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El PP se desploma en la Comunidad Valenciana en favor de Ciudadanos

Solo una coalición de izquierdas permitiría sumar mayoría de gobierno

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Desplome del PP y giro a la izquierda. Estas son las dos características que con enorme rotundidad definen la situación electoral en estos momentos en la Comunidad Valenciana a poco más de un mes de las elecciones autonómicas y municipales del 24 de mayo. La preocupación de los dirigentes populares ante el desafecto creciente de los valencianos tiene plena justificación. Estos se han alejado del partido conservador de manera extraordinaria en los últimos cuatro años. El Grupo Popular en las Cortes llegó a tener hasta diez imputados en casos de corrupción, como los casos Gürtel, Brugal y Blasco.

Lejos de la sólida mayoría absoluta que obtuvieron en las elecciones de 2011, con el 49,3% de los votos, ahora solo un 24,5% de los valencianos votaría al PP, según refleja el termómetro electoral elaborado por Metroscopia entre los días 13 y 15 de abril, en la comunidad y en la capital.

La irrupción de Ciudadanos y Podemos elevará a seis los partidos que formarán las futuras Cortes Valencianas, frente a los cuatro actuales. En este parlamento tan fragmentado el PP sigue siendo el más votado con 28 de los 99 escaños de la Cámara, muy por debajo de los 55 actuales. Le siguen el PSOE (23 escaños), Ciudadanos (17) y Podemos (17) por este orden. Tras los cuatro partidos que pugnan hoy por el liderazgo político español, mantienen e incluso amplían su hueco Compromís con 9 escaños (tres más que en 2011) y la coalición Acord Ciutadà / IU, con cinco actas. UPyD seguiría sin representación y sus potenciales votos se van mayoritariamente a Ciudadanos. De acuerdo con la encuesta, el partido de Albert Rivera se nutre de exvotantes de UPyD —al que le quitará un 32,9% de sus actuales apoyos, lo que se traduce en unos 20.000 sufragios— y sobre todo del PP, al que le quitará el 14,3% de los 1,21 millones de votos que tiene ahora, un total de 173.000 votos

Esta transferencia es similar a la que se produce en la mayoría de las comunidades autónomas aunque Valencia tiene características diferenciales en el campo de la izquierda. Una de ellas es la existencia de Compromís como fuerza que asciende en relación con 2011, así como de Izquierda Unida que mantiene su mismo porcentaje de apoyo sin que la aparición de Podemos les haya mermado sus apoyos. El partido de Pablo Iglesias con una previsión de 17 escaños se nutriría del PSOE que perdería 10 de los 33 escaños que obtuvo en 2011. El resto le llegaría de nuevos votantes y de abstencionistas.

El desplome del PP es de tal calibre que solapa el descenso del PSPV-PSOE en siete puntos y le sitúa a tres puntos y medio de los populares cuando la última vez que se midieron los primeros sacaron 21 puntos a los socialistas. Ese acortamiento de distancia sería esperanzador para el partido que encabeza Ximo Puig si no hubiera aparecido Podemos en escena que, en principio, puede impedir su expansión y crecimiento. En su haber el PP puede decir que sigue siendo la fuerza más votada. Sin embargo, tendrá muy difícil encontrar apoyos para formar gobierno. La suma de PP y Ciudadanos, 28 más 17 escaños, respectivamente, queda a cinco escaños de la mayoría absoluta. Además, está por ver que el partido que lidera Albert Rivera se prestara a completar esa mayoría. De momento el máximo dirigente del partido naranja advierte que nadie eche cuentas con anticipación sobre la aportación de su partido para formar mayorías.

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La vicepresidenta junto a Fabra y Barberá en Valencia. EFE

Todo es nuevo en Valencia. Cuatro partidos se pisan los talones y la izquierda tiene un peso superior a la suma del PP y de Ciudadanos. No hay duda de que si el PSOE, Podemos, Compromís e Izquierda Unida se ponen de acuerdo, se abriría un gobierno de izquierdas al sumar 54 escaños, cuatro sobre la mayoría absoluta. Otras fórmulas serían posibles, como un acuerdo en minoría entre PSOE y Ciudadanos, pero requería la abstención del resto.

En el momento de las negociaciones para establecer opciones de gobierno los representantes políticos deberían tener en cuenta el sentir político de los ciudadanos, como recalcan los investigadores de Metroscopia. Los posibles electores de Ciudadanos y Podemos, los dos partidos emergentes, presentan una característica muy acusada, cual es su profunda crítica con el gobierno del PP en la región. Ambos electorados dejan muy claro su deseo de desalojar al PP del Palau de la Generalitat. Así lo manifiesta el 97% de los electores de Podemos y el 69% del bloque que apoya a Ciudadanos. El apoyo que reciben los representantes de los partidos valencianos que aspiran a la presidencia refleja el desafecto hacia el PP. Su candidato, Alberto Fabra, actual presidente de la comunidad, es el único cabeza de lista que recoge un saldo negativo, (-21), en la valoración general, aunque sus votantes le aprueban y con creces. Los valencianos, voten a quien voten, aprueban al resto de los líderes.

 

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