Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete

Ciudadanos puede ser decisivo ante el empate entre PP y PSOE

El partido del Gobierno parece haber alcanzado su suelo. Los socialistas se estancan

PINCHA PARA VER EL GRÁFICO

El multipartidismo se confirma en España con un árbitro cada vez más seguro. Ciudadanos supera a Podemos y alcanza una posición decisiva. El partido de Albert Rivera ocupa el tercer puesto detrás de los dos grandes, PSOE y PP, pero muy cerca de ellos, según el informe de Clima Social del mes de octubre elaborado por Metroscopia. Los socialistas ganarían las elecciones pero en virtual empate con el PP. Casi cinco puntos ha subido el partido de Albert Rivera en un mes, con lo que se configura como partido determinante en el escenario político que se abrirá tras las elecciones del próximo 20 de diciembre.

El pasado 27 de septiembre Ciudadanos se hacía con el 18% de los votos en las elecciones catalanas y obtenía 25 actas de diputados para el Parlamento de Cataluña. Ese buen resultado, que le ha puesto a la cabeza de los partidos constitucionalistas en esa comunidad autónoma, llevó al ánimo del resto de los partidos la certeza de que en los inmediatos estudios de opinión preelectorales la subida del partido naranja iba a ser muy notable. Y así es. A ello se suma el estudio de Metroscopia del 9 de octubre en el que este partido se coloca en primera posición en la Comunidad Valenciana.

Su deseo largamente perseguido se ha cumplido. Ciudadanos sobrepasa a Podemos en intención de voto, se hace con la tercera posición y se ubica en realidad en un empate virtual con PP y PSOE, según el informe de Metroscopia, realizado los días 7 y 8 de octubre, que tiene un margen de error de 2,9 puntos.

Esa subida de Ciudadanos de casi cinco puntos en tan solo un mes le transporta a la línea de salida para disputar la victoria electoral a los dos partidos que han ganado las elecciones, PSOE y PP, desde hace más de treinta años. En todo caso, Ciudadanos se alza como partido determinante para conformar una mayoría de gobierno encabezada por PP o PSOE.

Los tres están ahora en un pañuelo, de cara a las elecciones del mes de diciembre, y se distancian de Podemos, desplazado al cuarto lugar. La razón asiste al PSOE y al PP cuando sostienen que el uno es el principal adversario del otro, persuadidos de que uno de los dos ganará las elecciones. Eso es así, pero ambos constatan que los dos partidos emergentes perturban notablemente sus respectivos despegues, y Ciudadanos mucho más que Podemos.

Nada está escrito sobre quién formará gobierno, pero todo apunta a que Mariano Rajoy y Pedro Sánchez cortejarán a Albert Rivera. Los socialistas se han estancado. Desde el mes de julio están por delante de los populares, si bien el partido que lidera Sánchez desciende un punto en relación al estudio de septiembre.

La capacidad de Ciudadanos para pescar en el caladero del PP llega al límite, aunque ahora se le abre una vía de atracción para posibles votantes socialistas. El PSOE, sin embargo, podría compensar ese desplazamiento de votos socialistas hacia Ciudadanos con su capacidad actual de atraer a votantes que antes se inclinaban por Podemos. En tan solo un mes se ha reducido a la mitad el porcentaje de votantes tradicionales del PSOE que pensaban en apoyar al partido de Pablo Iglesias.

Ciudadanos ve satisfechas sus previsiones de conseguir adelantar a Podemos y salir del cuarto lugar, en el que estaba desde que entró a jugar en la liga nacional. El pasado enero, el partido de raíz catalana arrancaba con el 8% de los votos, según el informe de Metroscopia, en tanto que Podemos se situaba victorioso en el pódium con un 28%, muy por encima del PP y del PSOE. El descenso de Podemos no se ha detenido desde entonces.

A algo más de dos meses de las elecciones generales, Podemos se contrae hasta el 14% de los votos y se descuelga de los que tienen opción de ganar las elecciones: PSOE (con un 23,5%), PP (con el 23,4%) y Ciudadanos (con el 21,5%). Podemos va perdiendo atractivo mes a mes. No tuvo un buen resultado en las elecciones catalanas y ahora está inmerso en una fuerte polémica por su rechazo a ser uno más dentro de una alianza de izquierdas. Sus criterios de organización y representación pueden estar en el centro de la paulatina desafección.

La pérdida de apoyo se produce entre los votantes socialistas pero también en una parte de los de Izquierda Unida, que ya no se sienten atraídos por esa fuerza emergente. El 14% que tiene ahora es poco, aunque ese mismo porcentaje, según la serie de Metroscopia, fuera mucho cuando lo obtuvo al empezar su andadura.

Un 60% del voto socialista ve bien que no gobierne su partido

Con el margen de error que establece Metroscopia, las aspiraciones de Ciudadanos y su líder, Albert Rivera, de disputar el primer puesto a PP y PSOE se sostienen. El impulso que le ha proporcionado el resultado de las elecciones catalanas no se sabe si es efímero o llegará hasta las elecciones del 20 de diciembre. Las estimaciones previas apuntan a que los de Rivera tienen posibilidades de que la estela no desaparezca. PSOE y PP se dedicarán a tratar de impedirlo con toda determinación, aunque hay datos demoscópicos que justifican las esperanzas de Rivera y los suyos. Un 69% de los consultados considera bueno para España que tras las elecciones no gobierne ni el PP ni el PSOE.

Así lo manifiesta el 60% de potenciales votantes socialistas y el 27% de los populares, por lo que es Pedro Sánchez quien tiene que trabajar con más ahínco por aparecer como representante de una fuerza política renovada. También el PP debe taponar -ya lo ha conseguido bastante- la pérdida de apoyos en dirección al partido naranja. No es extraño que un 93% de votantes de Ciudadanos y un 94% de Podemos se apunten a la tesis de que no deben gobernar ni PP ni PSOE.

La lucha entre los partidos se disputará en el ámbito de la credibilidad respecto a quién puede representar con más garantías un cambio político profundo. Ciudadanos parte con todas las ventajas al no haber gobernado nunca y presentarse como una fuerza que condiciona a los Gobiernos del PP (Madrid) y del PSOE (Andalucía) a que hagan reformas y establezcan políticas del programa de Ciudadanos. Pero sin corresponsabilizarse en la acción de gobierno.

Más información