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El Peñón vota pendiente de la economía y la soberanía

Gibraltar elige este jueves a su ministro principal, con las finanzas como eje del debate

Los líderes políticos saben que con una Hacienda fuerte pueden decir ‘no’ a Londres y Madrid

Fabian Picardo, en el medio y con el puño levantado
Fabian Picardo, en el medio y con el puño levantado, durante la presentación de los candidatos de su partido a principios de noviembre.

Aquí, la puntualidad no llega a ser británica del todo. Simply the best, de Tina Turner, empieza a sonar con 14 minutos de retraso en el Mackintosh Hall. Los aplausos y los "¡viva!" —así, en perfecto castellano— irrumpen en este pequeño teatro del centro de Gibraltar, donde se congregan el primer martes de noviembre los militantes del GSLP, el partido en el Gobierno en coalición con los liberales. En unos instantes saldrán sus siete candidatos electorales. En cabeza, el ministro principal, Fabian Picardo, que aspira a revalidar el cargo tras cuatro años de mandato. Levanta el brazo enérgicamente para postularse en esta península de 6,8 kilómetros cuadrados, con pleno empleo y una renta per cápita de 70.000 euros. La tercera más alta del mundo, según la proyección del FMI. Un enclave privilegiado que lleva ya, como España, semanas de campaña. Solo que aquí acaba este jueves.

Fabian Picardo: "A Gibraltar no le hace falta la austeridad"

Apenas un día después de que su partido le presentara oficialmente como candidato a las elecciones, Picardo gasta las primeras horas de campaña en su despacho del Number 6 de Convent Place, sede de la oficina del ministro principal. "No creo que estos cuatro años de Gobierno me hayan desgastado. Ha sido una gran oportunidad para demostrar que lo que decían nuestros detractores no era verdad", subraya. Defiende arduamente su labor al frente del Peñón —"hemos tenido un crecimiento anual de más del 10% del PIB"—, frente a "los recortes que propone el líder de la oposición". "A Gibraltar no le hace falta la austeridad. Gibraltar tiene unas finanzas públicas fuertes", sentencia.

Picardo evita hablar del posible resultado que arrojen los próximos comicios en España, pero sí ahonda en sus relaciones con el actual Gobierno de Rajoy. "El carácter de Moratinos fue el idóneo para avanzar en el foro tripartido de dialogo, que produjo beneficios para las poblaciones de ambos lados de la frontera. Yo espero que el ministro [español] de Asuntos exteriores sea una persona razonable con la que se pueda hablar. Desafortunadamente, no ha habido una persona así en estos cuatro años", remacha en referencia a José Manuel García-Margallo. ¿Y después del 20-D? "Espero que la haya, independientemente de la ideología política de la que sea", concluye el líder del GSLP.

Pero en poco se ha parecido esta carrera por el poder a las superproducciones de marketing político que se suceden al otro lado de la verja. "Con 30.000 habitantes, los actos son muy próximos al ciudadano: buzoneo, reparto de propaganda en la calle, algún mitin...", recalca un periodista con varios comicios a sus espaldas, que equipara la relación entre los políticos llanitos y sus votantes a la que mantienen los concejales con los vecinos de una pequeña ciudad española. La diferencia estriba en que el Gobierno de Gibraltar legisla y tiene todas las competencias, excepto Defensa y Exteriores. Y, por supuesto, que las palabras de los dirigentes del Peñón pueden adquirir trascendencia internacional en cuestión de segundos.

De hecho, Londres y Madrid estarán muy pendientes de los resultados que arrojen las urnas este jueves. El socialista Picardo, que se presenta de nuevo en coalición con los liberales del GLP, parte con ventaja en las encuestas frente a Daniel Feetham, líder del socialdemócrata GSD, de centro-derecha. El diario Gibraltar Chronicle y la televisión GBC otorgan a Picardo una intención de voto del 39%, 20 puntos por encima del hasta 19% que concenden a la oposición. Aunque anteriores sondeos daban a la alianza de Picardo un 50%. Así que las distancias se han acortado.

Los gibraltareños eligen un Parlamento de 17 diputados. Las listas son abiertas. Y cada uno de los partidos presenta 10 candidatos —en el caso de la coalición del ministro principal, siete son del GSLP y tres del GLP de los liberales—. Los ciudadanos votan a un máximo de 10 personas, que no tienen por qué ser de la misma opción política. "Es habitual que no se vote en bloque a todos los de una candidatura", explica un técnico de la Administración.

Aunque los líderes de los partidos evitan atacarse en medios internacionales para mostrar una imagen de unidad, dentro del Peñón la disputa ha subido de tono a medida que se acercaban los comicios. La campaña gira en torno a las finanzas. "Tenemos que tener una economía fuerte para poder decir 'no' a Madrid y a Londres [en cuestiones de soberanía]", dicen fuentes del GSLP.

"En esta ocasión, la oposición opina que Picardo gastó mucho dinero y no controló la deuda pública. El Gobierno centra, en cambio, su mensaje en las inversiones y el crecimiento", subraya Brian Reyes, director del Gibraltar Chronicle, diario decano de la ciudad.

Respecto a España, los dos partidos coinciden: recuperarían el Foro de Diálogo Tripartito (España, Reino Unido y Gibraltar). Y gritan sin complejos: "Gibraltar jamás, jamás, jamás será español", sentencia uno de los candidatos ante sus fieles en el Mackintosh Hall. Ante un público donde se entremezclan adultos recien salidos del trabajo, jóvenes en chándal, madres con carritos de bebé, niños comiendo patatas, hombres con el kipá judío y mujeres con el velo. Pura diversidad del Peñón.

La posición de los partidos españoles

PP. Su llegada a La Moncloa supuso el fin del Foro de Diálogo Tripartito y el aumento de las tensiones. El PP rechaza toda conversación a tres bandas y solo acepta la presencia del Peñón en futuros grupos de trabajo ad hoc que incluyan a la Junta de Andalucía y a los Ayuntamientos de la zona.

PSOE. Los socialistas, que no renuncian a la soberanía, quieren recuperar el clima gestado en la etapa de Zapatero: "Debemos favorecer los cauces y foros acordados para resolver los problemas de convivencia".

Ciudadanos. Apuesta por "el diálogo" para acabar con el “permanente enfrentamiento" entre el actual Gobierno español y el gibraltareño. En su programa de 2008 habló de abrir "un periodo transitorio de cosoberanía que desemboque, en 20 años, en la reincorporación de Gibraltar a España".

Podemos. Aún no ha fijado a nivel nacional una postura, pero sí lo ha hecho en los municipios colindantes con Gibraltar, donde quiere recuperar el tono de la etapa de Moratinos: "Con un foro de diálogo que permita resolver problemas concretos".

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