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Rajoy no se siente cuestionado por las críticas de sus barones

La Moncloa reafirma que el presidente no tiene ninguna duda de que será el candidato y entiende las críticas en clave personal

Mariano Rajoy reafirmó el lunes, tras la reunión de la ejecutiva nacional del PP, que se siente seguro con su futura candidatura a la presidencia del Gobierno y entiende que nada sustancial ha cambiado desde entonces. El presidente del PP y del Gobierno comprende algunas de las críticas de dirigentes territoriales, en especial del barón de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, más en clave personal que política, y rechaza que las alusiones críticas de ese dirigente y de otros responsables autonómicos del partido sobre la necesidad de una renovación interna y de caras jóvenes "en la misma línea que el discurso y rueda de prensa que el propio Rajoy ofreció el lunes en la sede central del PP", según fuentes oficiales de su entorno en La Moncloa.

Ni el presidente Rajoy ni ningún máximo responsable del PP nacional llamaron ayer a Herrera y tanto en el partido como en La Moncloa se descartan totalmente ningún tipo de medidas o acciones contra el presidente de Castilla y León. En el entorno del propio Herrera también se desechó cualquier posibilidad de dimisión o renuncia al cargo en estos momentos.

El PP, de hecho, aún espera que Herrera recapacite a última hora y renuncie a retirarse de la política y por tanto a continuar al frente de la futura Junta de Castilla y León. Una delegación de los máximos representantes del PP de las nueve provincias de la región se reunirán hoy mismo con Herrera en Valladolid, teóricamente en secreto y al margen de las estructuras oficiales del partido, para exponerle la necesidad de que siga en sus actuales responsabilidades. Una operación similar ya se fraguó antes de la reciente precampaña cuando Herrera avisó de que estaba pensando en abandonar y no presentarse. El PP le forzó porque sin su candidatura peligraba la mayoría absoluta en el bastión de Castilla y León, como finalmente ocurrió. Otras fuentes del PP descartan casi totalmente que Herrera reconduzca ni sus críticas a la dirección nacional del partido y al Gobierno ni su deseo de dejar la primera línea de la política porque está "muy harto".

Herrera es uno de los barones del PP a los que no convenció el discurso contemplativo de Mariano Rajoy ante la Ejecutiva Nacional del PP el lunes, como les sucedió a otros muchos de los dirigentes territoriales presentes en la sede central del partido. Juan Vicente Herrera ni siquiera quiso viajar a Madrid para escucharlo en persona porque se temía lo peor. El presidente desde hace 11 años de Castilla y León, un histórico muy cercano a la vieja guardia del PP, explotó en la mañana de ayer en una entrevista en Onda Cero el desencanto que lleva rumiando meses y reveló, por un lado, que está meditando seriamente su marcha para facilitar los cambios en su comunidad y, por otra parte, puso el foco sobre la continuidad del propio Rajoy.

Herrera respondió cuando se le preguntó sobre si Rajoy sigue siendo el mejor candidato del PP a la Presidencia del Gobierno. "Yo le diría a Rajoy; presidente mírate al espejo y respóndete a ti mismo". Por la tarde fue el presidente del PP de Baleares, José Ramón Bauzá, el que anunció que dejará su cargo tras el verano y seguía así los pasos de Alberto Fabra en Valencia, que también confirmó su retirada, aunque en el caso del responsable balear de manera más inminente, al convocar un congreso extraordinario para después del verano, en septiembre, al que no concurrirá.

Rajoy y Herrera en una foto de archivo.
Rajoy y Herrera en una foto de archivo.

En Castilla-La Mancha o Aragón sus responsables (María Dolores de Cospedal y Luisa Fernanda Rudi, respectivamente) también están poniendo ya en marcha su sucesión ordenada y anticipando un debate sobre la pendiente renovación interna en el PP nacional y autonómico.

Los presidentes autonómicos y del PP que acudieron a la ejecutiva nacional del partido se marcharon con más ganas de autocrítica y con la frustración de comprobar que en la cúpula nacional no habían entendido bien lo sucedido el domingo y no pensaban hacer nada. La única que admitió esa carencia en la reunión fue Luisa Fernanda Rudi, una histórica de la vieja guardia de Alianza Popular, con muy buenas conexiones todavía con José María Aznar, y que el domingo perdió la posibilidad de repetir como presidenta de Aragón. Rudi le comunicó a su equipo, ya camino de Madrid y antes de la cita, que era la última vez que acudía a una ejecutiva nacional. Rudi se marcha y dejará paso a otros dirigentes en el PP de Aragón, aunque lo hará de forma tranquila. No quiere ni cismas ni rupturas. Esa es la idea de otros barones del PP, sobre todo de los derrotados el pasado domingo.

Rudi lo dijo dentro de la ejecutiva del PP. Admitió como le gusta oír al presidente Rajoy que el partido había ganado las elecciones, que había sido la primera fuerza política por encima del PSOE, que había sumado seis millones de votos y que seguía distanciado de los socialistas en dos puntos, pero también enfatizó alto y claro: "La marca PP causa ahora rechazo". Y le espetó a la cara a Rajoy que el mapa azul de las gaviotas del domingo se convertirá en días o como mucho en semanas "en un mapa rojo de gobiernos de izquierdas". Sobre la idea de que la marca PP aporta poco o nada ahora profundizó también Juan Vicente Herrera al revelar que ahora los dirigentes de este partido resultan "antipáticos", que es la mejor manera de perder unas elecciones.

Alberto Fabra, que no habló el lunes en Madrid, fue sin embargo el primero de los barones que se desmarcó de la tesis de la dirección nacional y de Rajoy de no hacer nada y comunicó en la tarde de ayer martes públicamente su retirada. En la ejecutiva regional del PP valenciano reveló que deja la dirección del partido y que no se presentará a la reelección en el próximo congreso regional. La cita de ese congreso no se precipitará, como sí se hará en el caso balear, porque tampoco se quiere dar la sensación de fuga o de que se afronta el relevo de forma traumática. Fabra sí entiende que el PP valenciano, y probablemente el partido en otras regiones y a nivel nacional, debe "tomar nota" del rotundo fracaso electoral y poner en marcha ya "un plan de choque".

Llegada de Rajoy al Senado.

En la Comunidad Valenciana el varapalo de las elecciones municipales fue tremendo. Se esperaba un castigo, pero el correctivo fue aún mayor. No se gobernará ni la capital, ni la comunidad ni muchos Ayuntamientos. Fabra ha comunicado este martes que se va, pero esperará hasta el congreso regional, a comienzos del próximo año, para impulsar una "profunda e inteligente" renovación "para empezar a trabajar cuanto antes en la futura recuperación".

Es la misma idea que tiene Rudi en Aragón y también María Dolores de Cospedal en Castilla-La Mancha. La candidata manchega y secretaria general del PP también celebró ejecutiva regional en la tarde de ayer, aunque en la cita no solo no comunicó su próxima marcha sino que expuso su proyecto de futuro para la región, según contó luego Vicente Tirado, el secretario general del partido. Pero Cospedal también pretende como Fabra o Rudi esperar un tiempo prudencial para facilitar el relevo en Castilla-La Mancha de forma más pausada. En su equipo, además, aún esperan que los dos diputados electos que han salido ahora de Podemos en la región no faciliten con su apoyo el gobierno al socialista Emiliano García Page y pueda revocarse esa situación, permanecer en el poder y evitar la crisis interna en el partido.

Sobre la situación de Dolores de Cospedal al mando de la secretaría general del PP hay más debate. Mariano Rajoy ya expresó el lunes tras la ejecutiva nacional su deseo de no cambiar nada ni en el Gobierno ni en el PP, porque ese equipo había ganado las elecciones en 2011. Varios barones regionales comentaron a la salida, sin embargo, que algo habrá que hacer y en breve, aunque no precisaron ni qué ni cuándo. Otros apuntaron la necesidad de convocar una convención nacional, que no un congreso, pero también admitieron que el tiempo les apremia y que casi no tienen plazos para ejecutar ningún cambio relevante porque tras el verano están previstas las elecciones catalanas y en noviembre las generales.

Cospedal lo único que subrayó durante su discurso ante la ejecutiva nacional del PP el lunes fue la necesidad de modificar cuanto antes la política de comunicación, que en el partido entienden que es una de sus grandes carencias en estos momentos. Rajoy incidió en ese fallo cuando reconoció que se aplicará más a partir de ahora en ese sentido. Cospedal destacó varias veces en su alocución a puerta cerrada la importancia de "mejorar la comunicación ya" y "ponerse a trabajar ya" y "no perder el tiempo" en ese aspecto, que en el caso del partido es una responsabilidad que depende de ella y en el del Gobierno de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, con la que no mantiene una buena relación política ni personal.

Pero el ataque más directo y profundo a la línea de flotación de la actual estrategia de Rajoy de no hacer ni cambiar nada llegó desde uno de los bastiones del PP más tradicionales y desde uno de los dirigentes regionales normalmente más silenciosos y respetados. Juan Vicente Herrera reveló en Onda Cero que no quiso asistir a la reunión del partido porque ese tipo de foros precipitados y tan numerosos no son la mejor manera de abordar un debate sereno y reflexivo sobre lo que les ha pasado. También confesó problemas de comunicación con la dirección nacional del PP y con el propio Rajoy, con el que aclaró que se ve y habla poco, hasta el punto de echar de menos las conferencias de presidentes que impulsó en su día el expresidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero.

Juan Vicente Herrera informó de que él mismo ha abierto un periodo de meditación sobre su liderazgo en Castilla y León y apostó por la renovación interna hasta el punto de señalar a Pablo Casado, de 33 años y natural de Palencia, como el tipo de dirigentes jóvenes por los que apostar en su comunidad y también a nivel nacional. Defiende que en el PP hay banquillo, pero no se usa. En su entorno se precisó luego que el dirigente popular ya meditó en su día si presentarse a la reelección y que también avisó en precampaña que en esta ocasión habría dos días de reflexión: el 23 y 25 de mayo.

Herrera se mostró contrariado con la prepotencia de algunos ministros del Ejecutivo de Rajoy, y citó expresamente al ministro de Industria, José Manuel Soria, por el problema de la minería, pero también lamentó el tono suficiente que emplean algunos cargos medios del partido. El ministro Soria le replicó ayer mismo desde el Senado, desde donde glosó los méritos de Rajoy para ser el candidato del PP a la presidencia del Gobierno y le lanzó por su parte algunos dardos envenenados a Herrera al constatar que el partido había perdido votos en general en todas las provincias españolas y no solo en León por los problemas y las restricciones con el carbón. Soria indicó que el PP, por ejemplo, ha bajado un 50% de los votos en la provincia de Soria y un 46% en Segovia y en ambas no hay carbón.

El dirigente castellano del PP también cuestionó las tesis de Pedro Arriola, el gurú de Rajoy, y de otros colaboradores del presidente, de que hay que insistir más en el mensaje de la recuperación económica. Herrera entiende, en cambio, que se ha abusado de esa idea. Tras apelar a que Rajoy se mire al espejo para responder si sigue queriendo ser candidato, Herrera le piropeó sobre sus condiciones humanas y políticas.

"Le diría al presidente [del Gobierno] mírate al espejo y respóndete a ti mismo [si debe ser el candidato] y si es así tiene todas las razones, motivos y legitimidad para serlo (...) Tiene todos los derechos. Si él internamente tiene esa ambición, y esa fuerza, no hay en estos momentos otra persona con esa legitimidad", dijo Herrera en la entrevista.

En la dirección del PP causó conmoción la explosiva intervención de Herrera en una radio y se mostraron sorprendidos de hasta dónde debe llegar su malestar cuando decide comentar esas quejas en público y no en una reunión interna del partido.

Esperanza Aguirre, hoy en Madrid.

Al debate sobre el fracaso del domingo y la falta de un buen análisis interno en el PP se sumó incluso Ana Botella, ya de salida de la alcaldía de Madrid, que avanzó la esperanza de que el partido reúna sus órganos internos y tome las medidas correctivas pertinentes.

El caso de lo que pueda suceder en el futuro inmediato con la organización del PP de Madrid tiene un apartado propio. En la dirección nacional aceptan que lo que pueda o no pueda hacer o quiera provocar Esperanza Aguirre tras su sonora derrota del domingo "es imprevisible". En la cúpula del PP concluyen que la campaña de Aguirre ha sido un fracaso, que su estrategia de acoso contra Manuela Carmena ha polarizado el voto de izquierdas en favor de la candidata de Ahora Madrid y se ha comprobado como un gran error. Tampoco han gustado ni sus salidas de tono ni expresiones como "al que le pique que se rasque", cuando se dieron a conocer sus datos de la declaración de renta con ingresos superiores a 360.000 euros en 2013.

En el PP concluyen, además, que el enfrentamiento y distanciamiento de Aguirre y su equipo con José María Aznar por culpa de su desmarque hacia Ana Botella en plena campaña, le provocaron una fuga de los votantes clásicos de la línea más liberal y conservadora del partido, hasta el punto de que Cristina Cifuentes, la candidata a la Comunidad, le sacó en la capital más de 5.000 votos de distancia. Aguirre, que manda con mano de hierro en el aparato del PP en Madrid desde 2004, no ha aclarado aún cuáles son sus intenciones sobre ese cargo, pero había pactado con la dirección nacional que lo dejaría si salía como alcaldesa.

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