La población sigue cayendo al reducirse el número de extranjeros

El padrón a 1 de enero de 2015 refleja 300.000 inmigrantes menos

La cifra de habitantes inscritos en España mengua por tercer año hasta los 46,6 millones

Familia de inmigrantes sudamericanos que parte de retorno, en la T4 del aeropuerto de Barajas.

España pierde habitantes por tercer año consecutivo debido, en buena medida, a la caída en el número de extranjeros. Los últimos datos del padrón continuo, difundidos ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE), muestran que, a fecha de 1 de enero de 2015, la población asciende a 46.600.949 personas. Desde el año 2008 no se registraba una cifra tan baja (46,1 millones de habitantes). La población a principios de año era inferior en 170.392 a la de enero de 2014 (el 0,4% menos).

Los datos del INE apuntan hacia la notable caída de población extranjera como un factor clave en la disminución del número de habitantes. En ello abunda Pau Miret, investigador del Centre d’Estudis Demogràfics en la Universitat Autònoma de Barcelona, que echa la vista atrás para destacar el recorrido de esta tendencia: “llevamos cuatro años seguidos de pérdida de ciudadanos extranjeros”.

Los extranjeros inscritos en los padrones municipales —que se agrupan en el padrón continuo— eran a principios de este año 4,7 millones, 304.623 menos que el año pasado. Pese a tratarse de un volumen nada despreciable, el retroceso es inferior al registrado el año pasado, en el que se produjo un saldo negativo de más de 545.000 personas, el mayor alcanzado hasta el momento desde que mengua el número de habitantes con pasaporte distinto del español. Durante los años 2011 y 2012 las cifras también fueron negativas aunque de forma más modesta (-15.000 y -190.000).

Este comportamiento se explica por varios motivos. En primer lugar, por las salidas de inmigrantes hacia otros países o hacia su lugar de origen, pero también debido a las nacionalizaciones así como el menor ritmo de entradas por la pérdida de atractivo de la situación económica (el padrón refleja el saldo las altas y bajas durante todo el año).

De la misma forma que el fuerte incremento de la población española en la primera década de este siglo obedeció a la entrada de extranjeros atraídos por el auge económico impulsado por la construcción (pasaron de 923.979 en 2000 a 5,7 millones en 2011), la caída actual responde al impacto de la crisis. Es el “efecto expulsión”, al que se refiere Miret.

“[A la vista de los datos] no hay ningún indicador que permita señalar que hay una recuperación económica”, añade. “La tendencia es de salida de inmigrantes”, comenta.

Hay otro elemento que explica la caída en el número de los ciudadanos extranjeros: las nacionalizaciones. Este año hay 166.858 naturalizados más que en 2014 (el número total de españoles nacidos en el extranjero empadronados es de 1,09 millones).

Los datos del INE, aún provisionales, muestran que los 4,7 millones de extranjeros representan el 10,1% de la población total. De ellos, 2,7 millones son de fuera de la Unión Europea (hay 190.319 menos desde 2014) y 1,9 son extracomunitarios (114.304 menos). Las edades medias por países de los distintos grupos muestran claramente la naturaleza de su estancia en España. En la colonia de británicos (52,8 años) y alemanes (49,2) tiene un importante peso el grupo de jubilados, lo que eleva notablemente la edad. Por contra, la inmigración de marroquíes (29,3 años) y chinos (30,1) es claramente laboral.

El número de personas con nacionalidad española, contrariamente a lo que sucede con los extranjeros, aumenta ligeramente. Hay 134.231 personas más que el año pasado (un 0,3%). El padrón no refleja los flujos de entrada y salida, sino una foto fija anual. Por ello, con estos datos es difícil evaluar la salida de españoles, como explica Miret. En todo caso, este incremento está influido por las nacionalizaciones, cuya cifra es más elevada que el aumento de españoles.

El último año, la población ha disminuido en todas las autonomías excepto Baleares y Murcia, y la ciudad de Melilla. Las mayores caídas en números relativos se han producido en Castilla y León, Castilla-La Mancha y Andalucía, con una tasa del 1%.