Marina pide condicionar el sueldo de los docentes a la evaluación del centro

El experto al que Méndez de Vigo ha encargado el 'Libro blanco de la función docente' dice que "los buenos profesores no pueden cobrar lo mismo que los malos"

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Una profesora con alumnos de primero de la ESO, en Barcelona en 2010.

El filósofo y pedagogo José Antonio Marina, al que el ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, ha encargado el Libro blanco de la función docente, considera que una parte de la retribución del profesorado "podría estar relacionada con la evaluación del centro entero, de manera que se fomente la implicación de todos los profesores en un proyecto educativo". "Ha de evaluarse a los alumnos, pero también a los profesores y a los centros", defiende Marina.

"Los buenos profesores no pueden cobrar lo mismo que los malos", indica este experto en su reciente libro Despertad al diplodocus. Una conspiración educativa para transformar la escuela.. Y todo lo demás. Marina reclama la formación del docente (y de toda la sociedad) a lo largo de la vida. "Nos parecería criminal que los médicos no actualizaran sus conocimientos, pero somos más condescendientes con los docentes que no lo hacen", escribe en el libro, en el que propone distintas medidas para mejorar el sistema educativo español en un plazo de cinco años. "Hay que evaluar también al profesorado (viéndole actuar dentro del aula), a los directores, a los inspectores, y también a los responsables de la administración que deben comprometerse con objetivos educativos o dimitir", apunta el autor.

Los profesores españoles son los docentes que pasan menos controles externos, junto con los italianos, según un informe de la OCDE sobre la función docente, el informe Talis publicado en 2014. Un 36% nunca ha sido sometido a una evaluación docente formal y externa de su labor.

Los inspectores "no son policías"

Marina reclama cambiar la selección y formación de los inspectores, para que sean un cuerpo de "élite", compuesto por profesionales con gran experiencia. Su papel "no es fiscalizar" porque "no son policías educativos". A su juicio, la tarea de estos profesionales tiene que ir encaminada a "ayudar a los profesores españoles a mejorar sus competencias".

Este pedagogo indica que le corresponde también al Gobierno fijar el currículo, con la ayuda "imprescindible" de expertos, y advierte de que los currículos españoles, en general, han sido siempre demasiado extensos.

Como ejemplo, Finlandia. Según Marina, el país nórdico, tras sufrir una crisis educativa hace cuarenta años, creó un currículo muy variado que incluye artes, ciencias, humanidades, idiomas, matemáticas y educación física; dio mucha libertad a las escuelas y distritos para hacerlo; priorizó los estudios profesionales y prácticos; valoró la creatividad; animó a profesores y directores a colaborar; y abrió las escuelas a la comunidad y a las familias de los alumnos.

Los ministros deben saber de educación

Asimismo, señala que el Ejecutivo tiene que fijar los criterios de evaluación, aunque reconoce que éste es el tema "más complejo y difícil", pues el sistema educativo español "carece de una cultura de la evaluación" y cuando ha querido implantarla, la ha "confundido" con el aumento de exámenes.

Para el autor del libro, todos los ministros deberían tener nociones básicas acerca de la educación y del papel que ésta va a jugar en el futuro, independientemente de la cartera que ostenten. "Enviaré este libro a los ministros del gobierno que salga después de las elecciones", asegura. El actual titular de la cartera, Méndez de Vigo, admitió en una entrevista con este diario que no sabía lo suficiente de educación. "Estudio por las noches. Tengo un equipo de colaboradores que se lo saben bien", señaló el ministro.

Marina también hace mención en este libro al 'pacto de Estado por la educación' y advierte de que "seguirá siendo meramente político" y no tendrá "repercusiones reales" si se ciñe a los partidos políticos y no tiene en cuenta a los grupos sociales "cada vez más amplios". A su entender, el acuerdo debería contemplar presupuesto, objetivos, marco básico de organización escolar, tratamiento del profesorado y acuerdo básico sobre el currículo.

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