PSOE y PP se resisten a dejar paso a Podemos y Ciudadanos

Los dos grandes partidos suman más del 50% de los votos; Podemos y Ciudadanos, el 34,1%

La formación de Pablo Iglesias pierde diez puntos desde enero

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El bipartidismo, representado por el PP y el PSOE, empieza a despegarse de los dos serios adversarios que irrumpieron en el panorama político a comienzos de año, con arrestos para disputar la hegemonía. Este es el objetivo de socialistas y populares que en este mes de julio, según el estudio de Metroscopia, consiguen dejar cinco puntos atrás a Podemos y siete al partido de Albert Rivera. El rechazo de Podemos a compartir coalición con Izquierda Unida no ha beneficiado al partido de Pablo Iglesias, sino que ha dado un respiro a la fuerza que representa Alberto Garzón, con una subida de punto y medio.

El 18,1 % de intención de voto de Podemos es 3 puntos inferior al de hace menos de un mes y 10 puntos por debajo del máximo de enero

El cuatripartito que se vislumbraba en la primavera pierde fuerza para empezar a dibujarse un PP y PSOE a la cabeza, pisándose los talones, con Podemos y Ciudadanos por detrás a una distancia que cada vez les resulta más difícil achicar. Aunque socialistas y populares pueden tener razones para experimentar cierta satisfacción, la situación dista mucho de parecerse a lo que ambos fueron en el pasado inmediato. Sobre todo el PP, que ganó las elecciones en 2011 con un 44,6% de los votos y ahora el estudio de Metroscopia, realizado entre los días 20 y 22 de julio, le concede un 23,1% en voto estimado. Los márgenes del PSOE son más exiguos puesto que obtuvo en esas elecciones un 28,7% de apoyo y ahora está en el 23,5%; un punto más que el atribuido hace menos de un mes y pocas décimas por delante del actual partido en el Gobierno. Ni uno ni otro consiguen acercarse al 30% con lo que, si el sentir político ciudadano no cambia radicalmente, la lista más votada necesitará un número considerable de apoyos para formar una mayoría estable.

Motivos para la inquietud tienen todos. Los otros actores políticos que pueden condicionar la formación del próximo gobierno pugnan, a su vez, por hacerse con el tercer puesto que, en principio, ostenta Podemos con cierta ventaja. No es el objetivo del partido de Pablo Iglesias disputar ese lugar ya que sus pretensiones están en superar al PSOE como partido de la izquierda y, en paralelo, alzarse como alternativa real al PP. El líder de Podemos se dirige habitualmente, de tú a tú a Mariano Rajoy, presidente del Gobierno de España, obviando a Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, para dar por sentado que las opciones son PP o Podemos.

Así pudo ser hasta el mes de abril, pero con la primavera el PSOE empezó el repunte en tanto que Podemos mantenía el lento pero inexorable descenso. En menos de un mes ha perdido más de tres puntos.

En la fecha del estudio ya se había desatado la fuerte polémica por la negativa tajante de Pablo Iglesias a compartir candidatura electoral con un grupo de fuerzas entre las que sobresale Izquierda Unida. Esa actitud de desdén, con expresiones poco amables para IU, provocó la reacción de intelectuales y personajes del mundo del arte y de la cultura que pedían la unidad de proyectos y plataformas de la izquierda, como sí se ha forjado en Cataluña con la aquiescencia de Podemos. Izquierda Unida, de este forcejeo involuntario, ha obtenido una mejora en su voto estimado de punto y medio. En la discusión por la unidad de la izquierda queda excluido el PSOE que este estudio lo sitúa como ganador de las elecciones, sin cubrir ni un cuarto de la tarta electoral.

Estamos en camino de una versión corregida al alza del “bipartidismo imperfecto”

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