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Defensa usa dos cazaminas con sónar para buscar el helicóptero

El padre de uno los tres tripulantes desaparecidos ccomenta que que la desaparición de los militares “ha sido un secuestro”

Dos cazaminas de la Armada, el Segura y el Turia, refuerzan desde la tarde del lunes con sus potentes equipos de sónar la búsqueda del helicóptero del Ejército del Aire que cayó al Atlántico y desapareció el pasado jueves a 74 kilómetros de la costa del Sáhara, cuando regresaba a Gran Canaria. Fernando Ojeda, padre de uno los tres tripulantes desaparecidos— el sargento Johnander Ojeda Alemán— comentó ayer, tras las conversaciones que ha mantenido con el ministro de Defensa, que la desaparición de los tres militares “ha sido un secuestro”.

Durante todo el lunes trabajaron en la zona del accidente buzos de la Armada embarcados en el buque Camino Español y los robots submarinos del Olimpic Zeus, que estaba desde hace semanas desplazado por el Ministerio de Fomento al sur de Gran Canaria para completar el sellado de las fugas de fuel del pesquero ruso Oleg Naydenov, hundido el pasado abril.

La búsqueda, que no ha dado hasta ahora resultado, abarca un área de 20 por 20 kilómetros en torno al punto desde el que transmitió por última vez la radiobaliza del helicóptero.

Según fuentes del Ministerio de Defensa, la búsqueda de la cabina del helicóptero recibirá los refuerzos de los cazaminas y del buque de acción marítima Rayo, que regresaron ayer a su base de Las Palmas de Gran Canaria desde el mar del Alborán para incorporarse a este despliegue de rastreo. Además, la búsqueda cuenta con el apoyo de una patrullera de la Marina Real de Marruecos, movilizada hacia esa misma zona.

En paralelo, se rastrea desde el aire un pasillo de 400 kilómetros de longitud, océano adentro, y 60 kilómetros de anchura para detectar cualquier embarcación que haya podido recoger a los tres militares que componían la tripulación del Super Puma: el capitán José Morales Rodríguez, el teniente Saúl López Quesada y el sargento Jhonander Ojeda Alemán (este sobrevivió a otro accidente mortal hace un año).

Pocos daños

El Ministerio de Defensa insiste en que el helicóptero accidentado no había sufrido grandes daños al caer al mar, por lo que no se descarta que hubiera amerizado. El Gobierno tiene, además, informes de la tripulación de un caza español y de un helicóptero marroquí que coinciden en que se vio una bengala y una mancha de colorante en torno al helicóptero siniestrado.

Los familiares de los tres militares desaparecidos pasaron todo el fin de semana pasado en la base aérea de Gando, en contacto continua con el ministro de Defensa, Pedro Morenés. Fernando Ojeda, padre de uno de ellos — el sargento Johnander Ojeda Alemán—, aseguró ayer, tras las conversaciones que ha mantenido con el ministro, que la desaparición de los tres militares “ha sido un secuestro”.

Jorge Bravo, presidente de la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME), criticó “la nefasta gestión” realizada por Defensa en torno al rescate, sobre todo en las primeras horas. Bravo manifestó que “de los accidentes que han ocurrido en los últimos años se conoce muy poco”, y recordó que, sobre el que se produjo en marzo de 2014 cerca de Gran Canaria, en el que murieron cuatro militares, “todavía no se sabe qué fue lo que ocurrió”.

El presidente de la asociación militar criticó el hecho de que Defensa comunicara el jueves pasado que los tres militares desaparecidos habían sido rescatados: “Parece que fue para sacar pecho y decir qué bien lo hemos hecho”. El ministerio anunció ese día que habían sido rescatados por una patrullera de la Gendarmería de Marruecos que los llevaba a Dajla. Un día después, el pasado viernes, Morenés admitió que la información era errónea. Desde entonces, Defensa maneja la hipótesis del secuestro de las víctimas.

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