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Santander cambia la avenida Carrero Blanco por Severiano Ballesteros

Todavía quedan alrededor de 29 calles y nueve monumentos alusivos al franquismo en la ciudad

La avenida de Carrero Blanco, que no tiene placa con su nombre.
La avenida de Carrero Blanco, que no tiene placa con su nombre.

La avenida de Luis Carrero Blanco apenas se menciona con dicho nombre en Santander (175.736 habitantes). Los vecinos de siempre hablan de la zona como San Martín de Bajamar o dique de Gamazo. No obstante, el callejero santanderino así la registra y si preguntas por ella, los santanderinos saben dónde está. Una propuesta del Ayuntamiento de la capital cántabra, gobernado por el PP, cambiará la denominación del presidente del Gobierno franquista asesinado por ETA en 1973 por el golfista cántabro Severiano Ballesteros, fallecido en 2011. Aún quedan alrededor de 29 calles y nueve monumentos con nombres franquistas.

El PP propuso este lunes en la Comisión de Cultura el cambio de nombre, que será votado en un futuro pleno del Consistorio (aún por concretar), de una avenida cuya longitud se acerca a los 700 metros y que tiene 13 números. Sin casas particulares. Es habitual ver a gente pasear con perros y a ciclistas o corredores atravesar el carril bici que conecta la vecina playa de Los Peligros con la zona más céntrica de la ciudad.

A 2,5 kilómetros del Ayuntamiento de Santander, la avenida Luis Carrero Blanco alberga la sede de la Federación Cántabra de Tiro, el museo marítimo del Cantábrico, el centro de formación náutico-pesquera y el Instituto Nacional de Oceanografía. Allí se celebró el Mundial de Vela en 2014. Todos los edificios están identificados; el nombre de la avenida no aparece por ningún lado. Ni siquiera la parada de autobús lleva esa denominación.

Los partidos de la oposición —PSOE, PRC, Ciudadanos, Ganemos e IU— apoyarán presumiblemente la modificación. Desde el PSOE, segunda fuerza más votada en las pasadas elecciones municipales, aseguran que el cambio de calles “es un goteo muy lento”. El portavoz del Partido Regionalista Cántabro, José María Fuentes-Pila, defiende que se recuperen nombres tradicionales “que reconstruyan el relato de Santander como capital de Cantabria”. Por su parte, Ciudadanos apoya el cambio y también ve conveniente conceder nombres de calles a personas o profesionales de Cantabria destacados.

El PRC y el PSOE critican la tardanza de las modificaciones en el callejero franquista de un Gobierno local que lleva desde 2007 con el poder municipal. Santander, una ciudad que tradicionalmente gobernada por el PP, cuenta todavía con más de 20 calles, según el Consistorio. Nombres como general Dávila, héroes de la Armada o plaza del Alzamiento siguen trufando el callejero santanderino.

Los cambios desde 2001

En 2001, el Ayuntamiento, gobernado por Gonzalo Piñeiro (PP), encargó a una serie de expertos un informe sobre el callejero franquista. Desde entonces, y a pesar de que las conclusiones del documento apuntaban a “una excesiva presencia” de nombres alusivos a la dictadura de Franco —en torno a 40 en toda la ciudad—, solo se han modificado cinco calles o plazas y se han retirado prácticamente el mismo número de monumentos o símbolos.

La plaza de José Antonio cambió por plaza Pombo y la del Generalísimo por plaza del Ayuntamiento en 2001. Un año más tarde, Pilar Primo de Rivera perdió su calle en favor del arquitecto Javier González de Riancho, uno de los arquitectos que construyó el palacio de La Magdalena. En 2014, el general Mola dio paso a Ataulfo Argenta, músico y director de orquesta cántabro. Y en abril de este año, el mismo día del aniversario de la proclamación de la II República, la todavía calle de la Falange Española dio paso a Eulalio Ferrer, empresario de la comunicación y mecenas santanderino.

El Ayuntamiento apunta que la idea de dar el nombre de Severiano Ballesteros a una calle surgió nada más fallecer el golfista cántabro en 2011. Desde el Ayuntamiento aseguran que “la propuesta se va a llevar ahora a la práctica dentro del proceso que se está impulsando por parte del equipo de gobierno para cambiar todos los nombres de calles vinculadas a la guerra civil o al régimen dictatorial que la sucedió”.

El “grupo de trabajo por la memoria colectiva Desmemoriados”, tal y cómo se definen, lanzó el pasado 18 de julio una campaña de recogida de firmas para que el alcalde, Íñigo de la Serna, retire todos los símbolos y placas franquistas. El colectivo ha contabilizado 29 calles y nueve monumentos con alusiones al franquismo. “La estrategia del alcalde es hacerlo sin levantar ruido en el sector más conservador de la ciudad, pero a este ritmo necesitaría casi un siglo para cumplir la ley (de Memoria Histórica, aprobada en 2007 por el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero)”, apunta Paco Gómez, portavoz de la agrupación.

La última estatua ecuestre de Franco

No fue hasta 2008 cuando el Ayuntamiento de Santander retiró la última estatua de Franco que quedaba en una vía pública de la península. El monumento permanecía en la plaza del Ayuntamiento, antes plaza del Generalísimo, desde 1964. La última representación del dictador en España fue retirada de Melilla en 2010.