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Lo que viene tras el 27-S

Los independentistas no lograron mayoría de votos, lo que otorga incertidumbre a la hoja de ruta secesionista

Los catalanes dieron ayer su apoyo mayoritario a las candidaturas independentistas —Junts Pel Sí y la CUP— , aunque los secesionistas obtuvieron mayoría de escaños pero no de votos, lo que otorga incertidumbre a la hoja de ruta soberanista. Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) y Esquerra Republicana (ERC), las dos formaciones integradas en la lista de Junts Pel Sí que ha ganado las elecciones catalanas, pactaron el pasado mes de marzo que si ganaban los comicios pondrían en marcha un plan para declarar en 18 meses la independencia de Cataluña. Ese día ha llegado; ¿y ahora, qué?

Primero, investir un presidente

Junts pel Sí ha logrado 62 escaños (con el 99,67% escrutado, a falta del recuento del voto en el exterior), pero necesita las 10 actas de la CUP para la mayoría absoluta. La formación anticapitalista ha insistido durante toda la campaña que no haría presidente a Artur Mas, que aspira a la reelección. Hoy lo ha reiterado. El presidente catalán en funciones necesita el voto afirmativo de los diputados de Baños, y no le basta con su abstención. "Mas no es imprescindible", dijo anoche el cabeza de lista de la CUP. La negociación con la CUP es la primera que deberá afrontar Junts pel Sí.

El Parlamento catalán tendrá que constituirse dentro de los próximos 20 días hábiles —hasta el 26 de octubre como máximo—, y a partir de entonces el debate de investidura del presidente de la Generalitat se celebrará en un plazo de otros diez días hábiles. En caso de agotarse todos los plazos, este sería el 9 de noviembre, una fecha simbólica para los independentistas porque se cumpliría justo un año de la consulta alternativa catalana.

La votación de investidura requiere el apoyo de la mayoría absoluta de la cámara (68 escaños de 135). Pero si no se alcanza, debe someterse dos días después a un segundo debate y votación en el que basta con la mayoría simple. Si después de dos meses de la primera votación de investidura no se ha elegido candidato, el presidente en funciones (Artur Mas, en este caso) tendrá que convocar nuevas elecciones.

La hoja de ruta: declaración soberanista

Los pasos que van a seguir las candidaturas independentistas están explicitados en la “hoja de ruta unitaria del proceso soberanista catalán” que pactaron CiU y ERC, y que terminan en 18 meses con la celebración de un referéndum sobre una eventual Constitución catalana —no sobre la secesión—. El documento traza el camino, que comienza con una declaración soberanista inicial, como "anuncio e inicio del proceso hacia la proclamación del nuevo Estado". A continuación, comenzará la "elaboración de un proyecto de texto constitucional en el plazo aproximado de 10 meses, mediante un mecanismo participativo".

Artur Mas, presidente catalán, al llegar este lunes a la sede de CDC.  Andreu Dalmau (EFE)
Artur Mas, presidente catalán, al llegar este lunes a la sede de CDC. / Andreu Dalmau (EFE)

En paralelo, el Gobierno catalán procederá a la creación y puesta en funcionamiento de "las estructuras necesarias del nuevo Estado: hacienda propia, seguridad social, transitoriedad legal, acción exterior, transición de infraestructuras estratégicas, servicios sociales y de salud, abastecimiento energético, seguridad…"

La incógnita: el papel de la CUP

La CUP, la formación anticapitalista que tiene la llave de la gobernabilidad en Cataluña, también es la clave para el desarrollo de la hoja de ruta independentista. Durante toda la campaña este partido ha mantenido que aspiraba a una mayoría de votos, no de escaños, para obtener el "mandato democrático" con el que llevar a cabo el proceso independentista.

“No podemos hacer la DUI (declaración unilateral de independencia) porque no se ha ganado el plebiscito”, ha reconocido esta mañana su candidato, Antonio Baños. Anoche, en su primera comparecencia tras los resultados, aseguró sin embargo que "el proyecto independentista sigue adelante" y que a partir de este lunes "la soberanía catalana puede desobedecer todas las leyes españolas". El cabeza de lista del partido anticapitalista ha tratado de explicar tal incoherencia con el argumento de que tienen una mayoría de votos "en cuanto al proceso constituyente”, contando a quienes optaron por Catalunya Sí que es Pot —la lista de Podemos, ICV y EUiA— como votos a favor. Consideran que cuentan con apoyo suficiente para iniciar el proceso hacia la independencia, pero que no pueden comenzar con una ruptura inmediata. La incógnita sigue siendo, por tanto, de qué forma apoyará si la CUP los pasos de la lista de Junts pel Sí en su estrategia secesionista.

El diálogo

"El día 28 tendrá que haber gente que hable de un lado y del otro", reconoció durante la campaña el ministro de Exteriores, José Manuel García- Margallo, si acaso el miembro del Gobierno que más conciliador se ha mostrado ante el desafío soberanista. Los independentistas también tienen previsto en su hoja de ruta abrir el diálogo con el Gobierno, pero hablan de negociar en términos de igual a igual, de Estado catalán a Estado español. "Negociar las nuevas condiciones: reparto de activos y pasivos, relaciones entre los nuevos Estados", dice el documento pactado por CiU y ERC.

Los soberanistas pretenden también abrir negociaciones "con las instancias internacionales para el reconocimiento y admisión del nuevo Estado". Y subrayan que mantendrán "una actitud expectante respecto la alternativa de un referéndum vinculante por parte del Estado español sobre la independencia de Cataluña". El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha ofrecido este lunes diálogo y lealtad al Ejecutivo que se conforme en Cataluña, pero siempre dentro de la ley y con el límite de la "unidad de España" y la "soberanía nacional". Rajoy no pondrá encima de la mesa propuestas concretas ni tomará la iniciativa en la búsqueda del entendimiento con los independentistas.

Interinidad hasta las generales

Toda negociación posible que se abra ahora entre el futuro Gobierno catalán y el español está supeditada a un elemento distorsionador: en diciembre se celebran elecciones generales, y el Ejecutivo de Mariano Rajoy puede no ser el que siga al frente de La Moncloa tras los comicios. El Gobierno de Rajoy estará en funciones al menos desde el uno de noviembre, porque el decreto de disolución de las Cortes Generales y de convocatoria de elecciones generales se debe publicar 54 días antes de los comicios.

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