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Los partidos miden hoy sus fuerzas para pactar o avanzar en solitario

La campaña ha deparado muchas propuestas a los rivales y pocas ofertas a los ciudadanos

Esperanza Aguirre
LA JORNADA DE REFLEXIÓN DE LA CANDIDATAS AGUIRRE.  Esperanza Aguirre, aspirante a la alcaldía de la capital, pasó ayer la jornada de reflexión en compañía de sus nietos, con quienes desayunó en su domicilio del madrileño barrio de Malasaña. Antes. paseó a su perro 'Pecas' y compró la prensa,. PP DE MADRID

Los cuatro principales partidos políticos (PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos) concurren hoy a las elecciones municipales y autonómicas para medir sus fuerzas reales y decidir si negocian pactos de gobernabilidad o apuestan por andar el camino en solitario. La campaña electoral ha tenido muchos mensajes a los partidos competidores y pocas propuestas a los ciudadanos, aunque unos y otros se han guardado muchas cartas en la manga sobre qué o con quién pactar. Izquierda Unida y UPyD se juegan la supervivencia y los nacionalistas tienen una nueva competencia en los partidos emergentes.

 El viernes por la noche, los líderes nacionales de los principales partidos políticos llegaron a sus casas agotados. Han sido 14 intensos días en los que han recorrido prácticamente toda la geografía española en busca de votos para sus candidatos a alcaldes o presidentes autonómicos. Un esfuerzo que les llevó a celebrar actos en tres ciudades o dos comunidades distintas cada día, porque son conscientes de la importancia de estas votaciones.

No son solamente unas elecciones locales y autonómicas: son unos comicios en los que los dos partidos hegemónicos desde 1982 (PP y PSOE) se juegan su continuidad en el poder y la autoridad del bipartidismo de alternancia; los dos emergentes (Podemos y Ciudadanos) tienen que demostrar que no son solo partidos bisagra sino que pueden alcanzar algunas alcaldías o gobiernos autonómicos; las fuerzas asaltadas por los emergentes (Izquierda Unida y UPyD) saben que pueden desaparecer del mapa político; y los nacionalistas tienen nuevos competidores, frescos e inconcretos, que les pueden hacer mucho daño.

La campaña ha estado marcada por los mensajes entre líderes políticos, más que por las propuestas de los candidatos a los posibles electores. Y en el centro de todos los mensajes una sola idea: pactar. Una palabra con distintos significados para unos y para otros, como se ha visto en la negociación para votar o abstenerse en la investidura de la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, que sigue empantanada a la espera de los resultados de esta jornada.

Para PP y PSOE pactar significa conseguir aliados que les permitan ganar o mantener el poder en determinados Ayuntamientos o gobiernos autonómicos, con la menor pérdida de poder posible. Para Podemos y Ciudadanos, negociar quiere decir vender caro su apoyo a cambio de que se acepten sus propuestas y no sufrir en las últimas elecciones, posiblemente las generales de noviembre, de un año especialmente intenso. Por eso, los planteamientos de campaña de unos y otros han sido muy diferentes.

¿Estamos mejor o peor? La estrategia del Partido Popular ha sido muy clara: vender la mejoría de la situación económica y alertar sobre los males que pueden suceder si vuelve el PSOE o sube Podemos. Los populares tienen mucho que perder tanto en las municipales como en las autonómicas, porque parten de un poder inédito en la democracia española. Por eso, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha echado el resto con una pregunta implícita (muy a la americana) en todos sus mítines: ¿estamos mejor o peor que hace cuatro años?; y una advertencia explícita: tal como vuelva la izquierda, perderemos todo lo que hemos conseguido con tanto esfuerzo.

Rajoy ha pasado de puntillas sobre los posibles pactos que tendrán que empezar a negociarse desde mañana mismo, como dando a entender que se pueden valer por sí solos tras los resultados de hoy. Aunque, eso sí, desde Génova dieron la orden de criticar a Ciudadanos pero dejar todas las puertas abiertas a acuerdos poselectorales con ellos.

El PSOE, por su parte, empezó con “el cambio seguro” y en seguida se pasó a “gobernar para la mayoría”, en un intento claro de pedir el voto útil y ocupar el mayor espacio posible entre el centro y la izquierda. Pedro Sánchez es el líder nacional que ha realizado más mítines y que más se ha mezclado con la gente, buscando además los temas del día para pescar en cada caladero de votos. Sánchez ha tenido muy claro que su adversario es el PP y contra él ha dedicado la mayoría de sus energías.

Los candidatos y el aparato del PSOE han hablado de pactos, dejando la puerta abierta a derechas e izquierdas, incluso a los nacionalistas, con dos excepciones: prohibidos los acuerdos con Bildu y descartados con el PP. Son sus líneas rojas; la primera por motivos obvios y la segunda como arma defensiva ante posibles ataques de los emergentes contra los “pactos de la casta”. Sánchez y sus asesores saben que cualquier coqueteo con el partido de Mariano Rajoy le puede provocar una sangría de votos en las elecciones generales de fin de año.

Podemos ha tenido una campaña a dos velocidades. Empezó fuerte, con un macromitin en Madrid para presentar un programa con más de 200 propuestas electorales y, poco a poco, Pablo Iglesias fue perdiendo fuelle al conocer que las encuestas ya no les iban tan bien y que la salida de Juan Carlos Monedero les había abierto una vía de agua en su navegación hacia el “asalto al poder” . Lo que sí han cuidado los candidatos de Podemos, sobre todo los que se presentan a las municipales en candidaturas ciudadanas, es su disponibilidad para llegar a acuerdos con otros partidos de izquierda para echar al PP del poder. Sus buenas intenciones negociadoras se han topado, sin embargo, con la realidad de Andalucía, donde no han facilitado la investidura de la candidata socialista.

Ciudadanos ha hecho una campaña surfeando la ola de su rápido ascenso en las encuestas, mezclando propuestas concretas con ideas atrevidas (algunas han quedado en simples ocurrencias) y jugándose todo a una carta: la popularidad de Albert Rivera. Algo arriesgado a largo plazo, pero que aparentemente está dando buenos resultados. Ciudadanos sabe que tiene la llave para formar gobiernos locales y autonómicos apoyando bien al PP, bien al PSOE y su líder ha dicho que puede llegar a acuerdos con todo el mundo, hasta con Podemos.

Pero, en mitad de campaña, Rivera tensó demasiado la cuerda de los posibles pactos al imponer una condición que disparaba directamente sobre el PP: “no pactaremos con partidos que no elijan a sus candidatos en primarias”. Una exigencia que ha recordado a muchos lo que dijo respecto a Andalucía: “como no dimitan Griñán y Chaves, ni siquiera cogeré el teléfono a Susana Díaz”.

Podemos y Ciudadanos tienen llaves que pueden hacer o deshacer alcaldes y presidentes autonómicos de un signo o de otro y saben que si la utilizan para abrir o cerrar puertas pueden ganar o perder votos en las elecciones generales de noviembre. PP y PSOE defienden sus posiciones hegemónicas que, hasta ahora, les han permitido alternar en el poder durante más de treinta años.

Dispersión del voto

Pero las encuestas, y la propia evolución del voto en los últimos años, muestra una tendencia clara hacia la dispersión del voto. En las municipales de 2007, el bipartidismo se llevó el 70,54 % de los votos, en las de 2011 la cifra cayó hasta el 65,30 % y en las elecciones de hoy se estima que no superará el 55 %, incluso menos. El ejemplo más reciente es el de las europeas, en las que PP y PSOE no consiguieron llegar al 50 % de los votos. Hoy se eligen 8.122 alcaldes y 67.640 concejales, por lo que serán necesarios varios miles de pactos para formar los gobiernos municipales.

En cuanto a las elecciones en las 13 comunidades autónomas convocadas para hoy, el PP tiene que defender 11 gobiernos y las encuestas no le auguran mayorías absolutas más que en una o dos autonomías. El PSOE podría mantener Asturias y recuperar Extremadura, aunque sin mayoría absoluta. Por eso, la palabra pactar tendrá que empezar a conjugarse mañana mismo.

PP, PSOE, Podemos, Ciudadanos y en menor medida los nacionalistas, Izquierda Unida y UPyD, miden hoy sus fuerzas en la segunda vuelta de un año electoral en el que los partidos tendrán elegir entre llegar a acuerdos para compartir el poder o intentar andar el camino en solitario hasta la última cita electoral, en noviembre.

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