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La difícil tarea de ser madre bajo el azote de la crisis

Los últimos datos del INE reflejan un ligero aumento de la natalidad tras cinco años de caída, pero los expertos no ven, por ahora, más que un "estancamiento"

La viguesa Sara Marcet, con su hija Serea.
La viguesa Sara Marcet, con su hija Serea.

Elvira dio a luz a Sara con 23 años en 1982, mientras preparaba oposiciones para ser profesora de conservatorio, y Sara acaba de traer al mundo a Serea, cumplidos ya los 32 y sin haber encontrado aún trabajo estable en su profesión de educadora infantil. La viguesa Sara Marcet cumple casi a rajatabla la última estadística del INE, hecha pública ayer, que sitúa la edad media para la maternidad en España en los 31,8 años, una décima más que el año anterior. Cuenta que tiene otras tres amigas de su generación que han parido estos últimos meses como ella, y otras dos que están a punto de hacerlo. Ninguna de ellas vislumbra en breve una holgada situación económica, pero ni se plantean renunciar a la maternidad por ello. Según los datos provisionales que recoge el estudio de Movimiento Natural de la Población del Instituto Nacional de Estadística (INE) referidos al año 2014, el número de alumbramientos en España ha registrado un incremento del 0,1% respecto a 2013, con 426.303 recién nacidos. Es la primera vez que esto sucede, tras cinco años consecutivos de caída pero, según la profesora Teresa Castro, del Instituto de Economía, Geografía y Demografía del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), hasta dentro de unos años no se podrán sacar conclusiones. “Se puede hablar más de estancamiento que de ligero aumento”, dice; este mínimo repunte “no refleja nada” en términos económicos.

“España sigue estando en los niveles más bajos del mundo”, recuerda la demógrafa. “Lo que sí se puede considerar un espejo de la crisis es el descenso registrado desde 2008, que se repitió en el Sur (Grecia, Italia, España y Portugal) y el Este de Europa”. Efectivamente, en 2008, cuando ERE todavía no era parte del lenguaje cotidiano, nacieron en España 519.779 niños (la cifra más alta en tres décadas), pero desde entonces, a la par que se disparaban el paro y las emergencias sociales, la actividad de las salas de parto se reducía en un lustro un 18%.

“El indicador más fiable es el de fecundidad [el número de hijos estimado para cada mujer a lo largo de su vida fértil]” , explica Castro. Según el INE, en 2013, en España, era de 1,27 bebés por mujer, y en 2014, de 1,32. Algo que, pese a la mejoría, “sigue estando muy por debajo de Francia y Noruega”, dos países que lograron mantenerse bastante estables, con cifras próximas a los dos hijos por mujer, en los peores tiempos. En su balance, el propio INE indica que “se detiene la tendencia decreciente”, sin lanzar las campanas al vuelo.

“Venimos de otros tiempos en los que la gente esperaba a tener cierta seguridad laboral para tener hijos”, comenta Sara Marcet, que en los últimos años ha encadenado múltiples empleos que nada tenían que ver con sus estudios, incluso como jornalera en los cultivos de manzana de los alrededores de Nantes y como ayudante de un mago en un circo en Cataluña. “Pero ahora se ha visto que esa estabilidad es ficticia. Puede que no la llegues a tener nunca o que, si la tienes, en nada la pierdas”, sigue. “Las mujeres que quieren ser madres, y más las que aspiramos a tener dos o tres hijos, no pueden esperar a que escampe. Encontré la pareja que quería y creo que la mía es la mejor edad para empezar”.

Aunque el INE solo refleja las medias, Teresa Castro cree que el repunte podría deberse a las mujeres de entre 35 y 40 años que “no pueden aguardar más” para tener su primer hijo. Tras “muchos años de crisis” el reloj biológico se impone a la coyuntura económica, y la que no tomó la decisión antes de 2008 se siente acuciada por el tiempo transcurrido.

El número de hijos estimados por cada mujer ha aumentado a la vez que ha descendido la población de mujeres en edad de ser madres (el INE incluye a todas aquellas entre 15 y 49 años). Si en 2013 eran 11,2 millones, en 2014 fueron 10,98. Según el propio instituto, la cifra cae desde 2009 debido a tres razones: la primera, que llegan a ese rango de edad fértil generaciones menos numerosas, nacidas durante la crisis de la natalidad de los 80 y primera mitad de los 90; la segunda, que bajó la inmigración; y la tercera, que aumentó la emigración al exterior.

Al mismo tiempo, las primerizas siguen retrasando el momento. Si en 1981 la edad media era de 28,2 años, en 2014 fue de 31,8, en una tendencia que no cesa. De los 426.303 nacimientos, 75.748 fueron de madre extranjera (un 17,8% del total frente al 18,6% de 2013), y son precisamente las inmigrantes quienes bajan la media de edad. Las españolas tienen hijos tres años más tarde que las residentes nacidas fuera (32,3 años frente a 29,3), y además dan a luz menos veces (1,27 vástagos de media frente a 1,61). “En estos años se vio que el trabajo es un bien frágil y creo que ha habido un cambio en la forma de pensar. Los bebés no entienden de carritos último modelo”, concluye Sara. “Lo más importante que le puedes dar no es lo material”.

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