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Ni chivatos ni policías: cibermediadores

Aragón y Cataluña son pioneras en formar alumnos contra el acoso escolar. El Ministerio de Educación busca reactivar el plan nacional de convivencia, eliminado en 2008

Recreación de un caso de acoso a un adolescente a través del móvil. EL PAÍS

Contactaron con el chico por la red social de Facebook. “Hola, soy una compañera. Me gustas”, le dijeron desde un perfil falso tras el que se escondía un alumno de su clase. Le mandó una foto desnudo que acabaron viendo todos en el instituto. En otro centro, el grupo de WhatsApp se llamaba Gallos de pelea. Los chicos hablaban, por parejas, con un objetivo: “Gana el que más humilla”. Los chavales no sabían en ninguno de estos dos casos reales, habituales en centros educativos, que actuaban al filo de la ley.

Un 'WhatsApp' muy útil

La Agencia Española de Protección de Datos ha habilitado una cuenta de WhatsApp (616-172204) para recibir denuncias y consultas y un teléfono semigratuito (901 233 144) atendido por dos juristas y una profesora. Educación añade una web con experiencias prácticas y material que presentó este martes el ministro Íñigo Méndez de Vigo con un mensaje: “Tolerancia cero con el acoso”.

Méndez de Vigo recordó al profesor Abel Martínez, al que mató un alumno de 13 años con un cuchillo y una ballesta  en abril pasado en Barcelona, para decir que los casos de violencia extrema son una "excepción", pero no se ahorrarán esfuerzos, dijo, para erradicarlos.

“Los Mossos d’Esquadra nos enseñaron a vigilar con quién hablamos, a no pasar fotos a desconocidos”, explica Laura H., estudiante de 16 años del instituto Badía del Vallés y cibermediadora en este centro situado a 15 kilómetros de Barcelona con altas tasas de conflictividad, fracaso y absentismo. El equipo directivo —con el jefe de estudios, Miquel Cabezas, y el técnico de integración, Enrique de Miguel, al frente—, inició un servicio de mediación de alumnos de 3º y 4º de secundaria que se ha extendido a 58 institutos catalanes con 700 cibermediadores. Tras dos años en esto, Laura ha visto que sus compañeros confían más en ella que en los adultos.

“Cualquier iniciativa que no cuente con los alumnos, seguro que fracasará”, añade Antonio Martínez Ramos, director del instituto Parque Goya (Zaragoza). “Estos chicos no son chivatos, no son policías. Es solo que son capaces de detectar mejor que nosotros los temas graves”, añade. Ambos centros son pioneros en la formación de ciberayudantes y explicaron este martes su experiencia en unas jornadas sobre convivencia en centros educativos organizadas por el Ministerio de Educación. El objetivo es abrir el debate y sacar conclusiones para reactivar el plan nacional de convivencia escolar, varado desde 2008.

Un perfil con permiso paterno

“La identidad de un adolescente es su móvil y su perfil en redes sociales”, destacó en las jornadas la directora de Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), Mar España. La AEPD  ha firmado un convenio con Educación para formar a los menores en protección de datos, sobre todo en Internet. Su colaboración incluye elaborar fichas y material para profesorado, alumnos y familias.

La responsable de la AEPD ofreció algunos datos. Según la Comisión Europea, los niños empiezan a navegar con siete años. Entre los 10 y 15, usan las tecnologías de forma “casi universal”, dijo citando al Instituto Nacional de Estadística. Un tercio contacta con personas que no conocen, alerta el Ministerio del Interior. El 10% manifestó que había sufrido acoso por las redes sociales, según un estudio del Instituto Vasco de Investigación. Dos de cada tres chavales tienen perfiles en las redes sociales, aunque no pueden abrirlas sin permiso paterno antes de los 14. Una de las medidas en las que quiere trabajar la agencia, de hecho, es reclamar a las redes que solo permitan habilitar una cuenta a quien facilite su DNI.

“Igual que no cogen el coche y lo ponen a 200 por hora sin carné ni clases, tampoco deberían usar las redes sin una formación previa”, añade Esther Aren, delegada de Participación Ciudadana de la Policía Nacional en Madrid. Imparte charlas a padres y a alumnos cada vez más jóvenes. “Hemos bajado la edad a los 10 años porque vimos que hace falta”. Aren subraya otra asignatura pendiente: “Hay que concienciarles de que deben denunciar”.

 

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