásicos resisten el paso del tiempo mejor que otros. Con versiones estéticamente adaptadas a los nuevos tiempos, en las próximas semanas no van a faltar en las tiendas españolas juegos incombustibles como el Monopoly, el Cluedo o el Scalextric, que resisten gracias en parte a que reflejan situaciones y actividades que aún interesan a los niños, como las carreras de coches, y en parte por la nostalgia de sus padres, deseosos de compartir con ellos aquellas actividades que les hicieron felices en su propia infancia.

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