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Detenido en Francia el asesino de la joven Eva Blanco 18 años después

Se trata de A. C. G., según la Guardia Civil, un ciudadano español de origen marroquí

Eva Blanco Puig, en una imagen de archivo. Atlas

Eva Blanco Puig murió cosida a puñaladas el 20 de abril de 1997. La tarde de este jueves, 18 años después, la policía francesa ha detenido a su presunto asesino y violador en la localidad de Pierrefontaine Les Varans. Se trata de A. C. G., un español de origen marroquí. La muchacha tenía 17 años y estudiaba primero de BUP (Bachillerato Unificado Polivalente). Regresaba a casa desde una discoteca de Algete (Madrid), su pueblo, cuando se la vio por última vez. La autopsia de su cuerpo, hallado en un descampado al día siguiente, reveló que había sido violada. El ADN ha conducido hasta el presunto autor de su muerte.

Hasta 100 líneas distintas de investigación han abierto los guardias civiles de la Comandancia de Madrid en estos 18 años. Se tomaron muestras de ADN a familiares, amigos, conocidos... Se difundieron retratos robots trazando los posibles rasgos de quien podría ser el asesino. Se pidió varias veces la colaboración ciudadana para recabar cualquier tipo de información complementaria. Se hizo un estudio de todos aquellos varones que tenían antecedentes penales en la zona. Hubo manifestaciones populares exigiendo justicia y hasta los vecinos se ofrecieron para donar muestras de saliva. Y, por supuesto, la violenta muerte de Eva Blanco Puig se convirtió en obsesión para sus padres destrozados. ¿Por qué?

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Manuel Blanco y Olga Puig, padres de Eva, en una imagen de archivo.

El cuerpo de Blanco fue hallado con cuatro puñaladas en la espalda en una cuneta, en un paraje denominado Las Pesqueras, junto a una rotonda de la carretera M-100. Había acudido la víspera a una discoteca de su pueblo, Algete, con unas amigas. Al filo de la medianoche, una de ellas la acompañó hasta las cercanías de su casa, a unos 500 metros de la calle de Carmen Conde, en las afueras del pueblo. Por aquel entonces era una zona poco transitada y mal urbanizada. Fue la última persona conocida que la vio con vida.

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Retrato robot que se distribuyó en 2013 sobre el supuesto asesino.

La autopsia reveló que la joven había sido violada antes de ser asesinada. Los restos de semen permitieron trazar un perfil genético del autor del crimen. Fue el Instituto de Ciencias Forenses de la Facultad de Medicina de la Universidad de Santiago de Compostela quien determinó que “correspondía a un varón de origen magrebí”, justo cuando se cumplían 15 años de la muerte de la muchacha.

Los investigadores cruzaron entonces esos datos con las cerca de 2.000 muestras de ADN que tomaron masivamente por aquel entonces a los varones de la localidad madrileña. Además, rastrearon a todos los ciudadanos magrebíes residentes en la zona en 1997. Esa doble criba ha sido clave para terminar de cerrar la llamada Operación Pandilla.

Imagen de archivo de Eva Blanco.

La secuencia de ADN se convirtió en línea principal de la investigación y es la que ha ido centrando al detenido y presunto asesino, A. C. G., que había salido de España en 1999. Actualmente residía en Francia, estaba casado y tenía hijos. La Gendarmería Nacional francesa lo localizó en Pierrefontaine Les Varans.

Durante sus años en España vivió en Cobeña, aunque tenía residencia en Algete, como su hermano, que continúa allí y que ha resultado una pieza clave para dar con él. El sospechoso hacía portes y albañilería, por lo que podría ser conocido del padre de Eva Blanco, que era gruista.

A las 14.30 de este jueves, con una Orden Europea de Detención, fue detenido A. C. G., nacido el 1 de marzo de 1963 en Taza (Marruecos). Previsiblemente será trasladado a España, donde quizá dé respuesta al fin a la pregunta que ha torturado a esos padres durante 18 años: "¿Por qué?".

Operación Pandilla o la línea del ADN

Los primeros investigados fueron los componentes de la pandilla de Eva Blanco Puig, lo que dio nombre a la operación, unos 20 chavales, pero el hecho de que el supuesto criminal condujese un coche amplió la búsqueda.

Se investigó a todos los padres de los compañeros de clase de Eva, a sus profesores, a los conserjes del colegio, los conductores de grúas de la empresa del padre de la menor, trabajadores de las obras de la zona, policías, guardias civiles y voluntarios de protección civil del pueblo y, naturalmente, delincuentes sexuales de la zona. A todos los investigados se les tomó el ADN juntándose cerca de 2.000 muestras.

La conclusión del Instituto de Medicina Forense de Santiago —que determinó que la secuencia correspondía a un ciudadano de origen magrebí— acotó la búsqueda y permitió localizar al detenido, de 52 años y nacido en Taza (Marruecos), y cuyo hermano aún vive en Algete.

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