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Iglesias rechaza alianzas y pide a Garzón que entre en Podemos

El líder del nuevo partido descarta el proyecto de confluencia del dirigente de IU

Pablo Iglesias y Alberto Garzón este miércoles durante su primera reunión.

Pablo Iglesias dio este miércoles un portazo a la convergencia con IU, pero tendió la mano a su candidato a La Moncloa, Alberto Garzón, para que se sume a Podemos. “Podemos no va a llegar a un acuerdo electoral con IU”, zanjó. Iglesias defiende que dentro de su organización existe un “enorme consenso” sobre el rechazo a la confluencia con IU. A pesar de ello, sectores de las bases de Podemos cuestionan esa decisión. Tras una reunión en la que ambos coincidieron en el diagnóstico, Garzón se mostró optimista: “Todavía queda tiempo para las generales”.

Podemos rechazó el plan de confluencia con la federación de izquierdas porque considera que su “proyecto político está agotado”, señalan fuentes de la dirección. “Eso no quiere decir”, mantuvo Iglesias tras su primera cita con Garzón, “que no colaboremos y que no pueda existir una agenda de cambio que podamos compartir”. Pese al abierto rechazo a IU —formación con la que varios dirigentes del nuevo partido y el propio Iglesias colaboraron hasta 2013—, el secretario general de Podemos quiso destacar el valor de Alberto Garzón al margen de su organización, y le volvió a tender la mano. “A pesar de que a mí me encantaría contar con gente como Alberto no puedo decir lo mismo con IU. Ojalá hubiera más compañeros como Alberto que dieran esa opción, pero creo que no es el caso”, opinó Iglesias, que reconoce que puso en marcha su proyecto político porque “nadie les hacía caso”. "IU tiene un problema que no ha sabido resolver. Hace dos años llamamos a su puerta y nos dijo que nuestras políticas eran gringas y no le interesábamos nada", señaló el exdirigente Juan Carlos Monedero.

Las opciones de IU

La de este miércoles no era la primera vez que Podemos ofrecía a Garzón unirse a sus filas. El candidato de IU a La Moncloa contó el pasado mayo a EL PAÍS que había rechazado “muchas” ofertas del partido de Iglesias. El diputado malagueño cree, no obstante, en su proyecto y confía en su propio carisma y liderazgo político a la hora de enfrentarse, si así tiene que hacerlo finalmente, contra Pablo Iglesias en las generales. Garzón opina que serán unos comicios de marcado carácter presidencialista y que no será Podemos contra IU, sino Iglesias frente a Garzón, y él tiene opciones en ese cara a cara.

Las propuestas de las dos partes

  • IU ha propuesto una candidatura de unidad popular para las generales a todas las fuerzas políticas y sociales que apuesten por la "transformación social". Ofrece renunciar a sus siglas y primarias para elegir el cabeza de lista.
  • Podemos, por su parte , abre la puerta a que se sumen al partido todos "los actores del cambio" -como Equo, por ejemplo- pero diluyéndose en Podemos. Solo en Galicia, Cataluña y la Comunidad Valenciana contemplan fórmulas de convergencia con otras fuerzas, como ICV, Compromís y las Mareas.

El candidato presidencial de la coalición e Iglesias coinciden en el diagnóstico y en buena parte del programa electoral, pero tienen diferencias no solo sobre el modelo de confluencia sino también sobre la estrategia electoral. La cúpula de Podemos pretende rehuir las etiquetas tradicionales y por esta razón quiere evitar una candidatura que pueda ser identificada como “frente de izquierdas”, aunque IU rechaza que ellos estén proponiendo ningún frente, porque su llamamiento a la unidad popular invita a sumarse a todas las fuerzas que apuesten por la “transformación social”. En este contexto, Podemos teme que la complejidad orgánica de IU entorpezca su estrategia, y que su percepción en la sociedad frene su “proyecto de mayorías” con el que busca atraer votos de los simpatizantes del PSOE.

Iglesias y Garzón mantienen una relación de amistad desde la época en la que el líder de Podemos colaboraba con IU, aunque se había enfriado los últimos meses. “Me he encontrado con un compañero y con un amigo”, dijo Garzón. El dirigente de IU mantiene el optimismo sobre los frutos que puede dar el diálogo los próximos meses. “Estoy esperanzado, porque veo en Pablo no solo a un compañero con un diagnóstico similar, sino un análisis lúcido por su parte. Todo diálogo ayuda. Cada vez que hablamos construimos un poco más la unidad popular”, destacó.

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